ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Acabamos de pasar por el proceso de consulta popular de dos documentos de nuestro Partido Comunista llamados a ocupar un importante lugar en nuestra vida cotidiana luego de su aprobación definitiva por el Comité Central. Pero no significa que los intercambios sobre los temas abordados en los documentos se detengan: todo lo contrario.

La conceptualización de nuestro proceso de construcción socialista tiene que ser una tarea permanente. Como Fidel acertadamente señala en su entrevista con Ignacio Ramonet, «…la teoría y la práctica del socialismo están por desarrollar y por escribir»[1].Y en ese mismo lugar más adelante, refiriéndose a la economía, nos alerta del peligro de utilizar las categorías del capitalismo «como instrumento en la construcción del socialismo»[2], algo que es válido para todo lo concerniente a nuestra actividad social, si lo entendemos con la profundidad re­querida.
Uno de los temas que reiteradamente se menciona en los documentos partidistas es el de la participación.

Hablamos de «participación activa del pueblo», «participación y control populares», «participación ciudadana», que «los colectivos laborales participan», etc. Pero ¿nos estamos refiriendo siempre a lo mis­mo?, ¿qué nos dicen cada una de esas expresiones, qué contenidos podemos en­tender que ellas nos quieren transmitir y qué contenidos necesitamos que ellas nos transmitan?

Podría parecer que se habla mucho sobre la participación en nuestra sociedad. Pero en realidad, ¿se habla lo suficiente, y, sobre todo, se debate y profundiza sobre lo que es necesario para avanzar en este decisivo aspecto de nuestro proceso de construcción socialista?

Por encontrarnos ante un nuevo proceso de reuniones de rendición de cuenta de los delegados de circunscripción, nos detendremos solamente en este aspecto de la participación en la labor de nuestro sistema del Poder Popular.

El sistema del Poder Popular, como for­ma de organización de nuestro Estado desde 1976, es la única institución política de nuestra sociedad en cuya labor podemos y debemos intervenir todos, y el único cu­yas decisiones son de obligatorio cumplimiento para todos por igual. Esto refuerza su importancia en el momento actual de importantes cambios en nuestra actividad económica, que tenemos que garantizar tributen eficiente y eficazmente a la consolidación y sostenibilidad de nuestro socialismo indiscutiblemente próspero.

Subrayar su lugar decisivo en nuestra sociedad, no significa ignorar su necesaria articulación con otras importantes instituciones políticas de nuestra so­ciedad, todo lo contrario. En primer lugar con nuestro Par­tido Comunista. Y —precisamente co­mo expresión concreta para nuestras condiciones de lo que debe ser la participación en la construcción socialista—, su articulación con la amplia red de organizaciones existentes, muchas de ellas creadas por la revolución. Muy im­portante en este sentido su articulación con la CTC y los sindicatos, la Unión de Jóvenes Co­mu­nistas, los CDR, la FMC, la ANAP, y las organizaciones estudiantiles, continuadoras de la herencia de luchas de la Federación Es­tudiantil Univer­si­taria.

El General de Ejército Raúl Castro, Pri­mer Secretario de nuestro Partido, en la clausura al seminario impartido a los De­legados electos para la experiencia de Matanzas en 1974 señalaba que en la medida que ellos «van a ejercer gobierno, a intervenir en to­das las decisiones estatales que afectan a la comunidad, que van a tener facultades para apoyar y contribuir al desarrollo de todas las actividades económicas y sociales de trascendencia nacional que tienen lugar en esta provincia, en la medida en que, a través de esos representantes, las masas van a participar sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de todos los problemas estatales, es significativa y trascendente esta experiencia».

Es muy importante volver una y otra vez a estudiar su intervención en esa actividad, igual que otras intervenciones que ha hecho sobre el tema, y sobre todo lo que Fidel ha insistido en múltiples ocasiones, analizando el contenido de la actividad estatal, en particular de sus órganos representativos. No en busca de recetas, sino contextualizando y desarrollando con­secuentemente sus ideas de acuerdo con nuestra propia experiencia, y atendiendo a los estudios que sistemáticamente se realizan por los investigadores. Hoy podemos y debemos profundizar en lo que debe ser la labor de gobierno en la sociedad, lo que es necesario y posible luego de más de 50 años de obra revolucionaria, y en la necesaria atención a los cambios ocurridos en la misma, para en­frentar tendencias que no contribuyen al desarrollo socialista, y demandan especial atención del Estado.

