ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Desde cristalinos hasta enigmáticos pueden ser los disímiles motivos de inspiración de compositores musicales, capaces de haber dejado huella indeleble en la selectiva memoria popular, al punto de que muchos se apropian de sus letras para sintetizar personales sentimientos y experiencias felices o desdichadas. También para ir más allá de lo individual y pintar con certeros trazos bastante ilustrativos de lo que acontece en la sociedad.

Entre nuestros imperecederos autores, a Juan Formell se le ha considerado repetidas veces, con toda justeza, uno de los grandes cronistas sociales en clásicas piezas concebidas para disfrutarlas bailando. Pero, de vuelta al sosiego, por lo general algunas de las frases escuchadas se instalan en nuestra conciencia, inclusive para tratar de explicar lo inexplicable en nuestro derredor.

Por ejemplo, si usted –un «medio tiempo» o con años acumulados– sale con una pierna renca a la búsqueda de un transporte para una gestión inevitable y se lanza a pedir una «botella», acaso el eventual conductor del vehículo al que hizo señas ni siquiera lo mire y opte mejor por una despampanante jovencita a quien le sobrarán, sin fallo alguno, dispuestos transportistas.
Al fin logra treparse en un autobús repleto, donde robustos mozalbetes le observan con indiferencia y, en vez de cederle acomodo, lo dejan bamboleándose a diestra y siniestra en el incómodo pasillo, en obligado compás reguetonero.

Con toda probabilidad en la oficina de trámites que fuera su destino, le desatiendan y luego de un peloteo burocrático «no apto para mayores», consigue que alguien le grite que sus documentos se perdieron y sale de allí agriado en otro azaroso itinerario a la inversa, para enterarse de que en el edificio multifamiliar en el que reside un egoísta fresco se instaló en la azotea un tanque descomunal que dejó al resto de los vecinos sin agua, o de que falta en la farmacia el medicamento que no puede faltarle, aunque alguien en la calle lo vende a un precio no apto para chequera de jubilado.

Entonces, si se le suman otros contratiempos de la cotidianidad que todos conocemos de sobra, lo que me dispensa de relacionarlo, se termina evocando a Formell en aquella visionaria queja suya de que «nadie quiere a nadie, se acabó el querer».

Pero no se debe ser tan fatalista si proteger la salud cerebrovascular interesa, porque también hay días en que la vida parece sonreírle a cada paso cuando un conocido le saluda con sincero afecto, le ceden el asiento que sus condiciones físicas menos favorables merecen, lo atienden con cariño en el centro médico al que acude y la enfermera del turno le dice palabras dulces, y en la casa los vecinos se enteran de que anda «matungo», le tocan a la puerta para saber cómo se siente y se ofrecen «para lo que sea», o te llaman del centro de trabajo con idéntica disposición. Y si para rematar la jornada alguien recuerda que le toca a su barrio el concierto de Silvio Rodríguez y su carga de amor, ¡Albricias!
Confieso que cuando tanta dicha se experimenta me siento a punto de pellizcarme, y felizmente termino creyéndomelo, que todavía se hace ostensible de qué materia fuimos hechos los cubanos en su espontánea manera de querer y solidarizarse, a pesar de cuánto se ha retrocedido en estos aspectos al compás de los cambios económicos, sociales y culturales de las últimas décadas, y la mira demasiado puesta en la billetera repleta.

Entre los que ven el vaso medio vacío o el vaso medio lleno, me cuento entre estos últimos, entre quienes se empeñan en seguir a Martí en su irreductible creencia en el mejoramiento humano.

Mas con esos deseos no basta, hay que inculcarlo y forjarlo desde la infancia, en la familia, la escuela, la comunidad. Hay que salir a pelear el buen querer y además gozar de lo lindo con los Van Van de Formell.

