ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Estados Unidos tiene una vasta experiencia en la práctica de la guerra cultural contra todo proyecto alternativo a su hegemonía en el escenario internacional. La CIA y la guerra fría cultural, de Frances Stonor Saunders, constituye un libro imprescindible –la investigación más completa sobre el tema– para comprender esta realidad. Este libro demuestra cómo, en los años de la Guerra Fría, el programa de guerra sicológica y cultural de la CIA contra el campo socialista fue su joya más preciada.

«Un rasgo importante –señala Stonor– de las acciones emprendidas por la Agencia para movilizar la cultura como arma de la guerra fría era la sistemática organización de una red de “grupos” privados y “amigos”, dentro de un oficioso consorcio. Se trataba de una coalición de tipo empresarial de fundaciones filantrópicas, empresas y otras instituciones e individuos que trabajaban codo a codo con la CIA, como tapadera y como vía de financiación de sus programas secretos en Europa occidental».

La guerra cultural es aquella que promueve el imperialismo cultural, en especial Estados Unidos como potencia líder del sistema capitalista, por el dominio humano en el terreno afectivo y cognitivo, con la intención de imponer sus valores a determinados grupos y naciones. Es un concepto que, entendido como sistema, integra o se relaciona con elementos de otros términos que han sido de mayor uso como el de guerra política, guerra sicológica, guerra de cuarta generación, smart power, golpe blando, guerra no convencional y subversión política ideológica.

No es el arte y la literatura –aunque el arte y la literatura se usen como instrumentos o como blancos de la guerra cultural– el objetivo principal de la estrategia de guerra cultural del imperialismo contra un país en particular. El terreno en que se desarrolla la guerra cultural es sobre todo el de los modos de vida, las conductas, las percepciones sobre la realidad, los sueños, las expectativas, los gustos, las maneras de entender la felicidad, las costumbres y todo aquello que tiene una expresión en la vida cotidiana de las personas. Lograr una homogeneización al estilo estadounidense en este campo, siempre ha estado dentro de las máximas aspiraciones de la clase dominante en Estados Unidos, en especial, desde que su élite comprendió la diferencia entre dominación y hegemonía, y que esta última no podía garantizarse solo a través de instrumentos coercitivos, sino que era imprescindible la manufactura del consenso.

La guerra cultural desarrollada históricamente hasta nuestros días por Washington, no es una vana elucubración, sino que se sustenta en hechos concretos y comprobados, operaciones abiertas y encubiertas de las agencias del gobierno de EE.UU., declaraciones de los líderes de esa nación y documentos rectores de su política exterior, tanto en el plano diplomático como militar.

Zbigniew Brzezinski, uno de los principales ideólogos imperiales, quien fuera asesor para Asuntos de Seguridad Nacional del expresidente Carter, en su obra, El Gran Tablero Mundial, expresaba:

«La dominación cultural ha sido una faceta infravalorada del poder global estadounidense. Piénsese lo que se piense acerca de sus valores estéticos, la cultura de masas estadounidense ejerce un atractivo magnético, especialmente sobre la juventud del planeta. Puede que esa atracción se derive de la cualidad hedonista del estilo de vida que proyecta, pero su atractivo global es innegable. Los programas de televisión y las películas estadounidenses representan alrededor de las tres cuartas partes del mercado global. La música popular estadounidense es igualmente dominante, en tanto las novedades, los hábitos alimenticios e incluso las vestimentas estadounidenses son cada vez más imitados en todo el mundo. La lengua de Internet es el inglés, y una abrumadora proporción de las conversaciones globales a través de ordenador se originan también en los Estados Unidos, lo que influencia los contenidos de la conversación global».

Este es el mismo Brzezinski que en 1979, en un memorándum enviado a Carter, recomendaba el siguiente curso de política a seguir hacia Cuba: «El Director de la Agencia Internacional de Comunicaciones, en coordinación con el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, deben incrementar la influencia de la cultura estadounidense sobre el pueblo cubano mediante la promoción de viajes culturales y permitiendo la realización de coordinaciones para la distribución de filmes estadounidenses en la Isla».

