ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«Poderoso Caballero es Don Dinero», dice un refrán de usanza universal, tomado de un poema de Quevedo: sentencia recurrente en los últimos tiempos, cuando el susodicho caballero anda con sus aires de conquista tratando (y no con poco éxito) de gobernar sobre los actos más comunes o sobre las decisiones más trascendentes de nuestras vidas cotidianas.

Incluso para algunos ya el combate terminó, y dando por seguro ganador al señor de marras, no conciben otro recurso ante sus problemas que la oferta inmediata de las monedas como solución infalible para lograr metas o completar trámites. En la mente de estas personas, que muchas veces reviven aquellos versos en los que Silvio Rodríguez agrupó a los «pobres mortales que se han creído astutos, porque han logrado acumular objetos», no cabe la idea de resortes solidarios o actitudes decorosas, su matemática es muy sencilla: si algo me estás dando, algo pedirás a cambio.

Cuando perdamos el valor de un gesto amable; cuando se extinga el auto que nos auxilia en la vía sin que abaniquemos frente a él la bochornosa diadema del «Poderoso Caballero»; cuando se muera la frase «No cuesta nada, solo cumplo con mi deber»; cuando el funcionario se vuelva usurero; cuando se rinda el pudor y sobre el alma colectiva se cuelgue el cartelito de «Se vende», habremos retrocedido como revolucionarios y como seres humanos.

Sobran los buenos ejemplos a lo largo de la historia que nos muestran la hidalguía y el desinterés de cientos de cubanos dignos que no se dejaron poner precio. Campeones que no abandonaron la Patria ante ofertas tentadoras, científicos talentosos que no han convertido en mercancía la inteligencia que les acompaña, líderes como Céspedes y Fidel, que se apartaron de la prosperidad que otorga la riqueza, en busca de un bien mayor, el de la Patria.

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gazzo dijo:

6

21 de julio de 2018

03:46:42


Páguesele a los trabajadores un salario adecuado para que puedan satisfacer sus necesidades de alimentación, trasporte, entretenimiento y como no, prosperidad (es decir, lo que los economistas llaman «calidad de vida») y verá usted como la gente recobra la ética y no se meterá en problemas para hacer aquello que está mal hecho, pero que les permite sobrevivir. Porque es contradictorio predicar que no exista una cultura de la corrupción mientras que por otro lado se empuja a la sociedad exactamente a eso cuando el propio Estado condena a los trabajadores a la miseria cotidiana con sus sueldos denigrantes, muy por debajo de las ganancias que realmente aportan estos trabajadores, que hasta el derecho a huelga tienen vedado. Mira, he aquí otro refrán de usanza universal que pega excelente: «A Dios rogando y con el mazo dando».

José Luis Amador Vilariño dijo:

7

31 de julio de 2018

19:47:09


Repito, por favor, es necesario eliminar la doble moneda y después regular (topar) todos los precios, tal como ocurre en todos los lugares (América Latina al 30 %), incluso en Cuba a principios de la Revolución hasta el año 1967. No pensemos más en subir los salarios sin atajar los precios. Repito, no regular los precios produce muchos problemas de todo tipo e incide en muchos malos comportamientos y es la causa fundamental de casi todas las quejas de nuestros ciudadanos como hemos estado observando desde hace muchos años.