En tal sentido, es muy necesario reflexionar acerca del importante momento en el ejercicio del gobierno socialista que constituyen las reuniones de rendición de cuenta de los delegados de circunscripción, empezando por preguntarnos: ¿son las reuniones de rendición de cuenta efectivamente espacio para gobernar?

La rendición de cuenta no se limita al delegado de circunscripción. Es un ejercicio esencial en el funcionamiento del modo de gobernar la sociedad. En ella se realiza el derecho de quienes eligen, de co­nocer, valorar, y pronunciarse en consecuencia acerca del desempeño de los elegidos como parte del sistema —sean órganos o personas—, y la obligación de estos, de expresar su responsabilidad ante quienes los eligieron. Es un principio esencial en el funcionamiento de la sociedad.

La reunión de rendición de cuenta del delegado de circunscripción tiene que comprenderse y consecuentemente de-sarrollarse de manera efectiva como un acto de gobierno estatal, vital para el cabal ejercicio de lo que Raúl indicaba en Matanzas, para que «las masas» puedan «participar sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de todos los problemas estatales…».

¿Hemos reflexionado lo suficiente acerca de lo que puede y debe ser hoy «participar sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de todos los problemas estatales?; ¿acerca de lo que puede y debe ser gobernar la sociedad en un proceso de transformación socialista?

Desde su accionar en las reuniones de rendición de cuenta, los ciudadanos tienen la posibilidad, el deber y el derecho de intervenir en el gobierno del país, labor que en términos prácticos se traduce en cuestiones tales como la elaboración y control de la ejecución de los planes locales y la planificación general de la sociedad cubana; tienen el espacio, la posibilidad para ejercer el derecho y cumplir con el deber de intervenir y controlar como Estado todo el funcionamiento de la sociedad cubana.

Fuera de ese acto, el ciudadano interviene a través de su delegado y los delegados provinciales y diputados electos por ellos, lo cual subraya la importancia de estos representantes.

Estas reuniones son el único espacio del que dispone un ciudadano para intervenir directamente, de forma individual en un importante ejercicio colectivo, en la labor de gobierno estatal (además, por supuesto, del acto de nominación de de­legados de cir­cunscripción y, como individuo, en los procesos de votación). La reunión de rendición de cuenta tiene que materializar la esencia socialista del go­bierno estatal de la nación cubana, que no puede delegar poder en los representantes: como se ha reiterado, el po­der lo tienen los electores.

Ello no le resta autoridad a los representantes, todo lo contrario. Tienen la autoridad que emana de realizar una labor tal que haga efectivo el involucramiento de quienes lo eligieron, y la responsabilidad de garantizar el poder del pueblo en nuestra democracia socialista. Es una tarea nada sencilla, que no podemos reducir a la simple transmisión de demandas y explicaciones, «respuestas a planteamientos», ni a la imprescindible atención a los problemas más inmediatos de la vida cotidiana de una comunidad; tenemos que materializar cada vez con mayor fuerza, sobre la base de las propias potencialidades que ha desarrollado la Revolución, que los ciudadanos participen «sistemática y regularmente en los asuntos del gobierno de la sociedad y en la discusión y solución de to­dos los problemas estatales» y que se ga­rantice el ejercicio efectivo del poder de los interesados en la consolidación de nuestro de-sarrollo socialista: el poder del «pueblo». Porque al hablar de pueblo hoy, de poder del pueblo, participación popular, y todas esas expresiones que a diario empleamos, no po­demos dejarnos arrastrar por el lenguaje neutral y desmovilizador, por formulaciones abstractas que pueden incluso abrir las puertas a enfoques liberales que hoy se nos ofrecen como «novedosos» planteamientos de­mo­cra­tiza­dores; el poder del pueblo hoy más que nunca no se puede asumir como alegoría, se tiene que comprender e implementar pensando en el actor concreto del proceso, el pueblo en política: «pueblo, si de lucha se trata», como lo convocara Fidel en La Historia me absolverá, que hoy tiene que expresarse con su presencia plena en el desarrollo de la actividad política para conducir las necesarias transformaciones económicas, garantizando la consolidación del contenido socialista de nuestro desarrollo. Con­firma la importancia de esta afirmación el modo en que transcurre el proceso de restablecimiento de relaciones entre Cuba y Es­tados Uni­dos, con las nada ocultas intenciones de este último de materializar en la sociedad lo que sus tanques pensantes han diseñado para destruir el desarrollo socialista.

