ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Desde los albores de la Revolución Cubana la innovación tecnológica se convirtió en la herramienta por excelencia para vencer al bloqueo. Se echaron a andar las industrias que enmudecieron con el éxodo de los especialistas, entre ellas la emblemática industria del níquel, se mantuvo en funcionamiento el transporte, y en lo adelante la innovación se agigantó y se hizo parte del quehacer técnico en Cuba. Se asimilaron equipos industriales soviéticos, y se les hizo funcionar exitosamente en las condiciones cubanas. Compulsados por el Comandante en Jefe Fidel Castro nos convertimos no solo en un pueblo de hombres de ciencia, sino también de innovadores y racionalizadores, que es como llevar la ciencia a todas las escalas de la nación. Aglutinados en dos grandes grupos, las Brigadas Técnicas Juveniles y la Asociación de Innovadores y Racionalizadores, nos adueñamos de las palabras del Che «seamos sensatos, hagamos lo imposible» y lo hicimos: no hubo problema en Cuba que los innovadores no lograran resolver en breve plazo. Los innovadores en todos los espacios esperaban ansiosos a que aparecieran problemas que les permitieran poner su ingenio al servicio del país, y mantuvieron funcionando cualquier tipo de tecnología, incluso mejorándolas y adaptándolas a servir mejor a nuestros propósitos.

De que en nuestro futuro seguirá estando la innovación no hay dudas. No solo porque las economías de avanzada se sustentan fuertemente en la innovación tecnológica, sino porque está explícitamente recogido en nuestros documentos rectores. Potencial humano, ciencia, tecnología e innovación conforman uno de los ejes estratégicos de nuestro desarrollo, y no podía ser de otro modo, pues no tenemos grandes recursos naturales.

Lo cierto es, sin embargo, que el gran movimiento de innovadores y racionalizadores languidece. Los decisores muchas veces prefieren las inversiones foráneas. Ya los dirigentes no acuden con la frecuencia de antes a los talleres a buscar la solución a sus problemas, sino que planifican la sustitución de las tecnologías envejecidas por nuevos sistemas de fabricantes extranjeros, a los que se les paga caro por un know-how que se tiene o se podría lograr en el país.

Por otra parte está el que a los cubanos nos gusta competir y ganar. Para la innovación tecnológica el Comandante en Jefe promovió los foros, de Piezas de Repuesto, de Energía, y algunos más especializados, hasta desembocar en el evento máximo: el Fórum Nacional de Ciencia y Técnica. Centenares de miles de ponencias se presentaban a concurso, representando todo el quehacer de innovadores de todas las ramas del saber, científicos de todas las escalas. Sin embargo, en esta gran arena se apagaron las luces. Los gladiadores de la innovación se han quedado a la espera, desde el 2006, de un próximo Fórum Nacional que no llega. El movimiento cada vez pierde fuerza, se jubilan grandes innovadores y el posible relevo se va a buscar fortuna en otros campos mejor remunerados. Me consta que algunos aún esperan al lado de su torno que los vuelvan a llamar para solucionar problemas urgentes.

Para ser justos analicemos el tema desde el lado de los decisores y dirigentes. La solución casera suele demorarse más, porque infinidad de pequeños inconvenientes la entorpecen. Hay mucha incertidumbre y riesgo al encargar la solución a un equipo local de innovadores. A veces se invierte en algunos componentes caros para añadirle el know-how cubano, y la puesta en marcha se ve retrasada por la falta de componentes (ridículamente insignificantes comparados con la inversión principal), que supuestamente se pueden conseguir en plaza, pero que en la práctica no aparecen en el momento que se requieren. Paradójicamente resulta más expedito y más barato mandar a comprar fuera un armario metálico que fabricarlo en Cuba, a pesar de todas nuestras plantas mecánicas e infinidad de talleres con capacidad para hacerlo, porque esos talleres a su vez no tienen todo lo necesario para producirlos y requieren de importaciones, que no llegan cuando hace falta. En resumen: infraestructura deficiente. Por otra parte está el astuto fabricante foráneo que ofrece el cielo: sistema «llave en mano», garantía por un tiempo largo, servicio de postventa por muchos años. Trae un «pedigrí» debidamente acreditado y se auto titula como «el mejor del mundo» en su ramo, y otros dulces cantos de sirenas que embriagan hasta al más sensato decisor. Los decisores, no sin razón piensan: lo compramos fuera y nos quitamos todos los problemas de arriba.

