ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
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Nos separa menos de un mes del Sép­timo Congreso del Partido, que dará inicio el próximo 16 de abril, cuando se conmemora el aniversario 55 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución y exactamente cinco años después de la apertura del Sexto. Se extenderá hasta el día 19. Se cumple así, rigurosamente, uno de los Objetivos (el número 17) aprobados por la Primera Conferencia Nacional: mantener la periodicidad establecida en los Estatu­tos para la celebración de los congresos del Partido.

El pasado 29 de febrero, Granma publicó una amplia información sobre el proceso de elección de los delegados al Congre­so y al día siguiente reflejó el inicio, en to­das las provincias simultáneamente, de las reu­niones de consulta de los documentos que serán sometidos a debate en el máximo evento partidista.

Han llegado a la redacción del periódico, por diversas vías, inquietudes de militantes del Partido (y también de no militantes), que preguntan las causas de que en esta ocasión no se haya previsto un proceso de discusión popular similar al efectuado hace un lustro en torno al proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

El hecho de que se expresen criterios o dudas en este sentido no es en absoluto criticable, menos aún cuando provienen de personas genuinamente preocupadas por el trabajo del Partido y los destinos del país. Todo lo contrario: es muestra de la democracia y la participación que son ca­racterísticas intrínsecas del socialismo que construimos. El propio Ge­ne­ral de Ejér­ci­to, al clausurar la Primera Con­ferencia Na­cional de la organización, llamaba a “fo­men­tar un clima de máxima confianza y la creación de las condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población (…)”.

Y es que ha sido una tradición (más bien: un derecho político conquistado), a lo largo de la historia de la Revolución, que las grandes decisiones se han consultado invariablemente con el pueblo. En la Pla­za de la Revolución José Martí se adoptaron la Primera y Segunda Declaraciones de La Habana, y con similar participación popular se aprobó la de Santiago de Cuba, en los años sesenta. El voto abrumador de la inmensa mayoría dotó de una Cons­titución socialista a nuestra Repú­bli­ca. Y en los momentos más duros del periodo especial, los parlamentos obreros, a lo lar­go y ancho del país, ratificaron que Cu­ba seguiría siendo un eterno Baraguá.

Está fresca en la memoria de todos la ma­nera ejemplar en que se discutió el proyecto original de 291 lineamientos, que se publicó el 9 de noviembre del 2010. En tres meses (de diciembre de ese año a fe­brero del 2011) se debatió por todo el pueblo, en 163 079 reuniones, con 8 913 838 participantes. Se realizaron 3 019 471 intervenciones, que se agruparon en 781 644 opiniones. Todas fueron analizadas de­talladamente, y como resultado se man­tuvieron 94 lineamientos (el 32 %), 197 se modificaron o integraron con otros (el 68 % restante) y se incorporaron 36 li­neamientos nuevos. Los 311 lineamientos re­sul­tantes fueron discutidos inicialmente en las provincias y luego en las sesiones del Congreso por los delegados e invitados. Se modificaron 86 lineamientos (el 28 % de los 311) y se aprobaron dos nuevos. Así se conformó la redacción definitiva de los 313 lineamientos, expresión ge­nuina de la voluntad del pueblo, la cual fue ratificada, tras el Congreso, por la Asamblea Nacio­nal del Poder Popular.

El Congreso acordó las vías para evitar que se engavetaran sus acuerdos. Orientó al gobierno la creación de una Comisión Per­manente para la Implementación y Desa­rrollo, que sin me­noscabar las funciones de los Organismos de la Administración Cen­tral del Estado garantizara la coordinación e integralidad del complejo proceso de actualización del modelo. E indicó que el Partido en todos los niveles controlara, impulsara y exigiera el cumplimiento de los lineamientos aprobados.

Desde entonces, tanto el Pleno del Co­mité Central como la Asamblea Nacional han analizado dos veces al año la ejecución práctica de lo acordado, sobre lo cual se ha brindado una amplia información por los distintos medios de prensa, y de igual forma se ha hecho con relación a las reuniones del Consejo de Ministros donde se aprueban las políticas que van asegurando la implementación de los lineamientos.

