ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Bostezos, dibujos en las libretas y el deseo de que el tiempo transcurra más rápido constituyen parte de la realidad durante algunas clases de Historia de Cuba y en ciertos centros es­colares del país, aunque duela ad­mitirlo.

Conozco de estudiantes que mi­ran constantemente por las persianas, unos escriben carticas y otros hasta son vencidos por el sue­ño, cuando la impartición de la asignatura se convierte en un tedio.

Algunos profesores repiten siem­pre las mismas palabras, extraídas del libro de texto o de manuales, con­feccionados hace poco o mu­cho. Y eso cansa, levanta una especie de muro entre ellos y los alumnos.

Afortunadamente, no siempre su­­cede así y existen buenos ejemplos de lo contrario. Mi mente pasa, cual rollo de cine en blanco y negro, mo­mentos en las aulas, y siento otra vez la emoción transmitida por quie­nes lograban llevarnos a combates, asambleas y más sucesos en la manigua y otros sitios.

Por las mareas de mi cuerpo circula otra vez la tristeza, después de preguntar sobre la infancia de Carlos Manuel de Céspedes…, y recibir un largo silencio como respuesta. ¿Por qué las omisiones de contenidos tan importantes como lo relacionado con las primeras edades del Padre de la Patria, incluidas sus preferencias, juegos y cómo era la familia, además de acaudalada...?

Los héroes también son seres humanos y sus gustos y hábitos terrenales los acercan más a las personas deseosas de conocerlos. To­dos los profesores debieran ser co­mo manantiales de conocimientos y tener la creatividad suficiente para lograr, o al menos intentar, que las palabras cobren vida y cautiven a quienes escuchan.

Hace poco una abuela me contó con pena que a su nieto no le supieron explicar, de forma detallada, el significado correcto de la bandera. Y eso me dolió. Según agregó, en la casa tampoco recordaban, llamaron por teléfono a varios amigos y nada, hasta que por fin encontraron unas páginas “salvadoras”.

Lo ideal es que todos nos sumerjamos en los textos sobre hechos del pasado con pasión y tengamos siem­pre deseos de aprender, pero muchos no tienen el impulso y tampoco pueden ser obligados.

Resulta esencial aprovechar ma­neras más creativas para enseñar y motivar la búsqueda de saberes. La literatura, a pesar de sus deudas con el reflejo de sucesos transcendentes de la historia nacional, puede ser una vía atractiva.

Las multimedias, dramatizados, animados y otros materiales audiovisuales de calidad sobre temas históricos también son escasos en el país, y eso es bastante lamentable en un contexto caracterizado cada vez más por la preferencia por lo digital y las imágenes en movimiento.

Es preciso aprovechar sitios históricos cercanos y las experiencias de combatientes y más personalidades de la localidad. Sería propicio incrementar las visitas a otras zonas exactas donde ocurrieron los acontecimientos y se pueden impartir algunas de las mejores clases.

Jamás olvidaré los momentos en La Demajagua, donde Céspedes en­cendió con más fuerza la llama del anhelo de libertad. Cerca de la campana emblemática, utilizada el 10 de octubre de 1868 para convocar a todos en el entonces ingenio, parece gravitar su voz y el ejemplo de aquellos hombres, decididos a empuñar las armas para acabar con el sufrimiento en Cuba.

Me emociono cada vez que re­cuerdo una de las rememoraciones del desembarco de los expedicionarios del yate Granma. El 2 de di­ciembre del 2015, como cada año, 82 jóvenes abordamos dos pequeñas embarcaciones y antes del amanecer nos tiramos al mar, por donde se estima lo hicieron quienes llegaron provenientes de México en 1956.

En el agua, el frío entraba a nuestros cuerpos, y seguimos hacia la orilla con la emoción de saber que por allí llegaron y continuaron los corajudos guiados por Fidel. Todos teníamos la luz del orgullo en nuestros ojos.

La Comandancia General del Ejército Rebelde en La Plata, intrincado paraje de la Sierra Maestra, es otro de los sitios que enamora y donde se respiran las esencias de la nación.

Allí crece una leyenda respecto al bohío de tablas, piso de madera y techo de guano, ocupado por el Co­mandante en Jefe. Cuentan trabajadores del lugar que la fuerza del hu­racán Dennis, en el año 2005, prácticamente arrasó con las demás edificaciones, sin embargo, la referida edificación sobrevivió con apenas unos rasguños. Aña­den que, con un gesto protector, la potencia del viento apartó un árbol que amenazaba con caerle encima.

Ningún libro transmitirá jamás la emoción percibida en lugares que constituyen altares de la Patria, en los cuales se pueden observar y palpar objetos reales.

La historia es una de las mayores fortalezas de Cuba, fuente de saberes y certezas, que es importante preservar como un ser vivo, para el bien de todos.