Tengo dos avales para dar una opinión sobre el tema: uno es ser el más antiguo del colectivo que ha mantenido en funcionamiento siete radares meteorológicos (de dos diferentes fabricantes y modelos), que tienen entre 34 y 44 años de antigüedad (sin duda aspirantes a récord Guinnes por longevidad en el servicio), logrado por una innovación tecnológica continuada y exitosa; y dos, haber brindado asistencia técnica en varios países que se han comprado radares meteorológicos de última generación. Esto me ha permitido ver el tema desde las dos caras: comprar hecho o hacer en casa, dependencia o soberanía tecnológica.

Cuando se habla de soberanía tecnológica hay quien aduce que si hay que comprar componentes en el extranjero, no somos independientes. En mi opinión es un concepto erróneo. El mundo está muy especializado y globalizado. Ningún país ni fabricante puede producir todo lo que requiere. Cuando se habla de independencia tecnológica se trata de que lo que no se debe hacer es pagar por un know-how que se tiene o se puede lograr. Se es independiente tecnológicamente cuando, comprando componentes genéricos (de amplio uso en la industria, que se pueden comprar a muchos suministradores, y que son producidos por diversos fabricantes), se crea un equipo complicado, para una función específica, cuyo know-how tomó años adquirir, y cuyo precio en un mercado especializado es muy elevado comparado con el costo de los componentes. Para poner un ejemplo de algo que conozco bien, puedo decir que los ingenieros del Instituto de Meteorología podemos fabricar un radar de la más moderna tecnología que hay en el mundo (y completamente adaptado a las misiones, y condiciones de explotación de Cuba) comprando componentes, partes y piezas (sí, incluyendo los susodichos armarios metálicos) a un costo menor a un millón de dólares. Semejantes equipos se venden por las muy pocas firmas que monopolizan el mercado, a un precio entre 3 y 4 millones de dólares. No se trata de un razonamiento teórico, ni de un exceso de entusiasmo. En el año 2004, al paso del huracán Iván, el Comandante en Jefe interrogó al Dr. Rubiera sobre qué más haría falta para apoyar la meteorología y este le dijo: un moderno radar Doppler. La creación de un prototipo de radar para el servicio meteorológico fue encargada, por el Jefe de la Revolución, a los ingenieros del Instituto de Meteorología, quienes ya poseíamos un largo historial en el sostenimiento, modernización y automatización de los radares. Este prototipo de radar meteorológico cubano funciona exitosamente desde el año 2012, cumpliendo así la misión asignada.

Sin embargo, la realidad en los países donde hemos prestado servicio nos ha enseñado que la buena viejita (el vendedor) que ofrecía la apetitosa manzana (el radar ultramoderno) a Blanca Nieves (el comprador) se transforma muy rápido en la malvada bruja. Sostener un radar moderno es una carga pesada. La dependencia de un fabricante hace que los costos de mantenimiento sean extremadamente elevados. La visita de un experto sobrepasa los 10 000 dólares (sin que solucione el problema, solo para dar una opinión de lo que hay que comprar). El mantenimiento anual está en el orden del 10 % de la inversión inicial. El fabricante garantiza la dominación por medio de circuitos encapsulados en grandes módulos, cuya reposición es muy cara, y cuya reparación por parte del usuario es imposible por la carencia de los planos. El software cerrado no admite adaptación a las necesidades del usuario. A esos radares, a no ser que se le haga una restructuración total del hardware, no se le pueden adaptar partes y piezas de otros fabricantes, están condenados de por vida a las condiciones, cada vez más onerosas, del vendedor original. Esa es la realidad postventa de una inversión en el extranjero.

