No voy a referirme a la tesis de que lo dijo, porque reconoce que no hay forma posible ya de doblegar a Cuba, o porque quiere demostrar que tiene el poderío para hacerlo. Aunque, antes de continuar, me gustaría dejar claro que indoblegables somos, y que todo su poderío o su fanfarronería no van a cambiar eso.
Dicho esto, voy al verdadero tema en cuestión al que pretendo dedicar algunos argumentos reflexivos, tras la ya bastante difundida frase de Trump de la que solo quisiera remarcar el último fragmento: «entrar y destrozar el lugar».
Aunque viniendo de él no resulta para nada extraña ninguna manifestación de desprecio, su comentario no hizo más que reafirmar lo que muchos sabemos desde siempre, mientras otros, no sé con qué nivel avanzado de ceguera, todavía claman por una intervención militar en Cuba, haciéndose llamar cubanos o, peor aún, patriotas.
Resulta que para el «nuevo libertador de pueblos oprimidos por dictaduras», somos «el lugar», uno cualquiera, que debe ser reducido a cenizas para poder renacer, bajo su absoluta tutela y dominación.
En su «destrozar el lugar» no cuenta para nada, obviamente, el pueblo por el que tan «preocupado» vive, ni los niños por los que se desvelaban hipócritamente el Día de Reyes. Pero bueno, si lo miramos con su lógica, serían solo los daños colaterales para acceder al «futuro luminoso» que nos espera, después que dejen caer toneladas de bombas sobre nuestras cabezas. Deberíamos sentirnos halagados por tan hermosa promesa.
A quienes lo secundan, aun corriendo el riesgo de que los agentes de ice les den tres balazos en el rostro estando desarmados, solo por ser migrantes, o los envíen a centros de detención, después de haber dedicado años a desacreditar a la tierra en la que nacieron, imagino que no les preocupe que entre esas estadísticas «colaterales» estén sus padres, o sus hijos, sus hermanos, vecinos, amigos de infancia…
Aunque bueno, como la tecnología está tan avanzada, quién quita que la bomba antes de caer advierta una señal que le indique «no matar aquí, en esta casa vive la familia de un connotado opositor a la dictadura».
Posiblemente, ya el presidente de Estados Unidos tenga, incluso, un «hermoso plan» para nuestra Isla, similar al que ha elucubrado con Gaza, para edificarse sobre miles de cadáveres inocentes.
Lo cierto en todo esto es que, quien no tenga claro lo mucho que ese sicópata desprecia a este pueblo, que atienda cuanto antes sus propias patologías mentales. Lo único que pretende Trump con Cuba lo ha dicho más que claro, destrozarnos, así con todas sus letras y sin un ápice de preocupación por las posibles consecuencias de esos actos.
Eso quedaría para alguien con sentimientos y conciencia; él, carece de ambas cosas.


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Miguel dijo:
1
13 de enero de 2026
07:53:38
Eliezer kindelan laugart dijo:
2
13 de enero de 2026
12:38:58
Marcial Manuel dijo:
3
16 de enero de 2026
12:28:58
Ivan dijo:
4
24 de enero de 2026
21:44:47
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