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José Ariel dijo:

6

22 de julio de 2016

14:45:19


Camarada: He leído cautelosamente su artículo y aunque no soy especialista en la materia soy cubano. En tal sentido considero que el tratamiento que le da al tema además de ser motivante es necesario y adecuado, pues convida a una reflexión necesaria desde lo estatal hasta lo individual . Sin embargo no comparto con usted el criterio que:” Ningún libro transmitirá jamás la emoción percibida en lugares que constituyen altares de la Patria, en los cuales se pueden observar y palpar objetos reales”. El análisis debe tener en cuenta la distancia y posibilidades reales de las personas para llegar a estos lugares históricos y el criterio de uno de mis profesores queridos Julio Fernández Bulte, el cual estoy parafraseando “ Téngale miedo a quien porte un libro”. e cosas me viene a la mente un viaje que recientemente hice a la Isla de la Juventud y pude corroborar la importancia de lo que le expongo cuando después de visitar el Presidio Modelo, preferí que en mi mente quedara la emoción de la lectura del libro que expone los aconteceres de nuestros héroes y no el deterioro total en que se encuentra esa instalación, que al decursar de los años estara mucho más debastado. Para las nuevas generaciones solo les quedará la historia por medio de este libro. Saludos, José Ariel

Alejandro dijo:

7

23 de julio de 2016

07:45:22


Considero que hay aspectos del contenido de esta asignatura que se imparte gradualmente de acuerdo al nivel que se va obteniendo. El ejemplo de cómo era la vida de la familia de Céspedes puede ser trabajo extra clase por no decir que es lo que uno lee después profundizando en esos personajes históricos. El amor de Agramonte y su esposa, sus bellas cartas de amor. Lo básico creo es que el maestro conozca Historia y la imparta con pasión, que la familia lea, que el niño vea a sus padres con un libro, que conversen sobre esos temas. Me parece que lo demás es teoría.

Laura dijo:

8

24 de julio de 2016

15:57:01


Importante la preocupación por la Historia y la juventud, pero creo que faltan más detalles.No solo se motiva a la gente a leer de Historia visitando los sitios históricos (o cómo explicamosnque tantas personas adoren la Historia Antigua sin haber ido jamás a Egipto o Grecia). Hay que cuestionar la forma de relatar nuestra historia...el panfleto frío, los mártires lejanos, no ayudan...hay que buscar otras formas, visibilizar a los seres humanos que hacen la historia en su cotidianidad, hacer una historia crítica, donde las personas puedan participar, haciéndose sus propias preguntas y no respondiendo como autómaras las que sugieren los libros de texto. En la enseñanza de la historia hay que ser más creativos, poner a dialogar esa historia patria con nuestra cotidianidad para sacar las enseñanzas del pasado que nos impulsen a un mejor presente y futuro. Hay que dejar de ser cerrados con visiones distintas, siempre y cuando dejando en claro los principios que deben manejarse para una Historia liberadora, realmente revolucionaria... Es mucho lo que hay que hacer, y hay que hacerlo ya, y en conjunto, no solo el gobierno o el Ministerio de Educación, el compromiso con la Historia es de todas las cubanas y los cubanos!

lp dijo:

9

24 de julio de 2016

20:27:30


Es muy alentador leer este texto tan profundo y más porque viene de un joven talentoso, que ya comenzamos a conocer a través de sus textos. felicidades y saludos

Roberto dijo:

10

25 de julio de 2016

10:01:38


Una buena clase de historia está soportada en la preparación del docente que la imparte. Conocimiento del programa de estudio, dominio del contenido, habilidades comunicativas y mucho sentimiento, son sus pilares básicos. El maestro o profesor necesita tener accesible bibliografía adicional para ampliar la información que aporta el libro de texto, también la ayuda de especialistas (Academia y Escuela no marchan a la par en la actualización del conocimiento histórico), las anécdotas, datos curiosos, análisis de contexto y otros recursos que enriquecen y hacen atractiva la clase, tienen su origen en el caudal de información disponible a través de estas vías. Actualizar la biblioteca de la escuela con los nuevos libros sobre historia que se publican, incluso ayudar a que los maestros puedan crear su biblioteca personal; propiciar el contacto entre docentes e historiadores y estimular el intercambio de información entre quienes imparten la asignatura, contribuye al mejoramiento de la clase que imparten. Recuerdo finalmente, que por más de una década el MINED ha estado enviando a las escuelas de todo el país productos multimedia como la Colección Historia Patria (uno de sus volúmenes es Cuba y sus símbolos), que hace más de cinco años existe la página de la asignatura de Historia en el Portal Educativo Cubano, la cual contiene temas, actividades de aprendizaje y ayuda para el docente en más de un 90% de los contenidos, desde quinto a duodécimo grado, y que la empresa CiNESOFT ha producido para las escuelas visitas virtuales a museos y lugares históricos y software como la Preparación para la Prueba de Ingreso de Historia de Cuba.