ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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No creo que a estas alturas alguien pueda dudar de los momentos definitorios que vive la sociedad cubana. Si antes estábamos seguros de esa realidad, ahora el 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba la ha reafirmado como verdad absoluta.

La inmensa mayoría de los cubanos siguió con atención las sesiones del cónclave, seguros de que en los análisis allí promovidos, se pondría al desnudo la esencia de lo que significa hacer Revolución en los tiempos actuales. Bastó escuchar el Informe Central, presentado por el General de Ejército Raúl Cas­tro Ruz, para entender que conformarse con lo logrado y sentarse plácidamente a observar, sería enterrar de forma definitiva la obra construida hasta hoy.

Muchas lecciones nos ha dejado el Con­greso, sobre todo en materia de métodos y estilos de trabajo, donde predominen la previsión, la toma de decisiones oportunas y atemperadas a las circunstancias, así como la necesidad de que los cuadros alcancen la autonomía necesaria, para poder conducir y dar seguimiento a los procesos vitales de la sociedad. No basta con orientar y plantear estrategias, resulta imprescindible verificar en la base, comprobar en la práctica que las directrices trazadas no quedan solo archivadas en los buroes, sino que se materializan y rinden frutos.

El análisis, en cada una de las comisiones de los documentos presentados, dejó más que claro que estamos ante una sociedad madura y una militancia capaz de desmenuzar los aspectos esenciales del trabajo partidista. Con objetividad tanto el General de Ejército en el Informe Central, como los delegados e invitados, fueron capaces de dilucidar los errores cometidos, las fallas que persisten en la implementación de los lineamientos, como eje central para el perfeccionamiento del modelo económico cubano.

Una vez más, se pondrá de manifiesto el carácter participativo de la sociedad cubana, cuando a través de la consulta popular, los núcleos del partido, comités de base y una amplia representación de la sociedad, tenga su propio congreso, y a través del debate profundo y certero enriquezca los documentos presentados a esta histórica cita. Bien dijo Raúl que ningún militante o miembro de nuestras organizaciones políticas y de masas, puede permanecer impasible ante las problemáticas que atenten contra la esencia misma del socialismo que defendemos.

Como se ha comprobado tantas veces a lo largo de la historia, también por estos días quedó claro el papel de los jóvenes en la Cuba de hoy. Toda la confianza de las generaciones pasadas y de quienes hoy llevan adelante el país, está puesta en nosotros, como piezas angulares para dar continuidad a tanta gloria. Tocará a la juventud mantener en pie el país, con la misma justicia e igualdad social que han predominado a lo largo de 57 años.

De una forma u otra todos estuvimos en congreso, del mismo modo que todo el país tendrá la oportunidad de debatir el Proyecto de Conceptualización del Modelo Econó­mico y Social Cubano de Desarrollo So­cia­lista, clave para fortalecer las bases de la obra revolucionaria.

Hemos asistido a un momento de suma importancia para el destino del país, donde con creces quedó demostrada la sabia decisión de nuestro pueblo de apostar por un único Partido, devenido en la base de la unidad popular. Es esa nuestra principal fortaleza, es esa la base del éxito de nuestro sistema, a la que bajo ningún concepto debemos renunciar.

Nuestro mundo vive una época convulsa, nuestro continente enfrenta una oleada derechista que pretende enterrar la integración latinoamericana. Hemos visto de cerca la traición, la mentira y el papel del dinero en el enfrentamiento a los gobiernos progresistas que nacieron en este continente. Razones suficientes para comprender que no necesitamos dos, tres o más partidos, que al final graviten siempre del lado de la oligarquía y en detrimento del pueblo.

Este 7mo. Congreso ha trazado el camino, y definido las pautas que debemos seguir para consolidar el avance de nuestra nación. Sin embargo, el reto mayor empieza ahora, cuando nuestro pueblo asuma el deber y la voluntad absoluta de seguir edificando la so­ciedad, con el respaldo de un glorioso pasado y las experiencias acumuladas en la complejidad del presente.

