ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«Aquel que se dedica a la medicina intensiva y de emergencias debe ser una persona con un alto grado de humanismo, dedicación y profesionalidad, porque debe sentir, actuar, pensar y saber realizar con eficiencia, calidad, prontitud todas las acciones y elementos básicos para tratar adecuadamente a un paciente crítico», responde sin cortapisas a Granma la doctora y profesora Irene Caridad Pastrana Román, especialista de I y II grados en medicina interna y de II grado en medicina intensiva y emergencias.

Junto a un grupo de colegas de Pinar del Río –donde defiende desde que se inaugurara en el año 1976 la especialidad, a la que dedica cada día–, expuso en el VII Congreso Internacional de Urgencias, Emergencias y Cuidados Intensivos URGRAV-2017 la importancia de perfeccionar el proceso de formación de habilidades investigativas en los residentes de medicina intensiva y emergencia, en las diferentes áreas de desempeño.

En ese sentido, refirió a la prensa la relevancia del trabajo investigativo para mejorar la actividad científica, docente y asistencial en la especialidad, así como lo valioso de que la medicina intensiva se proyecte hacia el resto de las especialidades afines que tributan a la misma, en todos los niveles de atención, desde la prevención hasta la rehabilitación del paciente.

La necesidad del aprendizaje continuo que permita brindar una asistencia de excelencia fue uno de los retos que enumeró tiene hoy este campo de la salud.

Ello, dijo, debe estar respaldado continuamente, además de por una formación óptima de profesionales con cualidades humanas, y por el desarrollo constante desde el punto de vista tecnológico y científico de los servicios, en un contexto donde la modificación de la pirámide demográfica del país provoca que aumenten cada día las enfermedades que requieren mayor atención desde el punto de vista del equipamiento sofisticado que demandan.

La morbilidad y mortalidad en las unidades de cuidados intensivos de adultos, pediátricos y neonatológicos, en Pinar del Río, y la presentación de excelentes indicadores en los tres ámbitos, incluida la muerte materna, fue otro de los temas expuestos en el evento, y de particular interés, teniendo en cuenta que esta provincia
exhibió al cierre del 2016 la más baja tasa de mortalidad infantil del país, con 2,1 por cada 1 000 nacidos vivos.

«Este no es solo un resultado de la terapia intensiva nuestra, sino multisectorial, desde la atención primaria de salud, el trabajo con las gestantes en las salas de cuidados perinatales, así como el advenimiento de una tecnología más moderna que nos ayuda a darles mayor calidad de vida a los bebés; sin olvidar el conocimiento de nuestros profesionales», explicó la doctora María Elena Portal Miranda, neonatóloga del hospital Abel Santamaría, institución cuya tasa de mortalidad infantil estuvo por debajo de uno por cada 1 000 nacidos vivos el pasado año.

No obstante, afirmó, las terapias intensivas sí han contribuido a que la provincia más occidental de Cuba exhiba estos resultados. A su juicio, esto tiene que ver con la responsabilidad, conciencia, entrega y deseo de salvar vidas del colectivo de trabajo, con los niños que ingresan en estas unidades, entre los que sobresalen aquellos con distrés respiratorio grave, los que nacen con sepsis sobreañadidas por la madre, o bien asociadas a los cuidados, o prematuros, este último el factor de riesgo más importante para la morbimortalidad perinatal.

Mencionó como fortalezas importantes, los cuidados piel a piel o método mamá canguro, una experiencia donde Pinar del Río es pionero y desde hace 20 años concede en esta provincia protagonismo absoluto a las madres y permite a los pequeños un mejor desarrollo neurológico y nutricional.

Asimismo, el poder contar desde el año 2011 con un Banco de Leche Humana que beneficia cientos de niños, y «por supuesto el apoyo y la dedicación de las enfermeras especializadas en terapia intensiva neonatal, sin las cuales no estaría el trabajo nuestro seguro y completo».

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Dr. José Luis Aparicio Suárez dijo:

1

15 de abril de 2017

02:47:52


Salvar vidas amenazadas por enfermedades y otros daños es una gran responsabilidad, y deviene desafío permanente para quienes se desempeñan en el sistema de atención al paciente grave o crítico. Gracias por el desvelo en el monitoreo de los signos que indican vida y por la tenacidad por preservarlos, recuperarlos y devolver la sonrisa y felicidad a los pacientes, sus familiares, amistades y pueblos. ¡Enhorabuena!

Oscar dijo:

2

8 de mayo de 2017

10:28:30


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