No hace mucho se dio a conocer un documento de extraordinaria importancia para comprender las estrategias actuales del imperialismo estadounidense en el campo de la guerra cultural. Se trata del Libro Blanco del comando de operaciones especiales del Ejército de Estados Unidos de marzo del 2015 bajo el título: Apoyo de las Fuerzas de Operaciones Especiales a la Guerra Política.

Lo que plantea en esencia este Libro Blanco es que Estados Unidos deben retomar la idea de George F. Kennan –antiguo experto estadounidense en el tema soviético y arquitecto de la política de «contención frente al comunismo» en el Departamento de Estado–, acerca de la necesidad de superar la limitante del concepto que establece una diferencia básica entre guerra y paz, en un escenario internacional donde existe un «perpetuo ritmo de lucha dentro y fuera de la guerra». Es decir, que la guerra es permanente, aunque adopta múltiples facetas y no puede limitarse al uso de los recursos militares. De hecho, el documento expresa que se puede hacer la guerra sin haberla declarado, e incluso hacer la guerra al tiempo que se declara la paz.

«La guerra política es una estrategia apropiada para lograr los objetivos nacionales estadounidenses mediante la reducción de la visibilidad en el ambiente geopolítico internacional y sin comprometer una gran cantidad de fuerzas militares», destaca el documento desde sus primeras páginas. «El objetivo final de la Guerra Política –continúa más adelante– es ganar la “Guerra de Ideas, que no está asociada con las hostilidades”. La Guerra Política requiere de la cooperación de los servicios armados, diplomacia agresiva, guerra económica y las agencias subversivas en el terreno, en la promoción de tales políticas, medidas o acciones necesarias para irrumpir o fabricar moral».

Este Libro Blanco es solo uno entre muchos estudios y recomendaciones de doctrinas y estrategias militares elaboradas en Washington, que cada día asignan un rol más protagónico a los componentes culturales e ideológicos en sus estrategias hegemónicas.

LA GUERRA CULTURAL CONTRA CUBA

La guerra cultural contra Cuba no comenzó el 17 de diciembre del 2014, pues desde el propio triunfo revolucionario Cuba ha enfrentado tanto los impactos de la oleada colonizadora de la industria hegemónica global, como proyectos específicos de guerra cultural diseñados, financiados e implementados por el imperialismo estadounidense, sus agencias y aliados internacionales, con el objetivo de subvertir el socialismo cubano.

Al respecto señaló Ricardo Alarcón: «La agresión cultural contra Cuba (...) No solo existe todavía sino que no cesa de aumentar. Conserva una dimensión encubierta, clandestina, dirigida por la CIA, pero, además, desde comienzos de la última década del pasado siglo tiene otra dimensión pública, descaradamente abierta. El caso cubano es, por estas razones, absolutamente único, excepcional.

«Lo es también porque lo que se nos hace en el terreno cultural ha sido siempre parte integrante de un esquema agresivo más amplio, que ha incluido una cruel y permanente guerra económica, y la agresión militar, el terrorismo y otros actos criminales, cuyo propósito, (...) detallado en una infame ley yanqui, es poner fin a nuestra independencia».

Un componente fundamental de la guerra cultural de los distintos gobiernos de Estados Unidos contra la Revolución Cubana, ha sido la guerra sicológica y mediática.

El libro Psywar on Cuba. The Declassified History of US Anti Castro Propaganda, de Jon Eliston, publicado en 1999, revela como Washington practicó contra Cuba durante décadas la agresión sicológica y propagandística y que ella incluía libros, periódicos, historietas, películas, panfletos y programas de radio y televisión.

Otro de los campos predilectos de la guerra cultural ha sido el de la historia. Se manipula y tergiversa nuestro pasado, se atacan sus bases más sensibles y simbólicas, precisamente porque se pretende barrer con el ejemplo de la Revolución Cubana desde su propia raíz.

¿Qué son Radio y TV Martí, sino estructuras creadas para la guerra cultural en su sentido más amplio contra el proyecto revolucionario cubano?

