ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cuando lo ascendieron a Mayor General del Ejército Libertador, José Martí prendió en su pecho la modesta escarapela tricolor que las mujeres bayamesas habían entregado a Carlos Manuel de Céspedes en los días iniciales de la Guerra Grande. La llevaba consigo en la fatídica jornada de Dos Ríos y luego de diversos avatares, recuperada al fin, hoy se cuenta entre las reliquias que atesora la Casa Natal del Apóstol en la parte más antigua de la ciudad.

A pocos días del triunfo revolucionario de enero, un periodista se acercó a un sobreviviente del mambisado para preguntarle por qué llevaba a todas partes una pequeña caja cuya tapa estrellada, de blanco, rojo y azul sellaba un puñado de tierra. El veterano respondió: “Ni en los peores tiempos quise olvidar el suelo por el que luché”.

Basta con advertir una frase musical de la canción Pioneros, que Silvio Rodríguez dedicó a los niños angolanos, para entender por qué pa­ra el trovador aquella vivencia “fue como re­gresar a un lugar / donde guardo raíces y luceros”.

Emoción semejante a la que sentimos cuando escuchamos la trompeta de Ale­xan­der Abreu mientras entona las notas que llaman al combate en medio del bravo son de Me dicen Cuba, o cuando descubrimos la paráfrasis del Himno de Bayamo que compuso un holandés, Hubert de Blanck, que sintió a Cuba co­mo su patria.

Bandera, himno: símbolos nacionales. Cada cubano los va haciendo suyos no solo por reglas ni usos oficiales, sino también mediante esas apropiaciones íntimas, precedidas por el proceso de toma de conciencia de una identidad.

Duele entonces cuando a uno de esos atributos se le degrada su contenido. Y mucho más si se le manipula irresponsablemente co­mo parte de un burdo espectáculo.

Ello aconteció a principios de mayo du­rante la recepción en la rada habanera de un crucero procedente de Estados Unidos. Las fotos de danzantes escasamente vestidas con imitaciones de banderas cubanas y en el tocado acartonadas y enormes estrellas ge­neraron reacciones de indignación al circular por co­rreos electrónicos y redes sociales. De inmediato las autoridades de los Mi­nis­terios de Cultura y Turismo se dieron a  la ta­rea de investigar el asunto, exigir puntuales responsabilidades y sobre todo adoptar las previsiones necesarias para evitar la repetición de tan deplorable suceso.

Los escritores y artistas cubanos, en el seno de la Comisión Permanente de Cultura, Tu­rismo y Espacios Públicos de la Uneac, emitieron una declaración que trasciende el enfoque coyuntural: “Se trata de que ni la primera ni la última, ni cualquier impresión que transmitamos a los visitantes, vengan de donde vengan, puede distorsionar ni abaratar nuestra auténtica imagen”.

Es menester ir a la raíz, por cuanto revela la punta de un fenómeno que nuestra sociedad debe conjurar a tiempo y sin desmayo: la suplantación de esenciales valores éticos y opciones estéticas enriquecedoras por modas superfluas, fórmulas imitativas y nociones de rápido éxito.

Esa tendencia se observa en diversos espacios y actividades. Desde los más baratos trucos de mercadotecnia hasta el culto desenfrenado y acrítico a todo lo que viene de afuera. Desde el reciclaje del malandrismo como forma de vida hasta la glorificación de la picaresca. Desde el presentismo, el vale todo y para qué luchar si las cosas no tienen arreglo a  la desmemoria.

A veces este proceso de erosión adquiere una apariencia inocente. Lo que comienza siendo una acción no premeditada —esos que no solo ahora, sino desde hace tiempo visten prendas con la bandera norteamericana, o cuando llega diciembre enfundan sus cabezas en gorros de Santa Claus en un país que nunca ha conocido la nieve, o incorporan a sus hábitos festivos prácticas ajenas a nuestra idiosincrasia—, de algún modo va dejando huellas espirituales que alejan a las personas de sus raíces identitarias.

