ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

El señor caminaba despacio hacia la casa. Cargaba el cansancio acumulado durante ocho horas de trabajo. Iba como por inercia, absorto en múltiples preocupaciones, pero aquellas “palabrotas” fueron más despertadoras que una alarma, con volumen excesivo, cuando todavía se quiere seguir bajo el calor de la sábana.

Él negaba la posibilidad de que tres niños fueran los protagonistas, pero otra vez retumbaron vocablos similares a los anteriores.
Y el hombre ensayó en su mente, de manera rápida, lo que debía decirles, cómo regañarlos de la manera más favorable para su formación, pero no valió de mucho.

Después de las primeras expresiones, recibió como “premio” algunas ofensas. Preguntó por los padres, y fue peor. Los muchachos corrieron en dirección contraria, y él los llamaba, bastante molesto, hasta que desaparecieron. Luego, retomó el paso de antes.

Unos días después me comentó: “To­da­vía me parece oírlos. Imagino lo que dirán sus familiares en la casa, y en mi barrio hay otros similares. Sus maestros tienen un reto grande”.

Aunque duela admitirlo, las “malas palabras” van de un lugar a otro y estallan no solo en discusiones y otros momentos emotivos. Para algunos es casi imposible evitarlas, porque las llevan demasiado dentro.

Recuerdo a una señora que llegó a cierta institución con balas verbales de ese tipo, y verdad que estaba desesperada después de tantas gestiones sin lograr la solución, pero esa manera jamás será la adecuada para establecer una comunicación fructífera.

Resulta lamentable que algunos expresen locuciones desatinadas en escenarios diversos. Tal vez, la parte menos grave es esa manía de llamar a las novias “jevitas”, a las madres “puras”. Hoy un muchacho inteligente, más bien está “vo­la'o”,”sopla'o” o “escapa'o. Los amigos son “socios”, “con­sortes” y “aseres”. Nadie facilita un encuentro amoroso, sino “pone una piedra”. Aclaro que los términos referidos no clasifican como “palabrotas”, motivo principal de estos párrafos, su calibre es bastante reducido en comparación con el de otros.

La situación de las frases obscenas es peor. Varios parecen considerar que quien no las pronuncie deja de ser “el duro”, “el bárbaro”, el líder del grupo.

La mayor preocupación de ciertos adolescentes y jóvenes es ser aceptados. Es la­mentable ver cómo, por tal de “irse tras la bola”, incurren en ese lamentable comportamiento.

Hay quien las dice “tan fresco como una lechuga”, como si fueran chistes o las últimas inclusiones en el Diccionario de la Real Academia. Sus emisores son también adultos.

Por supuesto, es comprensible que, en determinados contextos, se escapen unas faltas, culpa de la emotividad o de algo más. Resulta difícil que, después de darle a nuestro dedo con el martillo en vez de al clavo, digamos ¡Uyyy! o ¡Qué mala puntería!

Algunos se incluyen en el primer repertorio lingüístico de los pequeños. Ahí, junto a “mamá” y “papá”, y, en ocasiones, aplaudimos la “gracia” con una sonrisa. Ellos entonces la repiten y, más tarde, la acompañan con otras peores.

En el fenómeno, influyen materiales audiovisuales de factura nacional o foránea y obras de teatro, libros, humoristas y canciones de moda. Varios cuentos infantiles desechan la inocencia de los de antes y autores hasta se justifican: “Es que los niños son distintos a los de nuestra época”, dicen y luego retocan la corbata inexistente.

Es vital seleccionar de una manera adecuada lo visto en la pantalla y otros modos de entretenimiento, acompañarlos en los juegos y ser exigentes en su formación.

Por suerte, muchísimas personas, incluidos jóvenes y adolescentes, mantienen maneras adecuadas de comportamiento y, en el país, existen múltiples centros y profesionales para la labor educativa y de enseñanza.

La escuela y la familia son indispensables para la formación de valores, apropiados modos de comportamiento y las maneras más adecuadas de expresarse, sin embargo, sería beneficiosa la contribución de cuantos estén cerca y de otros que, desde su profesión, podrían incidir de forma positiva.

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marene ramon dijo:

21

11 de julio de 2016

21:30:36


Tema interesante que llama a la reflexión de toda la sociedad , familias y educadores todos tenemos en que trabajar

BolerotE dijo:

22

12 de julio de 2016

00:19:35


Gracias al periodista por tocar una problemática que a muchos nos interesa y a pocos les gusta hablar del tema. Considero que el problema ya es viral en la sociedad cubana, es como quien no dice "malas palabras" no es verdaderamente cubano o cuabana. como si fuera parte de nuestra idiosincracia y aquí viene lo malo ya que la misma sociedad lo tolera. Es bochornoso ver situaciones semejantes a la contada en el artículo en parques, colas, paradas, a la salida de la escuela, en las guaguas, etc y la misma población hacerse indiferente ante esta manifestación, incluso cuando alguien con vergüenza le sale al paso. Esta es la sociedad que dejaremos para el futuro. Así nos verán y usgarán las personas del mundo que vengan a conocernos. TENEMOS que ponerle coto a ese fenómeno pero YA!

