ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Me indigna mucho la doble moral. Y me molesta más porque es un peso del que no muchos pueden desprenderse. Y más aún porque se le confunde, en ocasiones, con un cambio simple de actitud.

Cuando era joven (aún más) y, por supuesto, todo lo inmaduro e impulsivo que implica ser tan joven, escamondaba todo lo posible. Esperaba atento la oración más mínima, cualquier alocución con la que no concordara por aquel motivo u otro, y me levantaba como un dios, gritaba, alzaba el índice, imponía a todos (o eso intentaba) mi opinión, mis puntos, mis argumentos; y despotricaba contra aquel que no pensara como yo.
Esto lo hacía, por ejemplo, en el aula, en una fiesta, en reuniones, corros, debates públicos. Cualquier momento era el oportuno para descollar, para verter mi ira desorientada so­bre cualquier persona.

Cuando era joven (ya sabemos que aún más) tendía a ser absoluto. Así que un día, por mero capricho, decidí cosas simples como que no me gustaba el pescado, o el color rojo; decidí tatuarme. Luego cosas cada vez más complejas. Cosas políticas, o filosóficas, cosas morales que fueron, lentamente, acumulándose como en un saco sobre mi espalda. Cosas a las cuales mi indignación frente a cualquier indicio de doble moral jamás me permitía deshonrar.

Y esas simplezas a las que yo solía llamar credo se fueron convirtiendo en laberintos. Ese despotricar con todo y todos ocasionó, por ejemplo, que perdiera un año de la carrera, o que llorara más de una vez, o descuidara a un amigo, o a alguna novia…

Luego nació el niño. Y el color rojo que no me gustaba se fue volviendo cada vez más rosa; y la parvedad me sirvió un plato grande de pescado a la mesa; y los tatuajes dejaron de gustarme. También, con ello, aquella filosofía despeinada se volvió transparente. Y la manía de imponer mi criterio permutó con el placer de escuchar.

También con ello, con ese salto agreste hacia lo que ahora llamo madurez (o sus primeros indicios), el yo severo pasó a ser otro. Y eso, según veo, ha provocado en quienes me conocen frases como: “no esperé esto de ti”; “estás haciendo lo que dijiste que no harías nunca”; “quien te vio y quien te ve”. Frases que apuntan hacia una doble cara; una doble moral que aún me indigna pero que —y esto es lo que nadie entiende— no es más que un simple cambio de actitud.

Lo que llamamos moral no se opone a la formación de nuevas y mejores conductas. No es severo. No es un aro alrededor del tobillo del que no puedes escapar. Es flexible. Pero doble es aquella que parece o dice ser y no es, aquella que se contradice, y esto, casi siempre, en persecución de un beneficio equis; un beneficio que trae consigo el mal de alguien más. Esa es la que me indigna.

Aceptar la mano de un viejo enemigo no es doble moral. Tampoco el visitar su casa, el irse introduciendo poco a poco en su cotidianeidad. La doble moral comienza cuando, por agradarle, va uno convirtiéndose en su propio viejo enemigo. Ahí hay también peligro. Pero, ¿dónde está dicho que no es púdico cambiar de juicio? ¿Quién juzga o condena una apertura, un cambio, la evolución? Quien sea que lo haga está en su derecho. Y yo estoy en el mío de hacer, pensar, sentir aquellas cosas que antes no concebía permitirme.

Además, este texto habla de mí sin ser tan solo mío.

Hay que globalizarlo.

