ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Llueve. Y ya llevo horas enfrascado en este girar perpetuo por las calles apretadas de La Habana. Llevo el niño en los brazos y mi es­posa, calada, estoica, aguanta la sombrilla. In­tenta guarecerse en el espacio que deja mi cuerpo y el cuerpo del niño bajo la sombrilla. Le cedo un espacio.

Una cuadra, otra. Luego, al fin, entramos a una de tantas tiendas. Calor dentro, gentes, paraguas, ruido, displicencia. El niño abre los ojos, me abraza. Sé que teme a esta clase de ambientes. Está extenuado, ten­so. Sin embargo, hay que entrar.

Llevo en los bolsillos diez CUC y algún que otro menudo. Mucho dinero, más si se proyecta ante mi mirada humilde, veinteañe­ra; ante mi paternidad noble, primeriza; an­te mí.

Y el niño llora. Pero mi esposa pregunta de nue­vo si hay en venta culeros desechables. Y no. Nin­guna tienda tiene. No por lo menos cu­yo valor de cambio sea menor o igual a mis diez pesos, a mi dinero. Así que sal­go, con bra­zos cansados, de esta tienda también.

Lo primero que hice en este viaje fue descartar aquellos habitáculos que, en la ciudad, comercian accesorios de uso infantil en dinero cubano. La dependienta pudo sonreírme o llamarme ingenuo cuando, con voz nítida, dijo que a esos locales no llegan los culeros desechables. Aunque al parecer, ahora, tampoco llegan a los de divisa.

Dice mi abuela que los desechables no son culeros útiles. Que ella crió a tres niños lavando a mano culeros de gasa, tendiendo al sol, untando talco o polvos similares en las entrepiernas pa­ra el salpullido. También lo hizo mi madre. Con­migo. En los 90. Así que ellas no ven nin­guna utilidad en estos accesorios. Es más, lo ven como algo que contradice aquella mirada hu­milde de la que hablaba. Eso, o simplemente no le dan importancia.

A mí sin embargo no me gusta ver dormir al niño, a mi niño de un año, metido en un terrible redondel de nailon, así, entre las piernitas, para salvar las sábanas de la mancha amarilla. De­testo ver las erupciones que el pa­ñal causa. Y no disfruto, verme (o ver a mi es­posa) lavar, hervir, hacer esas cosas básicas, una veintena de veces al día por la carencia de algo tan sencillo como un culero desechable. De algo tan simple como un pedazo de gasa con velcro o pegatinas, decorado, co­rriente, útil.

Resulta, por demás, un tanto aflictiva una ca­ren­cia tal en una Isla que garantiza al recién nacido las condiciones básicas (vacunas, consulta médica, ayuda alimentaria…) para su sub­sistencia. Que garantiza al niño, aun antes de nacer, el cumplimiento de sus derechos, el buen estado de salud de los padres. En una Isla que vela por la infancia celosamente. Y esto es cardinal.

Pero el círculo de mi hijo su­giere llevar, una vez por día, al menos un culero de­sechable. Porque el pequeño, aún, naturalmente, no con­trola su esfínter, y peligra la limpidez del catre donde duerme.

Entonces me hago mil preguntas. Sim­ple­mente he caminado ya varios kilómetros con el niño en los brazos mientras llueve. Mientras dicen los datos estadísticos que la po­blación nuestra se precipita, indefectiblemente, hacia la vejez.

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Francis dijo:

21

22 de diciembre de 2015

12:28:25


A ver Jesús, algunos consejos útiles ,todos queremos ayudar, pero que nadie ponga en dudas que los culeros son cómodos, sobre todo si vas a una consulta médica y estas ahí por muchooo tiempo, nada mejor, pero soy mamá de tres niños y te digo como tu abuelita, para la casa culeros de tela, hice como Betty , al acostar a mis niños los ponía a orinar y otra vez en la madrugada(tu sabras mejor su horario) y listo, a los 11 meses no se orinan más, remedio santo, se acabó la enorme lavadera de pañales y culeros, solo unos pocos, hay nenes que les toma más tiempo, pero tienes que tener paciencia y enseñales a decir pipi cuando se orine o lo otro, jeje, si le pones culero desechable todo el tiempo se orina y no te enteras y como a él no le molesta se demora más en dejarlo de hacer, suerte no, tenacidad papá, saludos.

tina dijo:

22

14 de enero de 2016

16:14:22


los pañales desechables son buenos y necesarios sobre todo para dormir, pero no son imprescindibles,sobre todo los de niños, ya que pasaran rapido por esa etapa, ahora si me hablaras de los de adultos esos si son necesarios, ademas creo que el niño pudo quedar en casa con uno de los dos, para no enfermarse con la lluvia, saludos.