No podemos descuidar la importancia de unirnos en el barrio para arreglar una calle, limpiar un terreno, o enfrentar las actividades delictivas y antisociales en nuestro entorno más inmediato. Pero hoy podemos y es inaplazable, consolidar sistemáticamente estas reuniones como espacio de participación ciudadana en la labor de gobierno estatal de la nación, indispensable en el ejer­cicio del Poder del pueblo para la lucha en las condiciones actuales, participando sistemática, regular y efectivamente en los asuntos del gobierno de la sociedad, en la discusión, solución, ejecución y control de todos los problemas estatales, como parte de nuestro sistema en constante perfeccionamiento.

El necesario debate está planteado.


*Investigador Titular del Instituto de Fil­o­sofía, Citma

[1] Ver Cien horas con Fidel. Conver­sa­ciones con Ignacio Ramonet, Tercera Edición, Oficina de Publicaciones del Consejo de Es­tado, La Habana, 2006, p. 440.
[2] Idem., p 441.

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Alberto dijo:

6

17 de noviembre de 2016

00:02:45


Hoy podemos y debemos profundizar en lo que debe ser la labor de gobierno en la sociedad..., y en la necesaria atención a los cambios ocurridos en la misma... Son sus propias reflexiones, pero que triste es reconoser que estas Asambleas en esencias han perdido credibilidad, que cada día son menos los que participan en ella y aportan con sus intervenciones a la solución comunitaria de los problemas, y los que participan solo critican a los gobiernos territoriales por su tolerancia a las entidades administrativas que incumplen con las respuestas o soluciones a las problematicas que mandatos tras mandatos se reiteran sin solución alguna o aquellas que se solucionan tan rapidamente que la calidad solo permita la durabilidad de meses, no es menos cierto que muchos comentan para que se continuan dando las mismas sino se resuleve nada y en su mayoria solo participan unos pocos y los ya veteranos, pues la juventud muy poco le importa a decir verdad. Lo mas triste es oir los porcientos de asistencias que se le otorgan a las mismas a niveles municipales cuando la realidad objetiva es otra, casi siempre la culpa la paga la mala planificación económica o la situación del país. Lo más importante es que reconoscamos que esta pasando, controlemos más a todas las estructuras de dirección y logremos que los jovenes sientan mayor apego por cuidar lo que tenemos.

Adel dijo:

7

17 de noviembre de 2016

06:45:00


Hola. Muy bueno el artículo! Lo celebro. Mirar así con serenidad y profundidad la realidad es hoy día indispensable en estos tiempos que se nos plantea la necesidad de una actualización (y perfeccionamiento) de nuestro Socialismo. Me recuerdo de una época en la que se hablaba de perfeccionar el Socialismo en los antiguos países socialistas. Un proceso que ya sabemos cómo acabó. Entonces, en diciembre de 1989, en un discurso, Fidel alertaba: "Pero es a caso abandonando los más elementales principios del marxismo-leninismo que puede perfeccionarse el socialismo?... Por qué las llamadas reformas tienen que marchar en un sentido capitalista?"... Pero en nuestro caso, gracias a que hemos sabido sobrevivir a esa debacle y a que tenemos memoria histórica, se vigila por que no acontezca igual. Por eso, abrir espacios a la participación de la ciudadanía a reflexionar es fundamental, nunca estarán de más, porque no sólo visibiliza los problemas sino que también permite hacer conciencia sobre el imaginario que se tiene de las cosas. El cómo se nombran, tiene un peso sustancial en la construcción social de la realidad. Y una sociedad que quiere construir el socialismo no puede nombrarlas mirando fórmulas en su modelo antagónico. He aquí uno de los grandes retos que enfrenta nuestra sociedad. Son tiempos en los que se requiere un elevado nivel de creatividad. Por ejemplo, nosotros no hablamos de desarrollismo a ultranza sino de "desarrollo sostenible", pero estaría bien preguntarse dónde se encuentran los referentes de ese modelo de desarrollo en el mundo actual, y/o hacia dónde estamos mirando cuando lo nombramos. Está claro que desde la perspectiva socialista ese modelo no existe. En cambio existen algunos procesos que apuntan en esa dirección, pero están en vías de desarrollo y atravesando sus propios derroteros. Por eso muy acertada la cita de Fidel cuando dice que está todo por desarrollarse y por escribirse y que también está el peligro de utilizar las categorías capitalistas. Uno de los factores que determinan al socialismo es el tipo de economía identificada por la propiedad del pueblo sobre los medios de producción. Pero también lo es el ser social y cuál es su conciencia sobre su realidad. Y la sociedad socialista es aquella que hace y actúa con conciencia sobre su propias circunstancias a diferencia de la capitalista. Es verdad que no hay fórmulas ni métodos que nos digan cómo superar las dificultades que enfrenta nuestra sociedad socialista y de cómo hay que afrontar el gran reto que es la construcción del socialismo, pero una de las claves para conseguirlo y lograr más participación y conciencia de la ciudadanía en ese propósito la dio Fidel en los primeros años de la revolución. Días atrás revisaba material en internet sobre Fidel y me encuentro un reportaje de los años 70 (más o menos), donde visitaba a una población en la Sierra con muchos problemas por resolver y con muchas quejas por la lentitud o de los procedimientos, y en el trayecto Fidel le dice al periodista que por su propia experiencia ha sabido que "nada puede superar el método de estar en constante relación con los hechos, de estar en constante relación con los problemas, de estar en constante relación con el pueblo, porque es la principal fuente de información, ...incluso de sentimiento revolucionario". Y Fidel decía esto porque sabía que acercando la institución y los órganos gubernamentales al pueblo implica, relaciona, involucra e identifica al pueblo, de forma directa, con el proceso revolucionario. Y esto motiva al pueblo. Le inyecta la pasión por el proceso. Lo hace suyo, lo siente como propio. Las personas se sienten acompañadas por el poder en sus propósitos y en sus problemas, porque son el poder en sí mismas. Y esa conciencia nos diferencia de la sociedad capitalista, donde ocurre todo lo contrario. Las personas se sienten enajenadas y abandonadas por el poder, además de explotadas. De ahí la importancia vital que tiene el hecho de la participación (real) del pueblo en el proceso de la construcción del socialismo. Hay que crear espacios de participación pero también hay que saber usar los que ya existen, que no son pocos, y que igual por desidia, o desconocimiento incluso (lo cual es grave), no tramitamos las cosas y las abandonamos a una suerte de milagro que las solucione. Aquí hay que ver cuáles son las causas de esa desidia y afrontarlas con la serenidad y seguridad de que el poder es nuestro. Por eso también es importante lograr una efectiva política de comunicación, para poder llegar no tanto a la población que ya es consciente de ello, sino a la que no lo es y que está siendo víctima de la manipulación y tergiversación de la información. Esa es a la que el enemigo de la revolución ve susceptible de "empoderar" de forma engañosa con otros valores, vendiéndoles "paquetes" de paraísos artificiales. Así de cínico es el capitalismo. Pero una cosa que sí sabemos claramente es que el verdadero empoderamiento de las personas solo es posible en el Socialismo. Ese el mensaje que tiene que resonar en las conciencias de todas y todos los cubanos. Nadie tiene que venir a empoderarnos de nada porque ya lo estamos. Eso es lo que llamamos poder del pueblo! Ahí radica la verdadera definición de nuestra sociedad y democracia socialista! Se llama Poder Popular!

jpuentes dijo:

8

17 de noviembre de 2016

08:45:17


Plataformas para la Participación Ciudadana debe haber todas las que se puedan y todas son importantes. Obviamente hay algunas que producen un mayor impacto que otras. Sobre todo las relacionadas con las nuevas tecnologias y su alcance global. La Rendición de Cuentas proporciona buenas expectativas toda vez que el Delegado o el que está presidiendo la Reunion propicie un buen debate. A veces los delegados no tienen las habilidades de comunicación suficientes para llegar a sus electores o no poseeen la cultura necesaria para ello. La Participación como proceso no es tan simple como algunos piensan. Hace falta cultura y sentido de soluciones mas que informar, lo que a veces a todas luces es conocido. Las Reuniones sindicales, por ejemplo, a veces se traducen en informar lo que sale por la prensa. El escaso aprovechamiento de las TICs en los procesos de Participación es una cuestión que golpea a todos. La credebilidad en los elegidos es un asunto que debe tener un caracter constructivista. Las tecnicas modernas de participación y la oportunidad para participar deben tenerse en su debida cuenta. Nuestro sistema participativo tiene que modernizarse y actualizarse. Los delegados deben tener un limite de reelección aceptable. Y la revocación debe funcionar en todos los niveles. El universo voluntarista que rodea al Delegado debe reducirse. La capacidad de liderazgo a veces es insuficiente y su capacidad de autonomia también lo es. La participación tiene una cuestión que es a mi juicio, ineficiente: y es la Oportunidad para participar. Los medios deben ayudar al ejercicio de gobernar a este nivel. Por qué no existe una web o una revista para el Delegado?. Creo que un medio, como CubaDebate es un ejemplo de Participación Ciudadana. Llegaremos a diversificar y ramificar ese paradigma?

