ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Si alguna vez no los vemos y sentimos más, parecerá mentira. Porque tienen la magia de elevarnos casi hasta las estrellas o sumirnos en una profunda depresión.

Van y vienen, dejan su impronta imperecedera en cuanto humano los halla a su paso. Su presencia abrupta, insospechada, nos toma por sorpresa para anular cualquier ademán de esquiva.

Rendidos al embrujo paralizador de su acostumbrada y presumida presencia, después de toparlos —inertes, hoscos, persistentes— al humano sobresalto inicial le sigue una reacción en cadena donde se agolpan el mal humor, la explosión sanguínea, la impotencia, y el lamento por las fatales consecuencias. Luego nos censuramos por nuestra pobre pericia para burlarlos.

Es la suerte del cubano espontáneo, ese que cada mañana, sin apenas desperezarse, sale a un encuentro con lo desconocido, desprovisto de una visión o alerta de dónde le aguarda tan desagradable encuentro, más bien desencuentro; y así, sin tiempo para hacerlos desaparecer del mapa, caemos en sus trampas una y otra vez, uno y otro día.

Tozudos, insistentes, omnipresentes como no hay igual. Son desafiantes, escurridizos, agazapados en cualquier lugar disimulando su presencia. Pero ahí están, insoslayables, perturbadores, peligrosos, inconsecuentes, oportunistas, irreverentes, desconsiderados en grado sumo, sin reparar en cuánto daño causan.

Ellos acechan sin dar tregua. Sombría presencia de noche y de día, incansables cazadores —sobre todo de quienes van entretenidos sin tomarlos en cuenta—. Resistidos a desaparecer, por mucho desprecio que se les muestra, esa es su naturaleza, ajena a cuanto sentimiento de culpa les sugiera uno solo de los perjudicados.

Quizá no se ha dado con el antídoto eficaz, pues cuando los imaginamos eliminados, desahuciados, resurgen poco a poco, recuperando espacio. Dan a entender que llegaron a nuestras vidas para quedarse. Molestos y burlones, repetitivos y cargantes, así nos imponen su presencia. Los baches, ¿acaso no podremos desterrarlos para siempre?

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Norlán Pérez Cáceres dijo:

16

6 de abril de 2015

02:26:53


Que forma más original de describir a los legendarios y siempre presente Huecos de las Calles.