ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Entre el final de un curso y el comienzo del siguiente, se produce un breve parpadeo en que se rompen las rutinas establecidas. La muchachada sale a la calle con el propósito de disfrutar el tiempo libre. Por hábito y tradición, la temporada se asocia a la playa, la fiesta, con el actual añadido de las opciones del mundo digital. En razón de los recursos disponibles, no todos tienen igual acceso a esas oportunidades y, por lo demás, ninguna de ellas logra de por sí satisfacer todas las expectativas de edades en las que sobra la energía. El ámbito de la cultura ofrece otras posibilidades para llenar, de manera productiva, un lapso de breves semanas. Así lo demuestran las extensas carteleras que aparecen en nuestros periódicos. Como tantos otros, en este caso se intersecan la realidad objetiva y el poderoso universo de la subjetividad. La capacidad de emplear con provecho las oportunidades a nuestro alcance depende de un entrenamiento adquirido y de una divulgación estimulante y orientadora.

A través de su prédica de muchos años, Eusebio Leal nos enseñó a descubrir la belleza de la ciudad que habitamos. No lo hizo tan solo a través de la educación. Aprendimos con él que toda aventura del conocimiento pasa también por el corazón. Es la motivación lo que garantiza la eficacia de la mejor pedagogía. Es la que se abre al disfrute del mundo que nos rodea, reafirma identidades y sentido de pertenencia. Incita al cuidado de lo nuestro.

El sistemático trabajo de restauración ha preservado la ciudad vieja como la joya de la corona. Síntesis de un acumulado arquitectónico secular, La Habana tiene otros territorios que merecen ser redescubiertos y preservados. El conjunto caracteriza la singularidad de un entorno urbano, disfrutable, no solo para visitantes de otros países, sino también para todos aquellos que viven en nuestro archipiélago. Sin embargo, por razones históricas, la mayor densidad de las instituciones culturales se concentra en la zona del litoral. En los bordes de la ciudad colonial, se encuentra un conjunto museístico de primera importancia, tanto desde el punto de vista histórico como artístico. Pocas cuadras separan las instalaciones dedicadas al arte universal, al cubano, el Museo de la Revolución, complementados por el Museo de la Música, en pleno proceso de restauración. Pocos se atreven a franquear sus puertas, inhibidos por la falta de preparación para interpretar el significado de las obras allí expuestas. El Vedado concentra buena parte de la vida teatral y el Pabellón Cuba opera como un centro de atracción volcado hacia un comercio artístico vinculado con las demandas de la cotidianeidad. Son muchos los que esperan las vacaciones para desconectar. Se me ocurre otra fórmula, es el momento de reconectar con todo aquello que hemos postergado en el andar de la rutina cotidiana. Es la oportunidad de oxigenarse y crecer, la vía para beber en las fuentes espirituales de la eterna juventud y redescubrir en nosotros y en nuestro entorno los referentes culturales de los que todos, muchas veces sin saberlo, somos portadores. Es también la vía que podemos encontrar para compartir espacios con nuestros hijos.

Para lograr esos propósitos, hay que renovar el vínculo entre los factores subjetivos y los de orden objetivo.

Aprender a vacacionar forma parte de un aprender a vivir que se siembra desde las primeras edades, en la familia, en las instituciones de enseñanza y de cultura, en el barrio, en los medios de comunicación. Constituye el núcleo generador de un sistema de valores que habrá de acompañarnos siempre. Induce a un despertar de curiosidades que habrán de saciarse por vía del conocimiento y mediante el afinamiento de la sensibilidad. Sentimos a veces la tentación de evadir un contexto lacerante, marcado por las cicatrices de la lucha por la supervivencia, por un acrecentarse de tendencias individualistas y por un debilitarse de la solidaridad básica. Ante esas señales preocupantes se impone preservar el tejido social que se ha ido conformando en un largo proceso histórico. La cultura es depositaria de ese legado y su cristalización se reconoce en la obra de nuestros escritores y artistas; también ellos son forjadores de la nación. Sus imágenes y palabras permanecen resguardadas en nuestras bibliotecas y museos. Habrá de corresponder al trabajo mancomunado en la base de la escuela y las instituciones culturales el rescate y la revitalización de esas fuentes.