Siempre estuvo claro que no sería fácil, porque no se trata de un experimento en un laboratorio aséptico, sino de cardinales transformaciones a escala social bajo las premisas inviolables de no aplicar las so­corridas terapias de shock de los países capitalistas ni dejar a nadie abandonado a su suerte. Y todo ello con el trasfondo de una crisis económica internacional y el ponzoñoso bloqueo omnipresente.

Sobre ello alertaba el compañero Raúl en su Informe Central al congreso: “Esta­mos convencidos de que la tarea que tenemos por delante en este y en los demás asuntos vinculados a la actualización del modelo económico está llena de complejidades e interrelaciones que tocan, en ma­yor o menor medida, todas las facetas de la sociedad en su conjunto y por ello sabemos que no es una cuestión a resolver en un día, ni siquiera en un año y que demandará por lo menos un quinquenio desplegar su implementación con la armonía e integralidad requeridas…”.

Y así ha sido. El balance de lo realizado en el quinquenio arroja que el 21 % de los lineamientos ya fue implementado, mientras que el 77 % está en ese proceso. El 2 % restante (cinco lineamientos) no se ha ejecutado por causas diversas. Debe tenerse en cuenta que una parte importante de las transformaciones más complejas comenzó a implementarse en el 2014 y el 2015, y recién comienzan a verse sus frutos iniciales.

Por todo ello más que desplegar, a mi­tad de camino, un nuevo proceso de debate a escala de toda la sociedad, lo que corresponde es terminar lo iniciado, continuar la ejecución de la voluntad popular expresada hace cinco años, y seguir avanzando por el rumbo que trazó el Sexto Congreso.

De tal modo, se llega al Séptimo Con­greso tras celebrar las asambleas de balance de las organizaciones de base del Par­tido, así como de los Comités municipales y provinciales. Los informes presentados en las provincias fueron publicados íntegramente en los periódicos locales, y su contenido debatido
con cientos de colectivos en todo el país.

Los documentos que se llevan al Con­greso son el resultado de una elaboración colectiva en la que participaron decenas de funcionarios, investigadores de las cien­cias económicas y sociales, y profesores. Se analizaron en el Consejo Científico asesor de la Comisión de Implementación in­tegrado por más de 130 especialistas de alta calificación.

Posteriormente, en los Plenos del Co­mité Central de diciembre del 2015 y enero de este año fueron discutidos los documentos, que llegaron aquí tras ser perfeccionados en aproximaciones sucesivas. Las observaciones y propuestas realizadas por los miembros de este organismo de dirección partidista fueron tenidas en cuenta en la nueva versión de cada uno de los seis textos que finalmente fueron so­metidos a un profundo escrutinio en las reuniones de consulta efectuadas al unísono, en la primera semana de marzo, en todas las provincias.

En estas reuniones estuvieron presentes los mil delegados al Congreso, propuestos desde la base y electos democráticamente, que re­pre­sentan a la militancia del Partido y al pueblo cubano en su conjunto. Las mujeres tienen una elevada presencia (son el 43 %), y aunque por razones lógicas a un evento de esta naturaleza como regla son elegidos compañeras y compañeros que acumulan una experiencia considerable, hay 55 jóvenes me­nores de 35 años entre los delegados.

Asistieron también a las reuniones de consulta más de 3 500 invitados, que igualmente realizaron propuestas para enriquecer los documentos. Entre ellos participaron todos los diputados a la Asam­blea Nacio­nal, representantes de Organismos de la Administración Central del Estado, profesores universitarios, investigadores de cen­tros científicos, combatientes, dirigentes de base de las organizaciones de ma­sas, representantes de nuestra sociedad civil, líderes religiosos, estudiantes, campesinos, intelectuales y artistas, incluyendo no militantes.

Uno de los documentos valoró la marcha de la economía en el quinquenio 2011-2015; otro, el cumplimiento de la im­plementación de los lineamientos; y un tercero, la actualización de estos para la etapa 2016-2021.

El cuarto, de mucho calado teórico, re­coge una conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista. El quinto es el Programa de de­sa­rrollo económico y social hasta el 2030. Ambos enfocan el país que queremos: constituyen la expresión de la estrategia económica y social de la na­ción, cuya táctica para alcanzarla son justamente los lineamientos y su implementación. Su fun­damento está en los contenidos de los lineamientos aprobados por el Sexto Con­gre­so y reflejan su continuidad y desarrollo. Por tanto, no significan algo diferente en el camino emprendido, sino un escalón superior que se apoya en lo consultado y discutido con toda la militancia y el pueblo.