Mary dijo:

23

12 de julio de 2016

08:40:06


Todos los foristas coinciden en los mismo, la educación empieza por casa, tengo dos nietos y TRATAMOS de no enseñarle esas malas palabras, pero ellos las oyen a diario, !y que rápido se pega!, y lo peor, muchas de esas personas ni leen el periódico

Orlando Respondió:


12 de julio de 2016

12:07:06

Mary, es verdad, en ocasiones la familia no dice malaspalabras, pero sí lo hacen los vecinos, amiguitos y otras personas cercanas.

Orlando dijo:

24

12 de julio de 2016

12:03:51


Excelente trabajo. Felicidades al periodista. Esta situación en verdad es muy complicada, un reto enorme para todos. Ojalá poco a poco cambie, aunque eso no dependerá de un acto de magia.

Eri dijo:

25

12 de julio de 2016

12:19:47


Esto del idioma es más que preocupante. Gran parte de la literatura cubana actual incluye esas formas de hablar a veces hasta los extremos en el intento de reflejar la realidad lo más posible, pero hasta ¿qué punto debe hacerse?

Almir León dijo:

26

12 de julio de 2016

13:46:34


Algo similar me ocurrió a mí. Hace unas semanas me dirigía a la parada del autobús y me crucé con un grupo de muchachos de secundaria que estaban diciendo unas groserías, yo les dije que cuidaran su lenguaje y me murmuraron algo, probablemente un insulto.

Jorge dijo:

27

12 de julio de 2016

14:27:42


Siempre estoy al tanto de lo que dice mi hijo y le digo a su madre lo importante de expresarse correctamente delante de él. ojalá este trabajo se debatiera en escuelas y otros lugares

darling dijo:

28

12 de julio de 2016

14:31:56


Hola ex compañero de la vocacional... me parece interesante tu llamado de atención sobre este suceso; pero me asalta una duda: ¿qué hacemos con las benditas letras del "reggaeton" que tanto se consumen y que cuentan con tantos adeptos ya dentro de la juventud? Es innegable el hecho de cuanto son imitadas cada una de las frases popularizadas de este género.. indiscutiblemente las más repetidas no son precisamente las más románticas... Espero que muchos de los que trabajan en esta Industria, incluyendo a los compositores tengan en cuenta el mensaje de este artículo y desde su pedacito contribuyan a la formación de aquel que aún está en vías de ser formado.

Clau dijo:

29

12 de julio de 2016

14:41:53


Educar a los niños es responsabilidad de todos, pero también hay algunos adultos q dicen bastante malaspalabras

Roxi dijo:

30

12 de julio de 2016

14:49:20


Yo prefiero pensar que toda esta situación puede. Es muy bonita escuchar a los demás hablar con respeto y educación.

NELSON GONZALEZ dijo:

31

12 de julio de 2016

20:51:08


HAY QUE SABER LO QUE SE DICE PARA NO HACER DAÑO DE NINGÚN TIPO. HAY QUE DECIR LA VERDAD Y EVITAR LA MENTIRA POR MUY GRACIOSA QUE PAREZCA

Ary Anaya dijo:

32

13 de julio de 2016

01:31:47


leí detenidamente este artículo nada que agregar ,nada que quitar ,oportuno y conciso. Cuando al principio haces referencias a las "'frases'' vamos a decir "populares" las veo como una vulgaridad son más empleadas por jóvenes y adultos y muchos lo hacen para ser aceptados en un grupo determinado pero es algo horrible y muchas veces ofensivos.Ahora en el caso de las palabras obscenas las escuchamos hasta en niños que son bebé todavía no saben pronunciar las palabras mamá y papá y ya dicen esas palabrotas que te quedas horrorizada ,en ese caso nosotros como padres somos los que tenemos la responsabilidad ,la dura tarea de enseñar a nuestros hijos desde que van teniendo conocimiento de lo que es bueno y malo y poder llevarlos a enfrentar una sociedad donde verán tantas cosas buenas y malas ,pondré un ejemplo q lo veo a menudo en ocasiones llegan amigos a nuestras casa donde la conversación empieza a desarrollarse y las malas palabras empiezan a volar pero nosotros por pena,por temor a perder esa amistad nos quedamos callados, somos incapaces de decirles por favor en nuestra casa no se dicen esas ''palabrotas'' saben quienes están recibiendo y absorbiendo como esponjas todo eso nuestros hijos,Y más desagradable es ver muchos jóvenes y adultos expresarse y en el caso de nosotras las mujeres sin discriminar mi género eso es caótico al ver abrir aquella boca los demás dicen cuantas florecitas dijo .Es tan agradable poder conversar con una persona donde habla bien,,, sin palabras rebuscadas ni exagerar en el lenguaje.Abrazos.

Jorg dijo:

33

13 de julio de 2016

08:21:26


Lo mejor que he leido en algún tiempo.

