ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Aunque no acostumbro a solicitar espacio para mis canciones, el compromiso con algunos amigos me llevó a un nuevo centro cultural. Con mi sudor de caminante y unos cuantos papeles que resumían mi carrera artística como trovador, le expliqué al primer funcionario que me atendió, mis dificultades para auto-promoverme, quizá porque soy intolerante a esos que llevan su currículo impreso en el pulóver.

Él reaccionó con extrañeza, «hay que saber venderse –dijo–, aprovechar las oportunidades, ser capaz de todo para hacerse de un nombre». Las últimas palabras me estremecieron. Continuó hablando sobre la fama y los caminos a ella. Cuando hizo silencio, sin invitarme nunca a tomar asiento, esperó mi gratitud por los consejos y yo apenas pude sostenerle la mirada por la vergüenza ajena.

Un nuevo empleado me recibió en un salón junto a otros artistas y productores, y sin atender los papeles que dejé en sus manos, le indicó a una asistente meneando la cabeza que se ocupara de mí.

«El Centro tiene pocos meses de fundado –dijo ella–, todavía no ha formado su público y hemos perdido mucho dinero con algunos artistas. Para programarse aquí hay que ser rentable».

Me ejemplificó con nombres, por ética no los repito, algunos buenos artistas que perdieron su espacio por la escasez de público y otros, no tan notables, que llenando la barra de «compradores de cerveza» garantizaron su permanencia y sistematicidad.

«Antes teníamos el día del jazz  –me contó en tono de resignación–,  pero tuvimos que quitarlo porque no era beneficioso. Los artistas tienen que poner de su parte, hacerse buena promoción, llenar el espacio de familiares y amigos para nosotros no tener pérdidas».

«¿Cuánto cuesta la entrada?» –pregunté. «50 pesos», me dijo, y pensé en las familias y amigos profesionales que no pueden darse el lujo de gastar ese dinero (sin contar el consumo interno), para demostrar la «rentabilidad» de su allegado. Asumo que es más importante discutir sobre la calidad o no de un artista, aunque el bar esté abarrotado o vacío.

No hay que confundirse, estos hechos puntuales no reclaman respuesta ni solución privativa, por eso se prescinde de especificar el nombre del centro. El contexto cubano no admite remiendos, sino un accionar sistémico sobre los métodos.

Parece que todo ocurre a la vez, mientras un amigo me aconseja no publicar esta historia y yo me niego a callarla, a una trovadora le suspenden su concierto porque un gerente no está feliz con la recaudación en la puerta; alguien me lee y entiende que no hay diferencia entre vender el arte y hacerlo vendible.

La lógica que subyace a estas experiencias y nace impregnada en algunos espacios de este tipo en el país, es la que establece un criterio empresarial en detrimento del cultural, de espaldas a la concepción artística del proyecto revolucionario. Obtener mayores ingresos no debe ser el fin, sino el medio para que al jazz no le falte su día, por ejemplo; así lo prueban otras experiencias en Cuba donde la autenticidad es la premisa.

Para resignificar las cadenas de valor de la cultura hay que influir en las prácticas institucionales cuando se divorcian de la intencionalidad política, por desconocimiento, malinterpretaciones o rutina de multiplicar estándares simples.

Vivimos en un tiempo que nos reclama trascender lo posible y lo evidente. El sentido común no es siempre certero; hay que optar por no seguir ciertos consejos, no rendirse ante lo obvio ni el silencio y no dejar de pretender cambiar el mundo.

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sorjuana dijo:

1

15 de junio de 2018

16:20:34


Yo he sido una de las que ha soñado con el arte alguna vez. He querido escribir novelas. Novelas diferentes que “rompan el esquema” de lo Chic. Novelas épicas de las que ya no se usan. Y yo,... una simple mujer, que va a pie a todos los lugares y que no se deja abofetear por ningún ignorante que quiera ponerle precio a mi sudor, voy a escribir esa novela. Ya sé que los “colmillos” deben crecerte, sobresalirse de tu dentadura y luchar como un desquiciado. Es el talento más fuerte que el dinero ? Sin talento no hay fama ni aunque “papi” y ”mami” sean famosos y quieran que estés ahí en el “lugar equivocado” para ti. Ay pero como herir tanta sen-si-bi-li-dad ? Si hubieran muchos talentosos en este país los mediocres se fueran a bolina de una buena vez y así no hubiesen tantas caras deprimidas en todas partes. Su artículo me ha inspirado, es así, para desgracia nuestra y aunque duela decirlo tenemos muchos maestros en el “arte” que se han empeñado en mostrar, en enseñarnos lo que nunca aprendieron sin embargo están los de a pie, los que no tienen “la oportunidad” por la sencilla razón de ser subestimados.“Eso que haces no da dinero, no atrae publico” no es lo que te dicen ? Pero por dentro uno mismo se responde con las preguntas: Hacerse de valor es lo que nos queda, seguir luchando por esos sueños de despojar algún día a nuestro arte de tanta banalidad. No me importa escribir lo que siento y aquí, así mismo, de pie !!, espero, la represalia con el pecho abierto. Así mismo compañeros “que venga la fiera.”