El sexto documento valora el estado del cumplimiento de los Objetivos de trabajo apro­bados en la Primera Conferencia Na­cio­nal del Partido en enero del 2012, el cual en general presenta un balance favorable, y proyecta su continuidad.

Puede imaginarse la complejidad de la elaboración de esos documentos, que en algunos casos requirió un tiempo mayor al supuesto inicialmente.
Ellos están estrechamente relacionados entre sí, analizan lo realizado hasta el momento, lo que resta por hacer y encaran el futuro en el orden económico-social y político-ideológico. No pueden verse con un prisma estático: serán debatidos en el Séptimo Congreso y como sus antecesores tendrán que ser sometidos a evaluaciones periódicas.

El Séptimo Congreso dará continuidad al anterior y a la Primera Conferencia Na­cional del Partido, y permitirá delinear con mucha más exactitud el camino a recorrer para que nuestra nación, soberana y verdaderamente independiente des­de el triun­fo del Primero de Enero de 1959, pueda construir un socialismo próspero y sostenible.

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Ernesto Estevez Rams dijo:

16

28 de marzo de 2016

11:33:12


No convence. Entiendo todo el contexto que el articulo expone, pero ese contexto no justifica la falta de consulta a nivel de base. Uno podria utilizar la misma argumentacion de contexto par defender la consulta. En particular, como militante y ciudadano, quisera poder leer y opinar, antes de que se apruebe, sobre un documento que conceptualiza el modelo economico y social (Y por extension politico) de mi pais. Tambien creo tener el derecho de leer y opinar sobre la proyeccion hasta el 2030 antes que se aprueben. Ambos documentos tienen, mas alla de la sociedad en su conjunto, incidencia directa sobre mi, mi familia y los que me rodean y por tanto quiero ser consultado sobre ellos y que me opinion sea tomada en cuenta. Los delegados son por definicion, representantes de quienes lo eligieron. Eso esta en el corazon del centralismo democratico que, no podemos olvidarlo tiene dos partes. El congreso es uno de los momentos democraticos mas importante del PCC, cuando nuestros delegados expresan su opinion y deciden con su voto en nombre de quienes lo eligieron. Por tanto su opinion y voto en el Congreso no es la de ellos como individuos, ni la de los organos de direccion, debe ser y ha de ser la opinion y el voto que refleja el concenso de quienes lo eligieron desde la base. Como pueden los delegados elegidos, defender la opinion de sus electores sobre tales documentos, si sus electores no han tenido acceso a ellos y por tanto no pueden consensuar la opinion que el debe defender. La decision de no consultar es un retroceso importante en terminos de participacion democratica y sienta un precedente peligroso que no puede pretender subsanarse a posteriori. Aprendamos de los errores de la exURSS y del PCUS. Todos los militantes debemos defender celosamente la parte democratica del centralismo para que este funcione de manera correcta y no termine siendo secuestro del centralismo, por muy buenas intenciones que se tenga. Debemos fortalecer cada vez mas la democracia de nuestro partido para que sea garante de la Revolucion, en la medida que sea reflejo democratico de lo mas revolucionariamente avanzado de nuestra sociedad.

raul dijo:

17

28 de marzo de 2016

11:56:16


La conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, es un problema que atane a toda la sociedad. Es un tema medular que si debe ser discutido con todo el pueblo, aunque el mejor Tanque Pensante haya elaborado el proyecto. Es el mejor ejemplo de democracia que podemos mostrar al mundo.

Adrián Eduardo dijo:

18

28 de marzo de 2016

12:21:07


Como militante comunista, considero que la explicación llega tarde. No podían haberlo dicho antes ? Cuál es el secretismo ? Solo lo dicen como reacción a los miles de críticas recibidas ?. Por que no lo informaron a los Núcleos anteriormente. O alguien o algunos en el Comité Central considero o consideraron que no era necesario ? En que parte olvidan u olvidaron que sin militantes de base no hay partido comunista que valga ¿?. Y todavía espero, que como en 1986, haya un período de discusión antes de una sesión final, diferida, donde se recoja lo que los militantes vamos a decir de los documentos aprobados. No es tiempo de reuniones decisivas solo con los "factores" o los "cuadro centros".