De ahí la importancia de promover y defender consistentemente el patrimonio simbólico de la nación cubana, desde una perspectiva en la que vaya por delante la defensa de la identidad y la confirmación de los ideales de libertad y justicia que nos han llevado a ser lo que somos y lo que queremos ser.

El sabio Fernando Ortiz se refirió a ello cuando expresó: “No basta para la cubanidad tener en Cuba la cuna, la nación, la vida y el porte; aún falta tener la conciencia. La cubanidad plena no consiste meramente en ser cubano por cualquiera de las contingencias am­bientales que han rodeado la personalidad in­dividual y le han forjado sus condiciones; son precisas también la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser. (…) Pienso que para nosotros los cubanos nos habría de convenir la distinción de la cubanidad, condición genérica de cubano, y la cubanía, cubanidad plena, sentida, consciente y deseada; cubanidad responsable”.

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adela Estrada Juarez dijo:

16

16 de mayo de 2016

00:10:40


Urge hacer respetar nuestros simbolos patrios.Me llena de rabia oir las notas de nuestro himno,mezclada con musica bailable,como recien lo oi en un concierto de Chucho Valdes en EE.UU (subido a FB).Me llena de impotencia ver pulover.bolsos y hasta las uñas de manos y pies portadoras de nuestra bandera. Deplorable resulto la vestimenta de las bailarines en la rada habanera con los colores patrios. No podemos caer tan bajo ni echarle la culpa al toti.

JP dijo:

17

16 de mayo de 2016

10:14:47


EStamos en tiempos en que quienes son desigandos para ocupar cualquier puesto que defina el destino de nuestra nación tiene que ser ante todo conciente de la responsabilidad que tiene al tomar cualquier decisión o aprobarla. Tiene que ser un cuadro que siga la política internacional, paso a psao las medidas, dialogos y cuanto acontezca en materia de intercambio y conversaciones vilaterales entre Cuba y EEUU, QUE TENGA MANEJO Y DOMINIO DE LA PROPAGANDA COMO ESPECIALIDAD Y QUE SI NO TENGA LA PREPARACIÓN PARA SABER A QUIEN ACUDIR O COMO DICERNIR LO QUE PRETENDA HACER O APROBAR ANTE CUALQUIER HECHO SOCIAL QUE TENGA REPERCUCIÓN EN TODOS Y SONBRE TODO EN NUESTROS DESTINOS. eSTAMOS EN TIEMPOS EN QUE HAY QUE LERR, SENTIR, MEDITAR Y REFLEXIONAR. TODO A LA VEZ , PERO NUNCA DEJAR DE SER CUBANOS Y COMO DIRÍA UN FORISTA, DEJARNOS ESLUMBRAR POR UN ESPEJITO POIR SOLO EL HECHO DE SER "TRAÍDO DE AFUERA".

raikol dijo:

18

16 de mayo de 2016

18:39:16


Coincidiría con tanta gente pero como con Bonifácio ..si desechas en menudos pedazos.. Nuestros muertos..la sabrán defender todavía.

Susana dijo:

19

17 de mayo de 2016

09:26:56


Realmente la foto de las bailarinas vestidas con remedos de la bandera cubana era un espectáculo grotesco y de un inmenso irrespeto a nuestros símbolos patrios. El MINTUR debe dar una satisfacción pública con respecto a esta deplorable y lamentable situación, informando quiénes fueron los responsables de este lamentable espectáculo.

nelson kindelan vera dijo:

20

17 de mayo de 2016

16:21:12


con respecto al uso(o mal uso) de la bandera ya raya en la mas burda falta de respeto todo lo que esta pasando con nuestra enseña nacional. el colmo lo vi hace poco en un guagua donde el chofer llevaba la bandera nacional como cortina .es necesario ponerle coto por parte de las autoridades competentes, y es verdad que ya en los espectaculos deportivos los deportistas no respetan su himno ni su bandera , es como si no sintieran amor por ellos.se ha perdido el amor nacional hacia los simbolo patrios. es una lastima ver como se ofende a la bandera por la que tantos cubanos dieron su vida y su sangre.