Maria Elena Bayón Mayor dijo:

2

15 de junio de 2018

18:50:58


Estoy de acuerdo con las ideas de Montalvo. Consdiero que en esos lugares donde se desplaza la cultura por cuestiones financieras, deben respetarse espacios para géneros que representan una parte esencial de nustra cultura y desarrollo. Se deben conciliar en las programaciones momentos para todos y si un grupo o solista mueve mucho público, bievenido sea, pero si otro, de similar o mayor valor, genera un público más selecto y reducido, también debe incluirse, para que se mantenga la diversidad artística y estética necesarias al pueblo. Se sabe bien, que los gustos se forman, se cultivan por vía de los medios de difusión, centros culturales y educacionales, sino fuiese así solo hubiese vulgaridad y mercantislismo, lo que por suerte, no sucede mayoritariamente en nustro país. Buen trabajo.

Revenge dijo:

3

18 de junio de 2018

07:49:55


Yo comparto su criterio parte y parte. Yo no se si usted desea vivir de su oficio de cantante y tampoco conozco su obra. Y creo que nuestras noches seran mas atractivas y democraticas mientras mas variedad tenga la oferta cultural. Pero si hay algo que ha funcionado en todas las epocas, aun en aquellas donde el arte en vivo venia siendo toda la multimedia de que se disponia, es que el interprete artistico tiene que ganarse su lugar. Sea trovador, salsero, actor de monologos, tragasables o pintor. Un escenario y un publico no se exigen, se conquistan. No necesariamente llevando a la familia a un centro cultural para que consuma y ayude a cumplir el plan, por supuesto. Usted puede ser muy unico y muy diferente, muy intelectual, muy buen intencionado, muy puro espiritualmente... Pero hermano, si usted no "conecta", si lo que hace es encerrarse en su burbuja conceptual, y no le cabe la suerte de estar en el lugar y en el momento correctos, como artista esta embarcado. Para mi, no hay arte valido si no es capaz de atrapar o transmitir un mensaje; aunque este mensaje sea la reflexion sobre lo que no se entiende. Si usted ABURRE , usted no se merece un espacio; pues de estos muy pocos no cuestan dinero al dueño, al Estado o a alguien, y ese dinero hay que recuperarlo. Nuestros artistas emergentes estan muy malcriados si en un pais de tantas dificultades quieren que todo se lo pongan en bandeja de plata por ser supuestamente " mas mejores" que el artista popular. Usted va a Miami, y lo mismo se encuentra un show de rock cubano, que un trovador cubano -como lo oye- que a Chocolate. Toda esa gente tiene un trabajo diurno "de verdad" aunque sea a medio tiempo, tienen que audicionar para ser aceptados aunque sea en una sandwichera y oigame, ninguno se queja. Por que será? Aunque no lo crea o no le convenga, si " las prácticas institucionales (...) NO se divorcian de la intencionalidad política", a lo unico que vamos a llegar es a un nuevo Quinquenio Gris y eso no lo desea nadie.

Isabelle Respondió:


21 de junio de 2018

12:24:32

Si usted no conoce la obra, como bien reconoce es muy difícil entonces estar de acuerdo En Miami no sé, pero aquí en Cuba en esos lugares que menciona el autor si no vende cerveza no hay espacio que valga, hay que recaudar dinero no importa si los textos son banales o vulgares, no importa si degradan a la mujer, hay que ingresar... Estuve indagando por el autor, y me parece que su obra no es para nada aburrida. En Internet encontré un video que se llama Punto, que me pareció un excelente tema, también he escuchado algo por la radio; pero igual, la radio pone lo que le gusta al que dirige el programa y no propone novedades para educar el oído de su destinatario Hay una política cultural en Cuba bien definida, pero desgraciadamente los que programan en esos espacios, la mayoría, no la respeta

Betty dijo:

4

19 de junio de 2018

15:29:30


muy de acuerdo con el final, me permito citarlo "Vivimos en un tiempo que nos reclama trascender lo posible y lo evidente. El sentido común no es siempre certero; hay que optar por no seguir ciertos consejos, no rendirse ante lo obvio ni el silencio y no dejar de pretender cambiar el mundo". Creo que tener esperanzas es muy válido en estos tiempos, como también creo que no debes dejar de soñar y de luchar por tu sueño.

Barbara dijo:

5

22 de junio de 2018

12:48:07


Me encontré esta canción de un trovador, y me parece que tiene mucho que ver, aquí la comparto, gracias Rock para hacerte invisible por tus propios medios Yunier Pérez Asunto complicado la cosa del mercado de la trova el rap y el rock and roll El arte está pasado de moda, y lo rosado y lo vulgar están Causando furor Qué letras con sentido, ni acordes invertidos Y ponte a ver si metes tu dedo en el paquete Que a tus treinta y pico no te conoce ni tu mamá. Al radio funcionario dale su honorario Quién sabe y hoy te cuele? Lo mismo al que en la tele Programa la parrilla de los audiovisuales O puede que se excusen con que No nos vemos porque no nos ponen, Pero no nos ponen porque no vendemos, Y no vendemos, dicen, porque no gustamos, pero no gustamos porque no nos vemos Y solo pretendía morirme cada día en la guitarra procurando ser yo Cantar encapuchado y luego a vuestro lado confundirme pero quieren que no Para llegar al cielo, Yunier no necesitas una escalera grande cuando hay una chiquita me gritan los enanos que confunden ser con estar. Y mientras voy luchando mi yuca a diario el tipo de la tele y el radio funcionario perrean coreando super desafinados que todo es culpa mía, y que No nos vemos porque no nos ponen… Pero no nos ponen porque no vendemos, Y no vendemos, dicen, porque no gustamos, pero no gustamos porque no nos vemos