ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Corrió la voz de que había huevos por la libre y en el mercadito de la barriada la mañana torció su apacible andar en agitado ritmo.

Comenzaba así la epopeya de descontar tiempo y espacio en la carrera para romper el estambre, momento de realización cuando sientes en las manos el leve y apreciado peso del cartón de posturas de gallina. Pero, dicho así al vuelo —imaginar que la faena transcurre tan rápido como entra una bola por la tronera— sería falsear esa realidad pespunteada por la incertidumbre de si los “cola-terales” a la cola te dejarán un resquicio para avanzar hasta la meta.

La impaciente serpentina humana de variados colores apenas crece hacia atrás, revienta por los costados presionada por los “adjuntos” y su compañía, ruda maraña de aspirantes al premio forcejeando en la cabeza de la fila, imponiendo su gardeo a presión encimados al mostrador. A ultranza violan el orden, la decencia, el respeto y el derecho de quienes persisten en preservar su turno.

Tan irrespetuosos son estos protagonistas de la guapería barriotera, que hasta obvian al anciano apuntalado por un bastón llegado al lugar entre los primeros, quien aun cuando pudo hacer valer su condición de limitado físico motor, prefirió sumarse como uno más en su correspondiente puesto.

Ni la impaciencia por comprar el producto, ni la presunción de que puede acabarse antes de que podamos alcanzarlo justifican dar paso a la ley de la selva. Sin embargo, en estos avatares de la venta de mercancías que por momentos suelen desaparecer del mercado, se crea una ebullición a la que en no pocas oportunidades contribuye el dependiente si le sirve hasta una decena de cartones de huevos a una misma persona, sabiendo que su destino no será únicamente el de alimentar a la familia.

Temprano en la mañana es costumbre ver a personas de la tercera edad en su disciplinada fila para adquirir el periódico. Muchos se sientan en el parque a leer las noticias, como también son muchos los encargados de llevar a casa las compras matinales, porque los padres del hogar cumplen su jornada laboral y los niños acuden a la escuela.

Entonces, si sabemos que cualquier cola puede estar nutrida de personas de la tercera edad, ¿entraña algún mérito vulnerar los derechos de estos abuelos? ¿Acaso no sería mejor auxiliarlos para facilitarles la gestión en lugar de violarles su puesto? De seguro, cualquiera de estos fortachones que obvian el orden establecido entre quienes están interesados en adquirir algún producto, igualmente tienen en casa a una madre, un abuelo, o una tía de avanzada edad, para quien reclama con celo el máximo respeto mientras cumple alguna gestión.

Los años no pasan por gusto, y aparejada a esta máxima tan repetida por aquellos que arribaron a algo más que el medio siglo de vida, debemos tomar conciencia de cómo se torna lenta su locomoción, también la visión y el oído no responden con la calidad de años precedentes. ¿Acaso quienes hoy muestran la lozanía de la juventud no piensan que algún día llegarán a la tercera edad?

Relaté al principio de estas líneas una experiencia de días atrás, pero de la misma manera estos “colados” los encontramos al tomar el ómnibus, en la taquilla del cine, a la entrada de cualquier espectáculo público, a la hora de comprar un medicamento en la farmacia, porque para ellos no existe la convivencia sana, asentada en el respeto a los demás; siempre andan apurados y les resulta demasiada pérdida de tiempo pedir el último para no entronizar la desorganización amiga —en no pocas ocasiones— de disgustos que pasan de la palabra a la agresión física.

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alfonso nacianceno dijo:

21

1 de febrero de 2016

13:58:56


Nancy Estoy de acuerdo con Usted en el hecho de quienes tienen que atender a la población trabajan con paso de jicotea. Vea solamente cuando Usted llega a un comercio a preguntar por una mercancía y el dependiente, o la dependienta, está mirando para otro lado o haciendo algo ajeno y no le responde con rapidez la pregunta que hizo el consumidor. También esas son maneras de maltratar al cliente. Tiene Usted mucha razón

Rolando dijo:

22

1 de febrero de 2016

14:04:12


Resolver los problemas sociales e indisciplinas en la actualidad es algo imposible, han pasado muchas décadas de su deterioro motivados por la escases, bajos salarios, problemas de vivienda, carencia de alimentos, en fin la vida de nuestro pueblo ha transcurrido envuelta en un sinfin de problemas y trajedias sin soluciones, hemos vivido dentro de un gran agobió e insatisfacciones y por lo general nunca llegamos a ver las soluciones favorables, por lo que las colas son parte de la ideosincrácia y la desgracia del cubano...

