ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Algún ingrediente particular tuvo la leche que me suministraron desde mis primeros meses de vida. Odié la mentira desde que tuve uso de conciencia propia. De regreso al parque, niña todavía, había que calmar mis accesos de ira por las trampas de mis compañeritos. La experiencia de la vida me fue enseñando más tarde que el ocultamiento de la verdad es fuente de conflictos de toda índole, aunque, claro está, ingenuo sería olvidar que hay cosas que han de andar ocultas para garantizar el éxito de estrategias de largo alcance. Son secretos que atañen al destino de una colectividad y descansan en los estadistas que son sus representantes. Otros silencios resultan inútiles, cuando se multiplican las vías de acceso a la información y perduran como termómetros de los estados de opinión, la fábrica de bolas y la subrepticia táctica de la propagación de rumores. A pesar de que la nariz de Pinocho crece con cada mentira, suele decirse que estas últimas tienen las piernas cortas y, sin embargo, dejan huellas en las sombras de desconfianza.

El amor a la verdad no es un ingrediente que se suministra con la leche. Forma parte del proceso de construcción de la personalidad, que comienza en el hogar y en la escuela. Debe proseguir en el complejo entramado de relaciones del individuo con las instituciones. La diferencia no está en la dimensión de la mentira, grande o pequeña, sino en el hecho de transgredir la confianza mutua entre personas, así como las de estas con la comunidad mayor. Afrontar la verdad puede resultar ocasionalmente doloroso, pero el aprendizaje de la vida consiste en disfrutar la alegría y sobreponerse al sufrimiento en lo físico y en lo moral. Cuando padecemos la pérdida de alguien cercano, cuando observamos desprenderse máscaras  que ocultaban la aparente realidad de un rostro, cuando falla la mano tendida al amigo, cuando sentimos el peso de los años y de la enfermedad: en todos los casos, la única salvaguarda posible está en la capacidad de mirarnos al espejo y devolver a la vida la riqueza de su color verdadero.

Y, sin embargo, tropezamos cada vez más con esas máscaras ominosas que entorpecen el uso constructivo de la crítica y la autocrítica. No se reprende al niño en el momento oportuno. Se le estimula sin establecer la necesaria relación de causa y efecto entre la buena conducta y la recompensa, que no siempre ha de ser material.

La ausencia de crítica anula el rubor, ese peculiar calor en las orejas que imprime para siempre en la memoria y en los sentimientos, una lección bien aprendida. Agradezco esas enseñanzas de mis maestros.

Toleradas en las primeras edades, la mentira llega a convertirse en enfermedad social. Al nacer, somos portadores de gérmenes que fecundarán, según se siembren en tierra feraz o estéril. La criatura se apodera de los sentidos y siente complacencia al descubrir el mundo que la rodea. Es la iniciación al conocimiento, apegado a la búsqueda de la verdad. Esa inocencia primordial es la matriz de todos los descubrimientos, bajo el impulso de ir siempre hacia adelante, como quien pasa, impaciente, las páginas de un libro. Así transcurre la vida, y será joven siempre quien procure conservar el acicate de la curiosidad, quien abandone los caminos trillados.

Por mentiroso, le crecía la nariz a Pinocho. Pero la mentira es resultado de un aprendizaje. Comienza por el pequeño fraude que se comete en la escuela.

Fraudulento es procurar nota a cualquier precio, al margen de la adquisición de conocimientos que nos acompañarán a lo largo de la vida. Fraude comete también quien contempla en silencio lo mal hecho y cuadra la caja en pactos de beneficio mutuo. Fraude comete quien oculta a sus superiores las realidades, que por duras que sean, tan solo reconociéndolas, serán atajadas. Fraude comete quien se refugia en formalismos para eludir el análisis de problemas complejos. Fraude mayor comete quien olvida el respeto a la sabiduría popular y las perspectivas irrenunciables de un ordenamiento equitativo de los bienes en común. Fraude comete quien evade el cumplimiento de la ley y quebranta el imprescindible respeto al sistema jurídico.

La verdad ha de estar en nosotros como ley primera de la conducta. Nace de un compromiso interno, anima y da sentido al discurso público. Con frecuencia al sintonizar nuestros medios audiovisuales, percibimos la letanía de lo mal aprendido o las voces impostadas, incapaces de enmascarar el artificio. Los medios no deben olvidar que el actor no miente. Está diciendo su verdad a través de un personaje. En la base de la comunicación humana ha de revelarse siempre la convicción íntima del emisor. Solo ella convoca, compromete y persuade. Es la participación del destinatario en lo que Fidel denominó «parto de las ideas».