La breve etapa vacacional nos regala un tiempo precioso para meditar sobre los desafíos de nuestra realidad. En el lugar donde vivo, me llegan rumores de la calle. En mi entorno, el paisaje se modifica. En este municipio costero se percibe con fuerza la presencia de la iniciativa privada en restaurantes y en la reparación de casas que habrán de acoger a los turistas. A sol y sereno, los peatones esperan un vehículo que a veces no se detendrá en la parada. Por su dimensión, La Habana se constituye en muestrario de las contradicciones latentes en nuestro acontecer. Su territorio costero recibirá siempre el más fuerte impacto turístico. Allí se concentran también nuestras instituciones emblemáticas, la vida de la cultura y las mayores posibilidades de recreación. Pero nuestros 15 municipios albergan potencialidades que pueden florecer mediante iniciativas de desarrollo local. Cada uno de ellos tiene un peso demográfico que sobrepasa el de muchas ciudades del país y, en distribución desigual, preserva bienes patrimoniales dignos de rescate. En el Cotorro industrial, con cierto anacrónico aire campestre subsiste la Santa María del Rosario colonial. Hacia el sur, en Arroyo Naranjo, en el Hurón Azul, la mística casa del pintor Carlos Enríquez, allí donde se congregaban los escritores y artistas en los 40 del pasado siglo, perdura un precioso mural con sus sensuales bañistas. La Habana puede ser una ciudad pluricéntrica. La reanimación progresiva de sus municipios contribuirá al autorreconocimiento y a la reafirmación identitaria de sus habitantes, y ofrecerá, en el barrio, sin necesidad de difíciles desplazamientos, la posibilidad concreta de un vacacionar productivo. De esta manera, se fortalece también la conciencia ciudadana. Para repensar la ciudad, hay que convocar a la inteligencia y despertar, en la conciencia de todos, un amor latente y adormecido.

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Alfredo dijo:

1

10 de julio de 2017

10:05:38


Es dificil pensar en vacaciones, cuando se tiene que vivir al día.

Antonio Vera Blanco dijo:

2

11 de julio de 2017

05:09:48


Las vacaciones para mi se ha traducido en hacer algo diferente a lo que hago en el trabajo. Reparar, obtener dinero de otra forma y quizás algún que otro día compartir con mi pareja en alguna que otra actividad de tipo recreativa. No tengo capacidad de pagar tiempo libre, el vacacionar es reducir esa capacidad.

sergio dijo:

3

11 de julio de 2017

09:48:02


PARA EL CUBANO DE A PIE LAS VACACIONES POR UNA CUESTION DE RECURSOS SENCILLAMENTE NO EXISTE.

Cubasí dijo:

4

12 de julio de 2017

14:47:25


Aunque hay limitaciones económicas, concuerdo con la Profesora en que debemos explotar las oportunidades culturales que se nos ofrecen, no tan costosas. Dígase cines, salas de teatro, andar las calles del Casco Histórico entrando en todos sus rincones, y otras. Es cierto que hay calor, mucha gente en la calle, el transporte es insuficiente, pero lo más importante es el disfrute que nos propongamos, usando los lentes optimistas y no los de la crítica. Pobres los que solo encuentran disfrute cuando media el dinero. Leer un libro es agradable así como escuchar en casa un poco de música. Reunirse un grupo de amigos para charlar y reir es también muy agradable, en fin, es mi manera de apreciar que la etapa de vacaciones es envidiable y pasarla bien solo depende del tamaño del alma y del deseo.

Henry dijo:

5

12 de julio de 2017

16:43:14


...lamentablemente muchos no estamos preparados económicamente para vacacionar, siempre es un componente indispensable si tenemos en cuenta que para usar las palabras afines ( descanso, esparcimiento, recreación y tantas otras) no podemos estar pensando que en la casa tenemos el refri.. lleno de pepinos con agua. De cualquier manera es una visión alentadora y una enseñanza más. Gracias