jpuentes dijo:

9

17 de noviembre de 2016

12:07:40


Por qué prejuiciarnos con la palabra "empoderar"?. Es cierto que nadie debe venir a empoderarnos de nada. Pero eso no quiere decir que estemos empoderados de todo. Por ejemplo, el ciudadano común no puede revocar un mandato de un Delegado Provincial. O sea aquí hay una brecha en el proceso de participación ciudadana. Otro ejemplo: los decisores de un municipio ven su autonomia limitada toda vez que existan politicas y producciones locales altamente centralizadas. He aquí un asunto de obstrución de la toma de desiciones. La descentralización local no impide el desarrollo nacional, sino que lo complementa. La gestión de las autoridades locales no puede reducirse al mero ejercicio de coordinar y de facilitador de procesos, sino también de participar directamente en ellos. La verticalización debe convertirse en una horizontalidad allí en las localidades, en las comunidades. Hacer un analisis desde lo local, desde el territorio, es imprescindible para saber y comprender qué entendemos por participación popular. Mienstras los Delegados del Poder Popular, no integren el Consejo de Administración (CAM/CAP), que es allí donde estan los recursos, la dinamica de las soluciones se dilatan y mantenemos la falta de empoderamiento en los Delegados. Y todo se traduce al voluntarismo, a la aptitud personal del delegado para destrabar los hilos de la burocracia. Las Asambleas carecen de estos recursos y es a ellos donde se subordinan los Delegados. Sino existe una transferencia de recursos para las Asambleas en función de las caracteristicas de cada territorio y un marco juridico que lo sostenga y que lo proteja, la función del Delegado siempre será dura y compleja en cada uno de los escenarios y entornos que se presenten, que por demas son muy cambiantes. No podemos hablar de participación ciudadana sino hablamos de Participación Local.

Daniel D B dijo:

10

17 de noviembre de 2016

14:28:55


Estoy admirado por el nivel de los que han aportado en el debate se ve que en la mayoria de los casos tiene una alta preparacion. Otros con sencillas intervenciones han aportado tambien ideas muy valiosas. Es dificil no encontrar la verdad de lo que necesitamos leyendolos a todos y eso es admirable. Como llevamos eso a la practica es el problema --como explicaban muchos--. Solo quiero agregar que ademas es sentir cierta etica y compromiso con el pueblo cuando nos desempeñamos en distintas funciones. La dirección de nuestra sociedad estructuró su actividad en programas, tareas priorizadas, da fondos para que los organismos territoriales resuelvan problemas, mas o menos en dependencia de la holgura economica del momento. Pero lo cierto es que siempre ese aparato esta ahi trabajando para el pueblo. Pero cuando estamos dirigiendo en una instancia local, municipal, tenemos que saber demostrar el avance de nuestra actividad y de las otras vinculadas con la estrategia de la nacion, a cada uno de los cuidadanos y comunidades, en eso los dirigentes locales juegan un papel muy importante. Si se esta haciendo un trabajo de mejoramiento de las redes electricas y ese trabajo no puede ser en todas las circunscripciones a la vez, cuando se reunan con la cirunscripcion XX hay que informar por donde va el trabajo y si se detuvo porque se presentaron problemas con los recursos, por donde se paró y cuando continua, rescatar ese sentido de responsabilidad con los problemas pendientes. Que esa responsabilidad se mantenga incluso con el cambio de un mandato a otro, eso es respeto a los que viven ahi. Estamos presentando nuestra vision y tratando de mejorar nuestro sistema lo que quiere decir que tenemos fe en que dentro de él podemos encontrar solucion a los problemas y a nuestras sencillas aspiraciones, no las del lujo y el derroche sino las de un pueblo con conciencia. No quiero decir con eso que todos piensen igual, no hace falta unanimidad sino concenso. Siempre hay tambien quien aspira a cosas que no sabe lo que cuestan ni como hay que hacer para lograrlas de una forma correcta, viable, sin dañar a otros, ni al medio ambiente. Esos, con una formacion de profunda cultura en los hombres van quedando atras.