Edgardo Limia Pacheco Respondió:


2 de febrero de 2016

10:28:20

Estimado Rolando, discrepo con ud. respecto a que las colas forman parte de la idiosincrasia del cubano. Es sencillamente un problema de que las cosas escasean y tambi'en de desorganizaci'on, imprevisi'on y desidia de los que pueden reducirlas en el d'ia a d'ia cotidiano. Hay administraciones de centros comerciales que parecen "disfrutarlas", le cuento, hace unos d'ias, un s'abado, fui al mercado agropecuario Hatibonico, Camaguey, en el local de venta se ve'ian abundantes estibas de huevos, sin embargo, estaba cerrado. Al preguntarle al dependiente por qu'e no vend'ian me repondi'o que estaban para su venta en la feria del siguiente d'ia (domingo), que esa era la orientaci'on. Por experiencia s'e que esos d'ias de feria se forman largas colas con los consabidos "colados" y la irritaci'on que provocan en los que disciplinadamente marcan. A pesar de la presencia de agentes del orden, ellos solo garantizan que no se formen tumultos ni broncas, pero no evitan los colados, he visto que incluso algunos inescrupulosos pagan a alguien de la cola por ese "servicio". Por qu'e inventar mecanismos que solo favorecen estas situaciones?

alfonso nacianceno dijo:

23

2 de febrero de 2016

13:04:02


Rolando, realmente no podemos obviar todas esas dificultades que Usted enumera en su comentario, pero vea la respuesta que le escribió Edgardo Limia Pacheco y de su experiencia en una cola en Camagüey, donde, como dice el propio Edgardo, estaba presente la Policía, pero ellos solo velan porque no se armen problemas, el tema de los "colados" es un relajo que formamos nosotros mismos, porque no respetamos los derechos del prójimo y todos queremos salir primeros y con la mercancía en la mano.

pbruzon dijo:

24

3 de febrero de 2016

07:40:16


el unico remedio permanente para las colas ,los altos precios ,las irregularidades en el abastecimiento,intermediarios,calidad del product es el aumento de la oferta es decir producir hasta saturar el Mercado,mientras esto no ocurra usted puede crear medidas y contra medidas y eliminar plan jaba y plan cara dura encontrara otra forma deromper el orden,la escases es la madre de la indiciplina social.

yk dijo:

25

3 de febrero de 2016

09:52:47


Podemos hacer una enciclopedia de los pormenores de la cola, pero a lo que debemos llemar y además estoy de acuerdo que algunas autoridades, administrativas o represivas, tienen que hacer que la disciplina se cumpla, pues no es menos cierto que "hay descarados y descaradas" que siempre buscan un ardid para colarse y hasta "con guapería y todo". Lo del llemado a la conciencia eso quedó al campo, los tiempos requieren de otros métodos. Sobre el Plan Jaba, creo que eso es absoleto, ya ésto no debe reactivarse. Hay que ver con los famosos "mensajeros", pues tambien ellos son un problemas con las colas, imagínese ir detrás de ellos que tengan 15 libretas?

Josefina dijo:

26

3 de febrero de 2016

16:27:54


En el Mercadito de 42 y 19 cuando hacía varios dias que no llegaba el huevo y eramos varios los que esperábamos en la cola, tambien fueron varias las personas que compraban las cajas de cartones de huevos, que como mínimo trae de 15-20 cartones. Pueden llevarse 3 cartones pero no 15 o 20. Es un producto muy necesario y debía existir iniciativa del administrador o dependiente en esos momentos, para que todos en la cola pudiésemos comprar ese imprescindible alimento.

Frank dijo:

27

4 de febrero de 2016

12:30:27


Una vez leí en algún lugar que cuando hay una cola es que algo funciona mal, al principio me pareció una exageración, pero detallándolo uno se da cuenta que es una verdad del tamaño de una casa de tabaco.