Humberto Herrera Carles dijo:

19

28 de marzo de 2016

12:22:25


La explicación es interesante, pero no estoy de acuerdo en el punto de que no se discuta ampliamente los seis documentos, por las siguiente razones.. 1- El pueblo tiene el derecho de saber como va hacer su vida en los próximos 14 años, si hablamos del 2030. 2- Por lo anterior debe ser resultado de un consenso, noto que las dos principales figuras de la revolución Fidel y Raul, no estarán activos ( cargos) en el proximo Congreso del PCC , por lo que es mas necesario y lo reitero un consenso, en la nueva situacion de la relaciones con EE.Uu que nos enfrentamos, los cantos de sirenas estan llegando. 3- La definición y conceptualización de nuestro modelo Socialista es quizas el documento puesto a consideración, es la respuesta del "trayecto a lo ignoto" que ha caracterizado la construcción del socialismo en todas partes del mundo, y en específico en Cuba. 4-¿ Qué papel jugará el mercado, la empresa estatal, la privada, cómo vamos a garantizar el desarrollo del pais, si caminamos a paso lento y con un a tasa de inversion muy por debajo de lo necesario? 5- ¿Vamos a seguir permitiendo que profesionales calificados sigan de restauranteros porque sus especialidades no están autorizadas en las especialidades de cuentas propias.? 6- ¿ Qué vamos hacer con los que no están de acuerdo con la revolución socialista? Esto es con todos y para el bien de todos. 7- Recuerdo que la Juventud actual es la del Periodo Especial, no esta comprometida mayoritariamente ( + 95 %) con los valores socialistas que aprobamos en la constitución de 1976, que por cierto tenia mucho del socialismo europeo que a la larga los traicionaron y por eso mismo fracaso. 8- Pero además, hay que eliminar todas las verdades que creíamos absolutas de nuestro quehacer, la propiedad estatal no es socialismo y esta tiene el reto de ser eficiente mayoritariamente, ¿ pero cómo se va a lograr ? ¿Como es que las empresas ineficientes pasan al cuentapropismo reconociendo de facto que si pueden con eso y el elefante blanco no?. 9- He dicho en varios artículos "La única fuerza de trabajo e inversionista a largo plazo con que cuenta Cuba son los cubanos, no es posible crear una sociedad socialista donde no se compartan riesgos y beneficios con los trabajadores, así estos puedan invertir un solo peso"¿ Como lo vamos a resolver? ¿los que se fueron del país y tiene hoy dinero tendrán mas derecho que los cubanos de la isla que resistieron y resisten el periodo especial o como? ¿ O el sistema capitalista mundial es el bueno para invertir y desarrollar el pais? 10- Digámoslo claro nuestras conquistas sociales son muy costosas para la baja productividad que tenemos en la economía, de lo que se trata es mantener las mismas porque esa es nuestra vocación socialista, pero tenemos que ser mas productivos, muchisimo mas, para sufragar y mejorar las conquistas sociales y ampliar nuestro horizonte de desarrollo, En resumen no se trata de dedicar el 60 % de nuestro presupuesto a la salud, educación, cultura, deporte, asistencia social, etc, se trata de mejorar esos servicios darlos con mas calidad y podamos dedicar mas recursos al desarrollo. Eso solo se logra liberando las fuerzas productivas. Me detengo porque no acabaría, pero es muy importante la discusión de los documentos y ganar el consenso necesario, no solo por disciplina y confianza en nuestros dirigentes eso hay que darlo por descontado, es porque las cosas tienen que funcionar y la inteligencia colectiva es insuperable. Sugiero que se publiquen en pdf, para no gastar en papel , y podamos abrir un foro de opiniones permanente, y en el Congreso debe quizás aprobarse en lo fundamental como resultado de las discusiones partidistas y dejar abierta la posibilidad de ir introduciendo mejoras en el transcurso de los próximos tres meses a los mismos, hasta emitir la versión definitiva.

Ernesto dijo:

20

28 de marzo de 2016

13:32:33


El Septimo Congreso sin duda permitirá con mucha más claridad trazar el camino a recorrer para que nuestra nación libre, soberana y verdaderamente independiente des­de el triun­fo de la Revolucion, podamos construir un socialismo mas sostenible y prospero a nuestros ideales.Por tanto deberiamos estudiar previamente lo que se va descutir alli con la masa de militante del PCC.