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jose eduardo dijo:

1

1 de septiembre de 2017

08:42:03


Muy portuno su comentario compañero Hugo. Lo cierto es que en nuestro país cada día que pasa se pierden más valores y no basta los inmensos recursos que destina el estado revolucionario en Educación y propagandas televisivas. No basta, deben existir leyes que eduquen las familias ya que aunque la escuela y otras instituciones sociales tengan la humilde misión de formar valores, si no se educa a las familias la formación que reciben en las aulas les entra por un oído corriendo y les sale por el otro saltando. Hoy son muchos, muchísimos cubanos los que reclaman a gritos el accionar del gobierno cubano en aras de construir una sociedad más culta, con rescate de valores, pero no basta los recursos destinados a la Educación hay que llevar a la par con esto el cumplimiento de la leyes que están, pero no las hacen cumplir, hay que educar al barrio, a la comunidad, a conciencia nada más no es suficiente. Hay que educar pero con rectitud y seriedad de lo contrario dentro de algunos años si continúa el incremento desmedido de las indisciplinas sociales, el robo, la guapería, la falta de respeto al derecho ajeno, la indolencia hacia los problemas de los más humildes: entonces ni habrá Revolución, y estaremos regresando al salvajismo, y que bochorno será para una nación que a lo largo de tantos años de Revolución siempre se ha enaltecido por los logros sociales que ha alcanzado. Gracias

Matos dijo:

2

1 de septiembre de 2017

09:03:03


También soy de los que ven el vaso medio lleno. A mí no me quiere el chofer del P1, P5 y otros, que aceleran y meten frenazos sin control ni motivos, sin importarles mis problemas de cintura, no me quieren los carniceros que me roban media libra de carne por cada dos que compro, ni el carretillero que me vende un aguacate algo maltratado por 10 pesos, y tampoco el vecino que pone la música tan alta que no me deja escuchar el noticiero o la novela, pero son mucho más los que me quieren, como mis jefes que me exigen y con la misma intensidad se preocupan por mi salud y mis problemas personales, todos mis compañeros de trabajo que me apoyan en lo que necesite, desde compartir un alimento hasta buscarme un medicamento, ese que en la farmacia me dijeron que no tenían para revenderlo. También me quieren los vecinos a los cuales les puedo solicitar ayuda a cualquier hora, a pesar de ese que a veces pone la música alta. En el policlínico no tengo que sacar turno para atenderme una muela, cuando llego de improviso, y tampoco tengo que pagar como dicen algunos, y esto quiere decir que me quieren. De mi familia, ni hablar, por eso con frecuencia hago mis recorridos visitando hasta los primos lejanos. Es decir, no se ha acabado el querer.

Silvio Rodríguez Domínguez dijo:

3

1 de septiembre de 2017

09:36:31


Hugo, me pescó la frase formelliana de tu crónica y, oh sorpresa: hasta la gira por los barrios estaba. Sólo decirte gracias, y que yo también soy de los que ve el vaso medio lleno. Un añejo abrazo.

Yoan Sendoya Respondió:


6 de septiembre de 2017

01:21:36

Mis respetos para usted. En Güines se le aprecia y se necesita de su arte.

Gisela dijo:

4

1 de septiembre de 2017

16:07:26


me gustó

cubana dijo:

5

1 de septiembre de 2017

17:11:38


Es cierto que estamos en un momento dificil y la convivencia con nuestros semejantes puede tornarse a veces insoportable, la falta de educacion y decencia continuan haciendo estragos en nuestra sociedad, pero es cierto tambien que cuando mas roñosos estamos por el dia a dia de algun lugar surge una lucecita, puede ser que despues de estar en una guagua sofocante y sudando como loca un muchacho te tienda la mano al bajar, que la vecina se brinde a hacerte algun mandado por que llegas tarde o que un familiar cercano te de un abrazo cariñoso, entonces pensamos que a pesar de todo algunos si queremos y nos quieren.

Ramon Respondió:


7 de septiembre de 2017

11:08:37

Estimado perdiodista: Como siempre, nos tiene acostumbrados a la refelxion. Muy acertado el titulo de este trabajo " Se acabo el querer " y tambien cuando se define como los que ve el vaso medio lleno, o sea , que ud. esta - al igual que yo - dentro de los agradecidos. Muy bien que pudiera haber titulado su trabajo " Una de cal y otra de arena " en donde la loma de arena, supera miles de veces en tamaño a la de cal. Ese es el gran secreto del porque nuestra Revolucion existe y existira siempre, a pesar de lo mal hecho. Mil gracias y continue con estos trabajos. Saludos Ramon