ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Las acciones definen a los pueblos. Hacer es el primer verbo del decálogo de las naciones valerosas, y como Cuba lo ha sido desde que se alzara en armas contra el colonialismo español, e incluso antes. No se achicó tampoco ante los desgobiernos seudorrepublicanos prohijados por Washington que sumían en sangre y pillaje a nuestra gente, para alzarse en armas contra el tirano Fulgencio Batista.

El 26 de Julio de 1953 constituyó el haz de fe, conciencia y valor que plantó las banderas de Fidel y su grupo de jóvenes revolucionarios en el inicio del camino hacia el triunfo definitivo de 1959.

Aquel hecho heroico escenificado hace 65 años en el Oriente cubano, preludio de la alborada de Enero, anticipaba, o mejor dicho refrendaba, que no queda otra opción que luchar o ser anulados, en armónica articulación con el pensamiento nacional de soberanía desarrollado desde el siglo XIX, al calor de nuestras Guerras de Independencia.

Mantener la dignidad nacional cuesta sacrificio, y por eso tanto se había entregado desde el 10 de octubre de 1868, se entregó en el Moncada y se sigue derrochando hoy. Porque la Patria ahora recoge el batón de resistencia de esos antecesores negados a que nadie la pisotease, y decididos a configurar desde su propio suelo el futuro de los suyos.

Igual de decididas estamos las actuales generaciones a resistir y vencer.

La Revolución Socialista Cubana tiene en su mapa genético los signos indelebles del 26 de Julio, y en cada proceso acometido a través de sus seis décadas se dibuja la traza bravía de dicho magno hecho histórico; como también el entusiasmo, el optimismo y el deseo primero de proteger a los suyos que impulsaron a aquellos hombres e impulsan en la actualidad a nuestro Partido y Gobierno.

¿Qué es, sino una clara continuidad del espíritu de superación del 26, este Anteproyecto de Constitución de la República aprobado en el Primer Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y que, a partir del 13 de agosto, iniciará su etapa de consulta popular en todo el país?

Constituye un documento integrador que supera y repara, actualiza y atempera, conceptualiza y dispone, incluye y refrenda la igualdad de todos los cubanos. Por eso derramaron su sangre nuestros abuelos y padres en la clandestinidad, el 26, la Sierra, Girón; por eso ofrendamos nuestro esfuerzo a lo largo de seis décadas de resistencia y victoria.

Otro rayo de luz de esperanza –de similar naturaleza redentora que la del 26 de Julio– se abre sobre el escenario insular, al tener los cubanos, en fecha próxima, la posibilidad de contar con una herramienta muy completa y eficaz, al servicio de un pueblo y en función de sus intereses más sagrados. Esa Carta Magna por la nación y para la nación.

Una Carta Magna cuyo eje ecuatorial pasa por los intereses del Estado Cubano de fortalecer la unidad de todos sin distingo alguno, preservar la seguridad nacional, multiplicar los logros del sistema iniciado el 1ro. de Enero de 1959, promover el desarrollo económico, afianzar la ideología y la ética socialistas y proteger el patrimonio natural/histórico/cultural de la nación. Es, a no dudarlo, una Constitución elaborada al servicio de un pueblo.

Y es una Constitución que porta el aliento flamígero y renovador del 26 de Julio: aquella epopeya jubilosa convertida en fuego eterno que nos ilumina el camino y nos abraza en el destino colectivo de seguir adelante por el bien común de los cubanos.

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