ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Los disparos de las ametralladoras asustaron a los pájaros de la montaña al mismo tiempo que eran asesinados 32 campesinos en el Mareón, muy cerca de Pilón, al sur de Oriente. Era el 15 de noviembre de 1957. Hacía 11 meses que los expedicionarios del Granma habían cruzado la peligrosa carretera de Pilón para avanzar hasta el firme de la Sierra Maestra.

El día 8 de noviembre del año 57 moría en una escaramuza con una pequeña escuadra del Ejército Rebelde, Hatuey Basterechea, famoso en la zona por aplicar el plan de machete y otras torturas. La respuesta del ejército batistiano: asesinar a los campesinos.

Todos capturados al azar, unos en sus propias casas, otros jugando dominó; arrancados de sus vidas por el solo delito de ser campesinos. Llevados a uno de los almacenes de azúcar del Central Cape Cruz, algunos fueron torturados; las manchas de sangre en la pared daban testimonio de la violencia.

Para asombro de los prisioneros –que podrían superar los 50– fueron liberados. Me cuenta mi padre que a uno de ellos, al pasar cerca de nuestra casa, una señora que preveía el peligro le pidió que se quedara allí escondido porque lo podían matar; pero él siguió su camino asegurando que ya los habían dejado en libertad.

Entonces llegó la contraorden de volverlos a capturar y aquel hombre que confió en sus captores, como tantos otros, regresó a una prisión que ya anunciaba la condena a muerte, sin juicio, sin motivos, sin más razón que el odio y la venganza.

Al borde de un farallón de la vieja carretera del Mareón, los obligaron a cavar sus propias tumbas. ¿Qué siente un hombre cuando sabe que después de dar pico y pala, aquel hueco anónimo guardará la vida que ama? Debió ser grande la fosa para enterrar a 32 hombres.

Uno de ellos, Miguel Ángel Milanés, el mismo que no quiso quedarse aquella tarde en la casa donde una mujer le suplicaba que se escondiera, pidió un pico para ayudar a sus compañeros; se lo negaron, era demasiado fuerte y valiente y temían que la emprendiera contra sus asesinos.

El parte militar daba cuenta de que el 15 de noviembre de 1957 se había producido un combate con los rebeldes, quienes habían tenido 32 bajas; por la parte del ejército de Batista ni un herido. Festejaron la «victoria» con ron y dejaron las botellas vacías en los cuerpos sin vida.

Tres campesinos lograron sobrevivir porque se lanzaron por los farallones. Otro fue encontrado sobre un árbol y ametrallado como un animal salvaje. El teniente Luis Grau, quien ejecutó la matanza, fue emboscado por Ciro Frías, cinco días después, el 20 de noviembre, en el combate de Motica. Dicen que el teniente decidió cambiarse para el último carro a la hora de penetrar en las montañas.

Tal vez, durante la guerra, la masacre del Mareón fue la mayor matanza de campesinos en un mismo día. Por aquellos tiempos ciertos gobiernos hiperdemocráticos no hablaban de dictaduras ni de violación a los derechos humanos. Las bombas que caían en casa del campesino Mario Sariol por Minas del Frío, decían Made in USA.

Yo no conocí a los campesinos asesinados. Aprendí a leer y a escribir en una escuela de aquel batey azucarero que lleva por nombre el de Mártires del Mareón.

Y el mismo almacén donde encerraron a aquellos hombres antes de morir, fue testigo de las llamas de un ataque pirata en la madrugada del 13 de mayo de 1964; esa noche las balas hirieron a una niña de ocho años que dormía. Las mismas balas que asustaron a los pájaros, cuando eran asesinados en el silencio de una montaña, 32 campesinos inocentes.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

juan mariño dijo:

1

28 de noviembre de 2018

08:08:40


A tantos años de ese horrendo crimen se enardece el corazón contra tanta injusticia. Estos hechos imborrables deberían ser más divulgados. No es odio, pero tiempos como esos no podrán regresar jamás a nuestro país.

Alfredo Hidalgo Vazquez dijo:

2

12 de diciembre de 2018

11:44:00


Julio Cesar. Al igual que Usted nací en Pilón, escuchando esta triste historia. En mis años de estudiante no recuerdo que el tema haya sido estudiado, o por lo menos no lo recuerdo. He buscado lo que se ha escrito sobre este hecho y honestamente creo que ha sido poco divulgado. Gracias a Usted por contribuir a que este bochornoso suceso se conozca. Saludos.