ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Somos capaces de llevar adelante hazañas que sobrepasan en mucho la dimensión de la Isla. Afrontamos con valentía, entrega, eficiencia y desinterés la epidemia de ébola en África. Acudimos en ayuda de Guatemala, sumida en la tragedia de la erupción volcánica. Sin embargo, no observamos comportamiento similar ante los problemas acuciantes de nuestro vivir cotidiano, lastrado por fisuras en el plano de los valores, por manifestaciones de corrupción y por la indiferencia ante lo mal hecho.

Tropezamos con estos fenómenos lacerantes en el batallar de cada día, aunque cometeríamos un grave error al considerar que estos males se han arraigado en el conjunto de la sociedad. Nuestro pueblo conserva enormes reservas morales, afincadas en una autoestima que se acrecienta con los logros tangibles de la obra revolucionaria y la asunción de un compromiso que se sobrepone a la adversidad.

Cada mañana, como tantos ciudadanos, el médico acude puntual a su consulta, después de sobrellevar los problemas del transporte. Allí, sereno y concentrado, asiste a los pacientes en un prolongado horario laboral. Es su compromiso primordial con el alivio del dolor y la salvaguarda de la vida.

Contraparte de esa conducta ejemplar, resulta el comportamiento de quienes, a pesar de las medidas que se han venido tomando, siguen lucrando con el comercio ilícito de medicamentos indispensables para la atención de enfermos, ancianos y niños y proyectan una sombra sobre un sistema de salud pública volcado, en medio de las dificultades económicas, al empeño de garantizar el bienestar de los cubanos.
Inseparables, ética y profesionalidad atraviesan la sociedad en su totalidad. Preservan valores. Intervienen de manera determinante en el funcionamiento armónico de las instituciones y en el consiguiente ejercicio del buen gobierno.

Movilizan la conciencia individual y colectiva en favor del proyecto común de sobreponerse a la adversidad con vistas a seguir edificando nuestro proyecto de nación. Repercuten en la solución de problemas económicos al sanear los lastres derivados de las insuficiencias administrativas y del despilfarro de los recursos humanos y materiales. Por citar lo más evidente, en la información cotidiana aparece la mención del empeño reiterado de realizar reparaciones capitales en obras ejecutadas con fecha relativamente cercana.

Por otra parte, la sostenida  voluntad política de afrontar la solución de las dificultades derivadas de la falta de mantenimiento de las redes soterradas, garantía de suministros de agua y de preservación de la higiene de la ciudad, se traduce en apertura de zanjas inadecuadamente recubiertas, fuente de otros males que imponen el emprendimiento de otras inversiones. En casos como este, el control efectivo requiere la eficaz supervisión técnica a cargo de especialistas calificados y responsables.

La matriz originaria de todo fundamento ético se configura en el seno del hogar. Encuentra su primer espacio de socialización en el ámbito  de la escuela, donde se definen las bases iniciales de la conciencia ciudadana.

La práctica profesional, en cualquier oficio, desde la tarea manual aparentemente más humilde, hasta los empeños intelectuales de más alta calificación, imbrica ética y responsabilidad social en un mismo accionar, presididos ambos por la irrenunciable defensa  de la verdad, así como  por la práctica sistemática de la crítica y la autocrítica. Por encima de todo habrá de prevalecer el respeto insobornable a la ley, garantía consensuada de la estabilidad, del orden interno y de las normas de conducta sustentadas en la solidaridad.

Más allá de las conmemoraciones consagradas a evocar su inmensa figura de batallador consecuente en favor de los desheredados de la tierra, el Che permanece entre nosotros en la defensa cotidiana de los valores que habrán de guiarnos para remontar la cuesta, unir voluntades y superar las dificultades derivadas del adverso panorama económico. En la guerrilla y en la construcción socialista fue, ante todo, un educador. Demandó a sus cuadros la superación permanente y, de manera especial, la austera ejemplaridad en la conducta.

Detectó los peligros inherentes al asomo de cualquier tendencia a la burocratización, manifiesta a veces en el ocultamiento de la verdad y en la tergiversación de las cifras de cumplimiento de los planes. Por ese rumbo, tenemos que seguir andando. Tu rostro, Comandante Che Guevara, no es una imagen congelada en el tiempo. Tu ejemplo es una fuerza viviente que nos acompaña en la áspera brega cotidiana por hacer justicia, trabajar mejor y seguir sembrando conciencia.

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Julio Cesar dijo:

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25 de junio de 2018

08:23:43


Si yo le dijera a usted que mi hijo es un joven aplicado, estudioso, lector por excelencia, disciplinado en todos los aspectos, con unos modales que son ejemplos para cualquier persona, extremadamente responsable y puntual para su corta edad, y por otra parte le manifiesto que su rendimiento académico es paupérrimo siendo el peor del aula, inmediatamente a usted le saltan todas las alarmas por tanta incongruencia. Entonces, ¿cómo puede ser que un pueblo que conserva enormes reservas morales, afincadas en una autoestima que se acrecienta con los logros tangibles de la obra revolucionaria y la asunción de un compromiso que se sobrepone a la adversidad y además de ser capaces de realizar hazañas extraordinarias con valentía, entrega, eficiencia y DESINTERES en lejanos lugares? Pero que paralelamente mantiene una conducta de desidia ante los problemas acuciantes de nuestro vivir cotidiano, lastrado por fisuras en el plano de los valores, por manifestaciones de corrupción y por la indiferencia ante lo mal hecho. Aquí discurre una disonancia, un oxímoron, y me saltan las alarmas. Pienso que es ya pertinente ver las raíces que llevan a las personas a tener este tipo de conductas, esa será la respuesta a la solución de los incontables problemas que tenemos como sociedad, cualquier otra teorización seria más de lo mismo sin llegar a la medula. Discrepo con Graciela que los males existentes que laceran y desgarran como pueblo y país, SI ESTAN muy arraigados en la mayoría de la sociedad, desdichadamente incluyendo niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores ambos sexos incluidos, por suerte no es la TOTALIDAD. Los valores aprehendidos en sí mismos no se deterioran, lo que se debilita es nuestra propia capacidad de creer en determinados principios y su pertinencia, como producto de la presión que ejerce sobre nosotros el manejo de ciertas necesidades y estamos claros que estas pueden presionar más que los valores, puntualizando en el caso de la persona que los tenga. Propongo que se analicen seriamente las CAUSAS de todas esas manifestaciones negativas que están tan extendidas en nuestra sociedad, dar palos a los síntomas puede ser un resultado a corto plazo, pero hay que extirpar la causa. Por cierto, mi doctora esta de misión, seguramente con valentía, entrega, eficiencia y desinterés, pero la que la sustituye es la antípoda a la que la Graciela hace alusión, no tiene horario y día fijo, y mucho menos atiende a tiempo completo. Un Saludo