ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Es la hora de la reunión del sindicato; la llamada para dar comienzo insiste porque faltan compañeros. Alguien dice, en susurro, que hablen poco para que la reunión termine pronto… Y la reunión se va rápida por la ventana, mientras el tema se diluye en la recogida de dinero para una fiestecita.

¿Cuál es  en el fondo, la misión de nuestros sindicatos, si el formalismo y la rutina no permiten un diálogo efectivo entre los trabajadores y  la administración?  ¿Por qué se nota  desgano ante la reunión sindical al punto  de que algunos compañeros no quieren sindicalizarse?

En nuestra sociedad de justicia social y que reforma su modelo económico, el papel de los sindicatos es decisivo por más de una razón: La propiedad social no puede ser eficiente sin la participación activa de sus trabajadores.

La pasividad es el precio de subordinar mecánicamente el sindicato a la administración.  Tal organización no puede limitarse a cotización,  pagar  nuestro compromiso con la defensa, alguna fiesta, una emulación formal, o seguir fríamente instrucciones.

El sindicato es una fuerza viva que  debe movilizar el entusiasmo, nuestros deberes, derechos, opiniones, iniciativas, consulta eficaz en la toma de decisiones.  Es urgente, a las puertas de un  nuevo congreso sindical, discutir entre todos  cómo  alcanzar un sindicato más activo y participativo.

Y ese es asunto clave: La participación activa de los trabajadores en las decisiones, en el resultado de la producción, en la discusión de nuestras deficiencias o compromisos, incluso en la real evaluación de los cuadros que ejercen funciones administrativas en cualquier empresa o institución.

La reunión sindical es, por ejemplo, un buen espacio para que las instituciones discutan el servicio que prestamos a la población, no desde la mirada de la administración sino desde los trabajadores que se comprometen o asumen la responsabilidad como un acto de identidad.

También un lugar para que nos acordemos de aquel jubilado que durante años prestó servicios en el centro de trabajo y que ahora pueda estar con una chequera escasa y dos tarjetones de medicamentos.
No se trata de crear otros sindicatos como fuerzas ajenas a la Revolución, ese es el camino que intentarían los adversarios de Cuba, sino de que la organización esté a la altura de los complejos desafíos que tiene nuestro país.

Lo mismo vale para las organizaciones políticas y de masas. Los formalismos solo sirven para enmascarar  las deficiencias que impiden la marcha.

El asunto se vuelve  un problema ideológico  mayor si olvidamos que en este país se está librando una batalla entre dos culturas: una que estimula el egoísmo y la ruptura con todo proyecto colectivista; y otra que defiende las grandes conquistas alcanzadas a partir del primero de enero de 1959 y que defiende la equidad, justicia y solidaridad humana.

Por otro lado, es peligroso que se instale entre los trabajadores la idea de que la propiedad privada resolverá todos nuestros problemas.

Esto también es un asunto sindical de primer orden: mantener una alta participación, no solo numérica sino real, eficiente y creativa, en la defensa del proyecto socialista. Así,  la hora de la reunión no se iría por la ventana mientras tomamos la asistencia; sería una fiesta del pensamiento,  alegría de enfrentar dificultades, el momento en que la voz de todos alza la verdad y el compromiso en el combate de los días.

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Conchita dijo:

1

20 de noviembre de 2018

08:19:55


Estimado Julio César: Excelente artículo y muy necesario. Hace tiempo no leía un artículo tan bueno y además tan incisivo y valiente. Ud. está cumpliendo cabalmente su papel como periodista. Todo lo que Ud. plantea es lo que en realidad ahora ocurre con los sindicatos, cuya labor ha decaído muchísimo, lamentablemente, triste verdad que debemos reconocer y trabajar por recuperar la labor sindical. Soy hija de un líder sindical, del último Secretario General del Sindicato Bancario antes de la Revolución, combatiente de la Lucha Clandestina, del 26 de julio y Acción y Sabotaje, varias veces preso por la dictadura de Batista y torturado y creo mi padre, que lamentablemente ya falleció, si leyera su artículo se vería al menos reconfortado. Creo que además hay que decir, que a menudo no escogemos bien a los que nos representan en el sindicato, que no siempre tienen madera de líderes y acceden a esos puestos por razones que distan de los objetivos sindicales y por tanto no se preocupan en realidad por resolver los problemas de los trabajadores; se pliegan fácilmente a las decisiones de la Administración, que a veces distan de los intereses que tienen las masas que dirigen, en fin, que hay que reconocer que todos esos problemas existen hoy por hoy en nuestra sociedad y sobre todo, afinar la puntería especialmente al decidir quienes nos representan pues si no la labor sindical se resquebraja desde un inicio y pierde su sentido primordial, que es la defensa de los intereses de los trabajadores. Como Ud. dice, se convierte en puro formalismo. Estoy de acuerdo con absolutamente todos sus planteamientos. Mis saludos y felicitaciones y a los editores de Granma, muchas gracias por publicarme.