Josefina dijo:

34

13 de julio de 2016

13:46:37


Concuerdo plenamente con lo dicho por todos los foristas. El Proyecto Paloma que dirige magistralmente Lizette Vila, tiene como propósito la no violencia contra mujeres y niños. Varios años, mucho trabajo, muchos documentales en toda esta ciudad de La Habana, pero esa violencia deriva de la falta de valores y a veces es una violencia verbal no solo física y esto es lo que captan los niños. Son muchas las críticas que he leído en diarios pero sigue la chabacanería y vulgaridad en boca de la mayoría de los jóvenes y de muchos no tan jóvenes. Esta lucha seguirá por años y la escuela sí puede mejorar lo que viene mal de la casa.

Rosaylín dijo:

35

13 de julio de 2016

13:48:53


Es triste escuchar a los niños pequeños decir palabrotas sin tan siquiera haber aprendido a hablar primeramente, pero peor es ver a sus padres reirles y aceptarles esas cosas. Cada día nuestro lenguaje va en detrimento ¡ y eso que el español es rico en vocablos!. Es una pena que maestros como nosotros tengamos que soportar que los hijos de los demás nos insulten por querer corregirlos y educarlos como es debido. Solo me queda continuar insistiendo en el mejoramiento humano y tratar que mis hijos sigan mi ejemplo y no el de otros que se empeñan en dislocar y aporrear nuestra lengua

ana dijo:

36

13 de julio de 2016

15:07:13


con respecto al comentario anterior es verdad que ya las malas palabras o obsenas ya se encuentran donde quiera en las guaguas al amanecer en las calles a cualquier hora y hasta en las escuelas se manifiestan de esta formas los jovenes y hasta los ninos a mi en lo particular eso no me gusta aunque sea un poco joven hasta me disgusta en ocasiones que se le diga a un abuelito en la calle puro o que se refieren a estar trabajando y dicen estoy pinchando para nada eso queda bien porque mi opinion en particular es que te vistas como te vistas como te vistas si usas esas expresiones no tiene nada que ver la ropa que llevas con el vocabulario y aun habemos personas que podemos constribuir a erradicae esas mala formas de expresarse yo desde mi puesto de trabajo hago lo posible

Orlan dijo:

37

13 de julio de 2016

16:08:02


Los mayores, incluidos algunos abuelitos tamb dicen malas palabras

Clau dijo:

38

14 de julio de 2016

13:09:45


Ojalá esta situación mejore pero parece demasiado complicado. Tampoco se trata del extremo de hablar siempre de forma muy correcta

jp dijo:

39

14 de julio de 2016

15:55:35


Hay muchas causantes de que esto esté pasando. Primero que solo hay que estar cerca de padres y madres acompaÑados de sus hijos para evr de qué manera y con qué vocabulario tratan muchos a sus hijos. Psar por un Cículo Infantil desde donde no te vean iy lo mismo una escuela sea primaria o secundaria. Esos maestros y maestras de otros tiempos han quedado en la historia. Tristemente en su mayoría desde sus gestos hasta su lenguaje es vulgar y chavacan en gran porciento. Lo otro son las telenovelas que aunque no deberían ver los menores, es sabido en esas mismas casa donde existe un ambiente de total vulgaridad no hay disciplina de horarios para dormir, por ende los menores de la casa ven lo mismo telenovelas que todo tipo de programas. Nuestras telenovelas de hoy ya no cuentan historias de amor, casi todo el tiempo es gritería, vulgaridad, chavacanería y etc. Desgraciadamente los personajes negativos tienen mayor tendencia a prender dentro de los adolescentes y jóvenes que los positivos. Supongo porque ven en ellos el rebelde que llevandentro a esas edades y se identifican más, copiando su lenguaje, su manera de gesticular y de vestir. Considero que aunque padres y escuela tienen gran rotagonismo los Medios tienen una responsabilidad social respecto a formación de valores y se hace poco al respecto o de maneras poco atractivas que poco hacen sean aceptados programas estos espacios o ganen en audiencia juvenil.

jp dijo:

40

14 de julio de 2016

16:14:48


Retomo mi comentario respecto a oo que le decía como respuesta a un forista; pues me vino a la memoria un hecho que presencié antier plena guagua. Había en la puerta trasera de un P5, un grupo de muchachos que no revasaban los 15 aÑos vociferando y diciendo todo tipo de palabrotas entre elos y gritándole desde arriba de la guagua a todo el que les pasaba por la calle y había un poilicía atrás de ellos que ni los miraba. Todo en la guagua comentabanel hecho y agregaban que si el policía que estaba para controlar el orden y tienen autoridad no les llamaba la atención, quien hiba a ahecrlo para buscarse un problema?. Hechos como estos se ven a diario y es como la policía tampoco se quisiera buscar propblemas. Entronces quien está para controlar estos hechos?. Mucho podría hacerse. En las mismas vayas que hay por toda la capital, como mismo se empezó a poner gracias, por favor, etc que ya tampoco se ven, se podrían poner mensajes que hicieran reflexionar a todos al respecto pues para quienes sepan un poco de comunicación saben, que en lugares y momentos oportunos y en lugares determinados, todos los días un mensaje de este tipo va llegando a todos.