Algunos de los factores que a mi juicio han propiciado el éxito de la innovación tecnológica en el colectivo en el que trabajo y que pueden servir a otros para que esta no agonice. En primer lugar debo mencionar que la dirección del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la dirección de la Agencia de Medio Ambiente y la dirección del Instituto de Meteorología desde siempre nos brindaron todo su apoyo moral y material, incluyendo costosas inversiones para mantener y mejorar los radares, confiando plenamente en nuestras arriesgadas soluciones tecnológicas basadas en la innovación. En segundo lugar mencionaría la base material y la asesoría que nos brindó la Unión Soviética, durante la década de los 80, que plantó la semilla que germinó exitosamente hasta llegar al colectivo actual en el que se mezclan experimentados y noveles ingenieros para una edad promedio de 39 años. En tercer lugar diría que la ventaja del ciclo cerrado es muy importante: en el mismo colectivo los ingenieros diseñan nuevas soluciones, pero también reparan y mantienen los radares, propician la adquisición de la información, pero también la procesan, analizan e interpretan para brindar al servicio meteorológico un producto de radar más acabado. Por último, no puedo dejar de mencionar que en el colectivo ponemos especial énfasis en la preparación y entrenamiento del personal. Ha habido una transferencia de conocimientos continua desde los grandes ingenieros soviéticos que otrora nos asesoraron hasta los más jóvenes que recién se incorporan al colectivo. La motivación por el trabajo ha sido el principal elemento de cohesión.

Así pues, abogo por un s.o.s. por la innovación tecnológica, es la mejor forma de honrar el pensamiento del Comandante en Jefe y proyectarlo hacia el futuro, que como él predijo, será necesariamente de hombres de ciencia.

*Ingeniero eléctrico, doctor en Ciencias Técnicas y Profesor Titular.

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Mario Carlos Junquera Mesa dijo:

1

2 de agosto de 2017

10:05:31


Orlando: soy de la misma opinion tuya. Durante años y lo conoces el movimiento en el ferrocarril fue fuerte y ahora languidece, aca en Camaguey hasta se creo por Lazaro Vazquez el entonces primer secretario de la provincia en Camaguey un grupo de especialistas en desarrollos de tecnologias y el movimiento de manos de oro, ya de eso hace mucho no se habla, pero creo que si se pone empeño, muchas soluciones seran vistas nuevamente. Se perdieron hasta las salas de recuperacion de piezas. Trabajamos en crear aparatos hasta en ortopedia, recuerdas. tengo tus mismas vivencias con los sovieticos y en los viajes de trabajo de cooperacion en Venezuela y China. Un saludo por defender este movimiento que creo nuestro comandante. Mario. Ingeniero. M Sc y profesor adjunto

Orlando L. Rodríguez González Respondió:


2 de agosto de 2017

17:12:52

Pues sí Mario, recuerdo muy bien eso que me cuentas de los ferrocarriles. Recuerdo la última Plenaria Provincial del Forum, al menos la última que yo recuerdo haber participado, que el Comadante Pedro Miret hablaba de este mismo tema, y nos exhortaba a recuperar en Camagüey este movimiento de torneros -manos-de-oro que fue muy famoso por sus grandes aportes. Creo que estamos a tiempo de revivir estas experiencias.

jpuentes dijo:

2

2 de agosto de 2017

11:26:27


El TCP de alguna manera deberia suplir ese deficit, si las relaciones juridicos-productivas estado-privado funcionaran bien

Orlando L. Rodríguez González Respondió:


2 de agosto de 2017

17:18:04

Estimado JPuentes, pienso que algunas cosas del trabajo por cuenta propia podrían entrar en el ruedo de la innovación tecnológica y ayudar en el desarrollo del país. De hecho conozco de algunas cooperativas que hacen software y resuelven valiosos problemas, y también me parece que las relaciones jurídicas van avanzando, pero hay esferas en que es necesario movilizar grandes recursos y que solo las empresas estatales pueden acometer semejantes innovaciones. Creo que no se debe desperdiciar ningún esfuerzo, sea una iniciativa porivada o sea en el ámbito estatal. Me gustaría ver un Forum Nacional donde se presentaran logros de los emprendedores estatales, y también de los emprendedores por cuenta propia, los cubanos tenemos un potencial en la innovación.

Orlando L. Rodriguez Gonzalez Respondió:


3 de agosto de 2017

15:29:03

Y hablando del sector privado y las innovaciones...http://www.adelante.cu/index.php/es/noticias/de-camagueey/10273-constituyen-dos-brigadas-tecnicas-juveniles-en-el-sector-privado-camagueeyano

Rolando de Jesús León Viamontes dijo:

3

2 de agosto de 2017

14:45:54


Es muy bueno el artículo,al cual creo que también es necesario agregar que en muchas empresas del país el estímulo que se otorga a un trabajo de innumerables meses pasando por todo lo que usted dice y que ahorró a la empresa miles de dolares y dedicaste inumerables horas extras y recursos propios en algunas partes del trabajo muchas veces,estoy hablando del premio relevante,no pasa por ejemplo de un perfume Antonio Banderas o una lámpara de techo corriente de un bombillo,cuando eso sucede, te desestima y no hablo de que te den un vehículo o un viaje al exterior no estamos en la época de los 80,pero creo que bien podían gastarse por ejemplo en una cena con tú familia intíma en un lugar que no puedes ir con frecuencia con un valor determinado de tope por ejemplo ,esto a manera de que no se piense en cosas insoñables hay muchas más maneras de reconocer este esfuerzo que el caso nuestro debe ser en horarios fuera del laboral puesto que tienes un plan que cumplir en el horario habitual.

Orlando L. Rodriguez Gonzalez Respondió:


3 de agosto de 2017

14:00:45

Rolando, es cierto que eso de los estimulos ha decaido en general, aunque nunca fue uniforme, ahora tampoco lo es. Hay organismos como la aviacion que mantienen sus forums de base y nacionales con buen nivel, y entregan estimulos "estimulantes" por decirlo de alguna forma. Aqui en mi centro de trabajo no es mucho lo que se puede hacer. En fin...hay que echar a andar la maquinaria de nuevo.

Juan dijo:

4

3 de agosto de 2017

08:33:03


Muy bueno el artículo de Orlando, que tiene una gran autoridad personal para hablar del tema. En mi opinión, si se fueran a elegir las 7 maravillas de la Ingeniería Electrónica y la Computación en Cuba, los radares de Camagüey - hechos con su liderazgo -estarían allí, junto a la primera computadora cubana, el equipo de resonancia magnética de Santiago de Cuba y otros. Quisiera sólo añadir que hay un elemento que afecta la innovación tecnológica en ocasiones y que no es interno nuestro. Son las certificaciones internacionales exigidas en no pocos campos, que son costosas de obtener y cuya ausencia hace que no se acepte la importación por los países desarrollados de un equipo o producto hecho sin ellas o la aseguradora no acepte asegurar una nave o el turoperador no envíe a sus clientes. Ello en parte es justificado, pero en gran parte es una barrera no arancelaria que los países desarrollados refuerzan cada vez más para proteger sus productos. Sin embargo, hay muchísimos casos en que esto no influye y los problemas son internos nuestros y tenemos que resolverlos.

jpuentes dijo:

5

3 de agosto de 2017

09:05:58


Estimado Orlando L. Rodriguez, ante todo felicitarlo no sólo por el articulo, sino que tiene usted a bien de participar en el debate. No todos los articulistas lo hacen. Pero pienso que deberían tomar ejemplo. Eso enrriquece y estimula. Orlando: las politicas publicas están ahí y pienso que irán avanzando, en la medida que se vaya aprendiendo a convivir con el sector privado. En el mundo es practica común ese tipo de relaciones en el sentido de que el privado tiene la iniciativa y está alejado de la laberíntica burocracia que entorpece la buena marcha de los procesos, ellos entonces tienen las ideas, pero no los recursos y el sector estatal tiene los recursos y las ideas a veces se pierden en ese laberinto. Es ahí donde deben confluir las relaciones. Pertenezco al medio estatal del software y lo conozco bastante por los años que llevo laborando en él y tengo la impresión, por algunos hechos conocidos, que persisten todavía muchos prejuicios con eso. Desde la interpretación de las politicas publicas hasta el asunto de la Seguridad que los decisores caotizan sin los conocimientos tecnicos adecuados para ello. Para eso se necesita tiempo, conocimientos y cultura. Y por supuesto un marco legal dinamico y vinculante. Ahí está la UIC que debería, en su hacer, contribuir. Ya se auspició una especie de Forum entre privados y estatales en el software. Hubo innovaciones para el transporte, para la web, para moviles. Muchos de esos innovadores ya se habían dirigido a las empresas estatales en busca de esos recursos y servicios para sus iniciativas y fueron rechazados. Hubo una cobertura en los medios y creo que se está tomamdo nota de la necesidad de que estas relaciones fluyan. No conozco ninguna gran empresa o transnacional del software y las comunicaciones (por hablar de este sector nada mas) que haya tenido grandes logros sin la ayuda de los recursos de los gobiernos (IBM, Microsoft, Cisco, Apple, Google...), que se entienden en formas de alianzas y convenios.