Julio César Respondió:


23 de noviembre de 2018

10:09:59

Conchita: Mis respetos para usted. Sus palabras conmueven y son profundamente inspiradoras.

Jesús Cecilio Serrano Naranjo Profre de la UIJ Jesús Montané Oropesa.é dijo:

2

20 de noviembre de 2018

09:39:35


E$ste periodismo me parce súmamente objetivo, motivante y revolucionario, me gusta mucho leerlo.

CarlosM dijo:

3

20 de noviembre de 2018

11:19:38


Pienso como usted que el sindicato más que podría debería de ser algo más que lo que describes muy detallada y acertadamente, la participación activa de los trabajadores en la decisiones realmente es algo que si vi alguna vez en los 20 años de estar sindicalizado ya no me acuerdo, la preparación de los trabajadores y de los dirigentes sindicales dista mucho de lo necesario y peor aún existe poco interés por no decir ninguno en lograrla, de ninguna forma puede ser activa y mucho menos decisiva la participación, prácticamente ninguno conoce el Convenio Colectivo, los planteamientos viajan por el tiempo sin ninguna solución y se pone mucho hincapié en el pago de la afiliación, con la mitad de la exigencia por el pago de la cuota se resolverían prácticamente todos los problemas casi perpetuos que tenemos. Normalmente las cosas para que funciones deben de tener utilidad, para que sirve el sindicato si casi se dedica por completo al cobro de la cuota de un salario de por si deprimido e insuficiente, no comparto con usted que no querer afiliarse en estas condiciones sea un problema ideológico, en muchos intercambios que he tenido con mis compañeros ha surgido la idea de no romper pero si pertenecer a una organización verdaderamente activa y decisiva defendiendo y perfeccionando como parte de una evolución todas las conquista ya logradas, porque es visto como un peligro otra visión de lo que sería una afiliación a otra organización verdaderamente funcional.

José Luis Amador dijo:

4

20 de noviembre de 2018

13:02:59


Pienso que las direcciones de los sindicatos deben tratar de convencer a las estructuras ministeriales del empleo correcto e intensivo de otros trabajadores que son vitales para nuestro desarrollo: los obreros calificados y los profesionales, los que deben tener la potestad de aplicar la eficacia necesaria para lograr la ansiada eficiencia. Decir solamente que hay que buscar eficiencia no sirve. Los grupos de trbajadores deben presionar desde abajo hasta arriba para que lo anteriormente dicho se cumpla, o me parece que de lo contrario nada se va a lograr. No se puede tener eficiencia solamente con innovaciones. Deben tenerse repuestos planificados para las roturas y deben hacerse los nada antiguos Mantenimientos Preventivos Planificados y eso lo tienen que dirigir y chequear los profesionales, fundamentalmente los ingeniero mecánicos, eléctricos y civiles en nuestras 2300 empresas.

sorjuana dijo:

5

20 de noviembre de 2018

14:36:25


Recuerdo que antes se lograba a través del Sindicato coordinarlo todo muy bien y en los chequeos de emulación venían artistas a amenizar las actividades. Nosotros mismos preparábamos sketchs y la verdad que se pasaba un rato estelar, nos divertíamos a la vez que nos orientaban sobre las nuevas tareas. Ya todo eso se perdió ahora preguntas y te dicen: No se pudo coordinar, no hay dinero, no hay gasolina para ir a buscar a los artistas y entre nosotros mismos ya no existe el mismo entusiasmo. Es triste pero es la verdad. Vamos a escribirnos y rememorar aquellos años de júbilo ya que otra cosa no podemos hacer. Solo recordar y escribir.