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dulcemariaselma osoria dijo:

21

13 de enero de 2016

16:37:34


estoy de acuerdo con tu comentario asi le callas la boca a los mal intencionado

francisco dijo:

22

14 de enero de 2016

08:58:34


Sr. Jesús Jank Curbelo, gracias por su artículo. Pero yo, que ni canas peino porque estoy casi totalmente calvo, le puedo escribir para decirle que no concuerdo con usted en casi nada. Primero está el concepto de moral. Para mi es un concepto de la filosifía y no la palabra, casi siempre mal empleada, como usted ahora ha hecho, en el sentido de un conjunto de prohibiciones, estatilizadas o no. Y está históricamente condicionada y evoluciona, pero no en el corto plazo de la vida humana. En Cuba en el siglo XVIII no era imoral tener esclavos. Para los musulmanes no es inmoral tener muchas esposas. Y así, la lista es larga. Pero en la actualidad para los políticos, lamentablemente de casi todo el planeta no es inmoral mentir. Intentar convencer a los otros de que nuestras ideas son buenas, es una actitud muy humana. Intentar imponer esas ideas es una actitud del mundo animal. El lobo alfa impone sus "ideas" a mordidas. Si un hombre, por causa de su envejecimiento deja de luchar, con las armas que posea por un mundo mejor, no es un inmoral, sencillamente dejó de ser un hombre. Ahí tiene muchos ejemplos. Hasta muertos, muchos hombres siguen luchando por un mundo mejor. Desde el Che hasta Einstein. Para mi está claro que el primer campo de transformación social donde todos debemos trabajar es lograr construir nuestra propia personalidad. No todos los seres humanos llegan a tener una personalidad. Muchos se quedan en apenas un carácter. Y en ese proceso debemos ir disminuyendo los "defectos" y realzando las "virtudes". Pero cuando los defectos que otros ven en nosotros no logramos eliminarlos, en mi criterio se van convirtiendo en virtudes. Por ejemplo, a mis 65 annos, todavía son un rebelde empedernido. Con causa. Cada día, por mis experiencias de vida, las causas con mas reales. Lo aprendí de mis padres y de Fidel. Todavía me niego a opinar con aquello de comamos porquería porque millones de moscas no pueden estar equivocadas. Nada de eso. Cada ser humano tiene que construir su propio sistema de valores. Y si los cambia, puede estar traicionándose el mismo o no. Soy comunista y moriré comunista. Pero mis ideas sobre el comunismo son muy mías. Soy cubano y moriré siendo cubano. Pero entiendo la cubanidad a mi manera, por suerte es la de muchos otros cubanos. Robar con el pretexto de la vida en Cuba no es fácil, es inmoral ahora mas precisamente por eso, porque no es fácil. Y creo que robar va a ser inmoral por siglos. Los eufenismos no cubren ni con la famosa hoja de parra, la inmoralidad. Eso de luchar, faltantes, niveles, etc. Son puras inmoralidades. Y por último amigo: la moral no puede ser doble. Si alguno tiene una doble cara, simplemente no tiene cara ninguna y es un INMORAL. Eso de "doble moral" es también un eufemismo mesquino.

Manolo dijo:

23

14 de enero de 2016

13:26:09


Bueno....

chemistcharlie dijo:

24

19 de enero de 2016

16:52:46


Jesu he leido varios de tus articulos y me gustan mucho. Escribes de una forma muy personal que por lo menos a mi me llama mucho la atencion. con respecto a este articulo me agrado muchisimo leerlo pues te muestras al menos como un jesus reivindicado con respecto al de la lenin.

Diana dijo:

25

2 de febrero de 2016

02:47:14


Hablas mucho y no dices nada; de qué va el artículo, de la doble moral, de la naturaleza humana, siempre cambiante- involucionando o evolucionando-, de tu naturaleza... En fin...

Helly Raven dijo:

26

2 de junio de 2016

12:01:22


Muy bueno tu artículo, tal vez es cierto lo que dices y hay cosas en las que no se puede ser parcial, pero otras...es complicado, a veces se pierden pedazos del alma solo para mantener una postura, una ideología o un estilo, pero si eso te hace feliz, te hace sentir más cerca de lo que en verdad eres...pues no está mal. Si siempre quiero ser la que agrede o lucha, quién me negará el derecho?? Das Vidania