A escala local, la narizota más grotesca de Pinocho se implanta en el rostro del burócrata que simula trabajar, mientras, casi siempre impuntual, posterga respuestas y soluciones, supervivencia de una mentalidad condicionada a someterlo todo a la orientación de «más arriba», unido a la precaria delimitación de la responsabilidad individual.

A nivel internacional, un fraude mucho más peligroso se ha entronizado en el condicionamiento de las mentes a estímulos que inducen a los pueblos a actuar contra sus propios intereses. Estamos ante una crisis profunda de la institución política, concepto que, mucho más allá de los gobiernos, alcanza al papel de los partidos, aparentemente desarmados ante la arremetida de un poder hegemónico manifiesto en la acelerada derechización, al punto de retrotraernos a manifestaciones fascistas.

Europa se fragmenta, y América Latina, reconocida a partir del triunfo de gobiernos populares como modelo para otros ámbitos, bordea un círculo de retroceso. En ocasiones, las víctimas votan en favor de sus victimarios, aunque —como supervivencia de los cambios producidos a partir del triunfo de la Revolución Cubana— la pequeña Bolivia se atreve a desafiar a los poderosos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Es hora de convocar al rescate de la noción de política, esa realidad que a todos concierne y amenaza. Corresponderá a los partidos, a los movimientos sociales y a los intelectuales, colocar en sitio preferente el desenmascaramiento del fraude, el rescate de la verdad, la capacidad de persuadir desde una convicción profunda, afincada en el presente y en el largo plazo, y encontrar un lenguaje propio y eficaz, arraigado en lo más profundo de lo que somos y de lo que reclama el planeta para sobrevivir.

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sergio dijo:

11

18 de abril de 2017

09:34:58


Excelente trabajo.En algun momento el Comandante en Jefe dijo que nos casamos con la mentira y no podemos vivir sin ella,es una lastima que la mentira nos acompañe en cada momento de nustras vidas eso trae consigo que el pueblo no crea en muchos funcionarios y dirigentes que la utilizan con mucha frecuencia,es un sindrome que nos persigue sin descanso.La verdad increiblemente nos ha traido muchas dificultades en nuestro accionar al paso de nuestras vidas,aun asi prefiero mil veces estar siempre con la VERDAD.

María dijo:

12

18 de abril de 2017

10:32:31


Me ha faltado el aire mientras leía este escrito,. Hay tanta verdad en él y dicha de una forma tan valiente e inteligente que leerlo es casi una arenga a enfrentar todo lo que la mentira deja como secuela en nuestra sociedad. La indignación te mueve el pecho cuando reconoces en tu cotidianidad, las situaciones que genéricamente señala. Sigo lo escritos de la Doctora y la admiro tanto, porque demuestran una integridad y una organicidad en los valores, que se trasluce en su pensamiento. Pero nos hacen falta muchas, muchas personas como ella para seguir llevando hacia delante nuestro proceso. No creo que no las haya, conozco muchas personas con esos valores pero algunas menos perseverantes y valientes, son las que en ocasiones se repliegan, considerando ¨difícil¨ el medio que les rodea. Opino que hay que desterrar del ámbito público y de la toma de decisiones a los que simbolizan todo lo contrario, los que mienten y simulan a toda costa a sus superiores para mantener sus puestos y escalar, los que demagógicamente engañan al pueblo en la localidad .No, no es, ni ha sido nunca la Política de nuestros máximos dirigentes, todo lo contrario, pero los rapaces se las ingenian para salir adelante, ellos y los que debiendo mirar bien a los ojos y al alma, porque les toca decidir en política de cuadros ven y oyen su tono discordante y falso( como el que narra la doctora de las entrevistas), pero prefieren dejarlo pasar, sin analizar las terribles consecuencia de que esos escalones se cubran con semejantes exponentes, porque mentiroso llama a mentiroso y a poco ya los tiene en muchas partes. Son una despreciable plaga, que atenta contra el cultivo de nuestro socialismo próspero y sostenible. Impedir a tiempo……, esa siempre debiera ser nuestra divisa.