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Belkis de la caridad dijo:

1

21 de abril de 2016

11:21:37


Me sumo absolutamente a tu criterio, pues pertenezco a este pueblo revolucionario, patriota y rebelde que lucha y luchará para que porque siempre se enarbolen las banderas de la unidad y la paz.lo más importante es estar conscientes del momento histórico que nos ha tocado vivir y de la responsabilidad que tenemos los revolucionarios en preservar nuestro justo sistema social.

abelboca dijo:

2

21 de abril de 2016

11:49:17


Buen artículo de la articulista que comparto totalmente. Ahora lo que tenemos que hacer todos, a todos los niveles es APLICAR los acuerdos del congreso cada quien donde trabaja y vive. Con esto nos estamos jugando nada más y nada menos que el futuro de la nación, de las nuevas generaciones, de los que están por nacer y de los más viejos que aún tenemos muchas fuerzas para apoyar, con nuestra valiosa experiencia a los más jóvenes para que no tropiecen con los mismos errores y piedras que nosotros y no pierdan el tiempo en fórmulas y caminos que han resultado ser erróneos o fallidos. Adelante todos con espíritu crítico, constructivo, innovador, enriquecedor, sinceridad, transparencia y mucho espíritu revolucionario para cambiar todo lo que haya que cambiar con inteligencia y espíritu de unión ciudadana.

Alex dijo:

3

21 de abril de 2016

12:35:37


Incuestionablemente el momento es definitorio, el reto comenzó hace mucho tiempo. Al adversario externo no le hemos dado NI UN TANTICO ASI, al interno muchos tanticos. Es hora de cumplir con nuestro Comandante en Jefe, que significa cumplir con los sueños de justicia y progreso de nuestra sociedad. El adversario interno hay que identificarlo bien, sacarlo a la luz para que no oculte sus intenciones y acciones corruptas e ilegales, donde quiera que se encuentre, desde un puesto administrativo hasta uno de vendedor y revendedor de productos necesarios. En algunos casos no se necesita tanto esfuerzo ni actuar investigativo, están a la luz pública donde quiera que exista acceso a una necesidad del pueblo y a la posibilidad de lucrar con ella.

medardo m rivero p dijo:

4

21 de abril de 2016

17:53:36


El artículo, se refiere a las verdades absolutas que el VII Congreso del partido hubo de exponer. Pero, el camino hacia la verdad que en la visión del partido ha sido expuesta en el evento, necesitara de demostraciones parciales y globales que de manera consecutiva, permitan que las grandes masas de humildes cubanos, asuman para lograr lo que deseamos. El reto es grande y permanente. El imperio, sigue de pie y luchando, con otras formas para derrotar al socialismo marxistas-leninista y martiano de los cubanos. El socialismo cubano tiene que ser sostenible y prospero; no se concibe la sostenibilidad del proceso sin lucha inaudita y total en el trabajo de creación de riquezas morales y materiales, por tanto la vagancia, la dejadez, el acomodamiento, el consumismo, la falta de entusiasmo por hacer lo mejor para el pueblo y de todo el que nos necesite, es amoral. La prosperidad, no cae del cielo; hay que lucharla. Eso, se enseña desde la primaria, pero debe ser analizado constantemente; la familia, tiene un rol en ese decursar, para hacer realidad la verdad absoluta; quien no haga lo que le ´pide la responsabilidad y deberes que tiene desde la constitución, debe ser puesto en orden por la moral de combate y trabajo de nuestro pueblo.

Alberto dijo:

5

22 de abril de 2016

14:22:38


Claro que el reto comienza ahora. Y uno de los más grandes es que las instituciones responsabilizadas con el cumplimiento de las leyes las hagan cumplir. En La Habana y muy particularmente en Miramar, en el Municipio Playa las regulaciones urbanísticas se burlan y mantienen y no pasa nada. ¿Para es que está el Instituto de Planificación Física???