Existe una gran diferencia entre la diplomacia pública que desarrollan muchos países en la arena internacional y las acciones que históricamente han practicado los distintos gobiernos estadounidenses. Detrás de este vocablo «inofensivo», se ha escondido toda una maquinaria de difusión de valores políticos y culturales de Estados Unidos, que para nada toma en consideración el respeto a la soberanía de las naciones y la diversidad cultural de los pueblos. No se trata solo de influencia, sino de injerencia encubierta y abierta  en los asuntos internos de otros estados.

A la hora de evaluar los retos que enfrentamos, en ocasiones se adoptan posiciones triunfalistas, desde una visión reduccionista de la cultura, entendida estrictamente como arte y literatura. Claro que entre Cuba y Estados Unidos han existido influencias y confluencias culturales durante más de dos siglos, gracias a las cuales ambos pueblos nos hemos enriquecido espiritualmente, pero los desafíos fundamentales se dan en el terreno de los estilos de vida, la cultura política y los hábitos sociales.

Ante esa realidad, no hay mejor antídoto que el patriotismo, la cubanía –no cubanidad castrada–, el antimperialismo, el anticolonialismo y que, junto al fomento de referentes culturales sólidos, logremos un sujeto crítico de profunda formación humanista, capaz de discernir por sí mismo entre la avalancha de productos culturales con los que interactúa, dónde está lo realmente valioso. Ese sujeto crítico solo es posible forjarlo desde las edades más tempranas a través del entrenamiento en el debate y la confrontación de ideas, con la participación activa de la familia, la comunidad, la escuela, los medios de comunicación y las organizaciones políticas y de masas. Por supuesto, todas las acciones que desarrollamos en el campo cultural deben acompañarse de hechos y realizaciones concretas, de hacer las cosas bien en todas las esferas, y que los resultados de ese trabajo se manifiesten en la vida cotidiana de nuestro pueblo.  

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emilio Fernández lobeiras dijo:

1

19 de abril de 2017

03:46:29


La "GUERRA CULTURAL", es una guerra sutil, subliminal, que está ahí, y no la vemos, forma parte de "La PROPAGANDA", oculta, que el Gobierno imperial, fabrica en diversa índole de contenido. Parte de un " América way of life", dónde como exhibición, se trata de vender una política, de consumismo alegre, de vida feliz, fácil, como un sueño de Disney...sólo la realidad demuestra lo contrario a los engañados, por la política imperial. Es un establishment, de ricos, contra pobres, dónde la violencia, forma cuerpo con el sistema, y se manifiesta, en el uso desmedido de utilización de las armas, la alienación del individuo. Los valores culturales de la sociedad americana, se basan, en una constitución que no se cumple, en la xenofobia, el racismo, la discriminación...que la supuesta carta magna en sus artículos, defiende, pero..en la práctica no se cumple..en fin, LA PROPAGANDA CULTURAL IMPERIAL, es otra arma de combate ideológico, perfeccionada y sutil..es como el "flautista de Hamelin", o como decimos los cubanos MAS ROLLO QUE PELICULA, cuidemos nos de la propaganda imperialista.

Carlos A. Rodríguez dijo:

2

19 de abril de 2017

11:05:08


Excelente artículo. Como ya nos tienes acostumbrados. Los yanquis imperialistas no dejan de querer apoderarse de esta bella isla. Y no lo podrán lograr...

Joel Ortiz Avilés dijo:

3

19 de abril de 2017

11:57:25


.....!!!!Mas claro, ni el agua!!!!!. En este artículo de Elier Ramírez Cañedo, se expone muy bien las dos caras de la moneda.....lo que se proyecta por parte del Gobierno de los EEUU contra Cuba, desde el mismo triunfo revolucionario y lo que debemos hacer para contrarestar esa Guerra Cultural; que ha logrado alcanzar sus objetivos estratégicos en otros escenarios e incluso destruir todo un Campo Socialista y desintegrar a la antigua URSS. !!!!¿Qué me preocupa?!!!....lo que estamos haciendo para contrarestar esa guerra cultural; que se complementa con el férreo bloqueo económico, en el terreno diplomático y el mantenimiento de la amenaza militar; la cual no se puede descartar aunque en los momentos actuales se aprecie un marcado interés en otros escenarios lejanos.......pero se quiere crear condiciones para agredir e invadir a nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela. Todavía persivo que no en todos los frentes, instituciones, organismos, plataformas se esté trabajando con inteligencia e intencionalidad para crear un sujeto con pensamiento crítico de profunda formación humanista, capaz de discernir por sí mismo entre la avalancha de productos culturales con los que interactúa, dónde está lo realmente valioso. Aprecio avances, pero en la misma TV puedes toparte un excelente programa como la donde se analice el correcto uso de los símbolos patrios y al cambiar el canal te topes en el otro un Video Clid en

Ángel Parra dijo:

4

19 de abril de 2017

13:37:12


para quien conoce la historia de la revolución socialista de Cuba no es un secreto que su historia ,es la historia de la guerra cultural e ideológica antiimperialista también ,porque desde su inicio Fidel no sólo tuvo que enfrentar el imperio norteamericano en el plano económico y militar, porque el imperio le desató la guerra en todos los frentes y niveles. Y al triunfar la revolución cubana se elaboraron políticas para toda América latina en el plano económico ideológico y cultural para evitar que "el fantasma del comunismo" triunfara en todos esos países que sufrían las mismas condiciones socioeconómicas que tenía Cuba antes del triunfo de la revolución .,tales como: dictaduras,los latifundios,concentración de la riquezas en pocas manos,y micerias extremas de la población entre otras. Se crearon desde entonces planes de reformas agrarias , programas de Alianzas para El Progreso ,programas de extensión agrícolas y de planificación familiar . En el plano educativo, recuerdo que en nuestro país (RD) teníamos tres libros elaborado por la USA,para los tres primeros años de la escuela primaria , en ellos nos mostraban la familia norteamericana como lo máximo ,padres con niños rubios, bien vestidos y calzados,que iban a la escuela en un auto bus escolar con una sirvienta negra,su perro y gato de mascota...nos mostraban el desarrollo ,donde cohetes iban al espacio, nos daban desayuno escolar con alimentos de Alianza para El Progreso . Los libros tenían fábulas de cómo una Ranita no podía aspirar a ser del tamaño del Toro que bebía agua en la misma laguna. Esos eran algunos de los mensajes subliminales que nos enviaban en su estrategia para crear naciones ideológicamente imperialista. Lo demás lo explica muy bien el artículo magistral de Elier Ramírez. Gracias.

ilenia dijo:

5

19 de abril de 2017

14:42:52


cuba de manera inocente le ha dado entrada a la propaganda cultural del enemigo,o que ud cree que hacen en cuba los turistas yankees? tienen un mandato para poder venir a cuba,y lo cumplen.estamos siendo muy ingenuos.cuba esta ideologicamente penetrada por el imperio,cada dia lo esta mas.no veo que se tomen medidas efectivas contra los puloveres,banderas,gorras,lycras con la bandera yankee.estamos de brazos cruzados.

El Datilero Respondió:


19 de abril de 2017

21:10:10

Bueno,estamos en el siglo 21 no,entonces dejemos a las personas que se pongan lo que deseen,cuando yo voy de vacaciones mira a muchos jovenes que traen gorras NY,atlasnta,da iguel lo que se ponen,lo que vale es la ideologia que traen en sus mentes,mas yo sin embargo,poseo mi gorra que dice Cuba,o una que dice CHE con su bandera cubana al costado,que yo mismo la mande a Hacerla,los americanos tambien usan ropa de Cuba,hay que dejarse de esos pensamientos.....vive y deja vivir a los demas.

humano Respondió:


25 de abril de 2017

11:29:37

Datilero, equivocas tu discurso. Se trata de saber que es la guerra cultural. por lo general la personas que usan ese tipo de atuendo se identifican con el imperialismo. Cuba no ha invadido ningún país, todo lo contrario de USA. No apruebo que un cubano se ponga como atuendo una bandera de USA. Ese no sabe nada de historia.