fernando dijo:

13

18 de abril de 2017

14:37:52


Veo el artículo mucho más profundo de lo que a primera vista parece. La mentira vive con nosotros, nos alimenta, es hoy en nuestra sociedad un medio de supervivencia, si no coincide, vea el fenómeno de la doble moral, entronizado, generalizado y presente desde que enseñamos a los pequeños sus primeras sílabas. Les enseñamos y nos enseñan cada día qué es conveniente decir y qué no. Para llegar a ello se recorrió un largo camino, las unanimidades no nacieron solas sino a fuerza de haber aprendido que discordar tiene consecuencias. Si hay que citar a Fidel prefiero recordar cuando alertó que la amenaza más peligrosa no eran los EEUU sino la corrupción que ya avizoraba pujante, y pregunto ¿no es ella el resultado del deterioro de la honestidad y la sinceridad de las personas? Hoy la mentira en Cuba es un peligro nacional, espero que cuando al nivel que corresponda se descubra no sea tarde

Roberto dijo:

14

19 de abril de 2017

10:11:26


La Habana martes 18 de abril del 2017 “Año 59 de la Revolución” Estimada Doctora: A l leer su artículo respecto a la mentira, y como Ud. aprendió a odiarla desde muy temprana edad, debo expresarle que es encomiable que en un mundo que como regla está sumido en la mentira, existan personas que amen la verdad. Pero profesora ¿Qué es la verdad? Soy de los que piensan que nadie por encumbrado, o dotado que sea es dueño exclusivo del patrimonio de la verdad. La vida me ha enseñado en reiteradas ocasiones que la verdad puede estar en cualquier parte, a veces en donde menos la imaginamos. Para muchos la verdad tiene como sello distintivo su relatividad, es decir la verdad en ocasiones depende de quien la diga, donde se diga y como se diga. Otro lado doloroso, profe; es que en la actualidad, se ha instaurado en nuestro país, un modo muy sutil de mentir, en qué consiste, muy sencillo no nos dice mentiras manifiestas, sino nos expresan las verdades a medias y no decir toda la verdad es una las formas más sutiles de mentir.

Rojo dijo:

15

20 de abril de 2017

12:21:42


Profesora sus articulos ,siempre que los leo, me recargan las baterias de la esperenza, pues a Ud.la tengo como uno de los exponentes mas importantes de nuestra cubania y del proyecto social ,que aun estamos gestando.Resulta que la mentira se ha convertido en una herramienta, y para colmo,de las mas usadas por el humano moderno. Ciertamente esta sucediendo que ,siendo usada con astucia ,se pueden lograr cambios en las actitudes de la gente,como esta ocurriendo en algunos paises de america latina en este momento, pero la mas preocupante para nosotros tiene que ser la que nos acompaña en nuestra cotidianidad aca en el pais. Estoy de acuerdo en que la esencia del proyecto social socialista que nos proponen nuestros dirigentes de primer nivel ,no sincroniza con la mentira,pues ellos no defendieron este proyecto solo con palabras,tambien lo hicieron con armas,valor y hasta sus propias vidas, pero nos hemos llenado de una determinada casta o tipo de dirigentes y funcionarios ,desde el segundo escalon de la cuspide de la escalera para abajo, que aunque no son todos, si se han armado con la mentira como herramienta insustituible para sus arengas y argumentos ,pues en esos casos la mencionada herramienta les sirve de escudo , plato de comida y transporte comodito a tanque lleno,ese especimen ha descubierto que haciendo suyo el discurso politico que algunos de nuestros maximos dirigentes, con dignidad y autoridad ,nos han presentado en algun momento,pues les da la llave , a ellos los de la casta,para a fuerza de carisma y buen dominio de los artificios de la comunicacion logren perpetuarse en sus lucrativos y/o comodos puestos y hasta ganarse la anuencia de dirigentes politicos de primer nivel,Ud. los puede ver en una marcha patriotica, o alistandose como los primeros en ayudar con los ¨recursos¨ por ellos disponibles a las direcciones territoriales politicas y administrativas, eso ,desde luego, aportando puntos al escudo ,y lo peor es que se ha convertido en cultural, hay gente que hablan de este fenomeno como algo que forma parte ya de nuestras vidas sin que exista cura para el mal, sera que la verdad hoy cuesta tanto verla?.