ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Como el efecto de una cascada ya se empiezan a sentir en la euforia de diciembre los embates de esa pala­bra cuya mágica sonoridad nos hace creer que se nos quiere bien.

Las ¡felicidades!, tan merecidas a pro­pósito de un cumpleaños, de un buen resultado, o de algún éxito conquistado, se ajustan de maravillas tam­bién a este etapa del año en que más que dejar atrás 12 meses de trabajo, estudio o desvelos por conseguir metas, nos convida a mirar adelante y alimentar la esperanza de que tal vez el tiempo venidero será testigo de futuras conquistas y mejores ex­periencias.

El carnaval de parabienes se adelanta por estos días a fechas significativas para todos. Incluso antes del Día del Educador o del mismo primero de enero, en el que un nuevo año nace y las felicitaciones estallan a la par de la alegría. El país entero se ani­ma y entre victorias personales y em­peños por revertir insatisfacciones la gente se exalta y le espeta a todo el que se encuentra a su paso el ¡feli­cidades!

Claro que la recepción de la palabra tiene una buena acogida. Ebrios de sugestión aceptamos como sinceros los plácemes y los menos contaminados de resentimientos llegamos a creer de verdad, al menos en ese momento, que todo el que nos felicita, sonriendo y hasta con un beso, desea realmente nuestra dicha en plural.

A veces hasta quien habiendo compartido el mismo espacio laboral du­rante todo un año, sin reparar en la presencia de su colega ni siquiera pa­ra ofrecerle un saludo, le planta un ¡felicidades! que no puede menos que causar asombro.

Las ¡felicidades!, como toda voz o gesto amable, transmiten un mensaje conciliatorio y suaviza las asperezas cuando las hay. Recibirlas y regalarlas debe ser un acto de sinceridad, pues no constituye como sí sucede con los “Buenos días, tardes o no­ches” una norma de educación formal.

La familiaridad que presupone con­­cederlas —por encima de la com­parsa o el embullo— debe ser una muestra coherente de las actitudes entre quienes las dan y las toman. No se trata “burocráticamente” de detenernos a pensar antes de vocearlas si realmente deseamos la felicidad del otro. Pero el momento del año sí es oportuno para hacernos algunas re­visiones.

No podremos quizá controlar la espontaneidad que nos impulsa a agasajar a los otros en momentos en que tradicionalmente se hace. Ni si­quiera debemos racionalizar nuestros cumplidos que establecen lazos recíprocos en las dos partes, sobre to­do si se emiten con el crédito que avala la franqueza. Pero sí está en nuestras manos construir relaciones humanas en aras de la felicidad.

Si afortunadamente el pase de re­vista que por estos días nos hacemos contempla sin falsas excusas el mo­do en que procedemos con los de­más y exploramos sin paños tibios nuestra conducta, tal vez salgan a flo­te ciertas incoherencias entre el ac­tuar y el decir.

Para corregir el tiro no hay que es­perar al primer día del año. Hoy mis­mo podemos empezar a allanar el camino de las discordias inútiles, de las falsas sonrisas, de la asechanza estéril. Puede parecer una utopía pe­ro procurando el bien ajeno nos saldrán más hondas esas ¡felicidades! que como una avalancha ya se nos vienen encima.

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Gustavo Fabián dijo:

21

21 de diciembre de 2014

10:10:38


Adhiero al ethos de su comentario, Madeleine. Invoco a la relación pensamiento y lenguaje y no se me hace difícil entender el contexto en que exterioriza estas expresiones. Mi alegría recobra fuerzas respecto a otro tipo de relaciones con Estados Unidos. Y en este contexto tengo la seguridad y certeza que Cuba sabrá mesurar. Un abrazo fraterno y mirista desde Chile, siempre.

er incurto dijo:

22

23 de diciembre de 2014

09:43:35


Cuando me gradué hace unos años de técnico estaba en un grupo de los 10 mejores expedientes. Con apenas diesisiete años y comenzando una vida laboral todos los del grupo estabamos , por así decirlo, eufóricos.Despues de un grupo de incoherencias por fin fuimos a parar a una gigantesca fábrica del MINBAS. Nos recibieron con reuniones, recorridos, etc. Cinco del grupito nos asignaron al area de control técnico (si mal no recuerdo ese era el nombre). Cuando tuvo la oportunidad (aprobechando que uno de nosotros se habia separado) el jefazo (por así decirlo) nos plantó (o soltó) en la cara al resto, esta frase que nunca he podido olvidar ¨vamos haber que hacemos pues yo no quiero negros en mi área. Nos quedamos cayados (hoy todavia me duele al pensarlo) eramos casi niños. No la engaño si le digo que aquel era el mejor de todos, el de mejores notas, el más sencillo, el más bueno. Hijo único de padres ya mayores tenia un gran compromiso con su familia y siempre me contaba lo exigente que era su papá. Bueno acorto diciendole que aquel señor (exluchador de la clandestinidad, exiliado y militante del partido) le cerró poco a poco las puertas al muchacho hasta que este se rindió y se fue. En un turno de madrugada me contó entre lágrimas su decisión de pedir la baja. No lo pude convencer de quedarse y luchar (era un niño). Bueno me sentí amargado, frustrado, sentí miedo pero sobre todo odio. Me trace la tarea de ser un buen técnico, el mejor. me hice yo mismo un plan de superación asercandome a los más conocedores. Lo logre y ahí me puse el traje de rebelde con causa. Me enfrente de todas las formas habidas y por haber aquel tipo y a los que lo apoyaban. Hasta técnicamente logre ridiculizarlo dos veces (que satisfacción que no olvido). El llamado del SMG lo salvo o me salvo a mi, no se en qué todo hubiera terminado. Aunque ya con una promoción entre fanfarrias el departamento de cuadros me habia separado algo de mi victima (a aquella altura). Que le cuento que con el paso de los años dirigia una dependencai del Estado y me encuentro al hombre ya retirado que por su situación personal y por intermedio de los núcleos zonales se le brindaba almuerzo en mi centro. Me paso en el portal por al lado ya anciano y descubrí que yo seguia pensando igual, con el mismo odio. Nunca le diria nada bueno. me tuve que contener para no tomar medidas y cerrarle las puertas, pero decidí olvidarlo. Por eso creo que hay discordias que no terminan, falsas sonrizas eternas, asechanzas no estériles, intereses mezquinos, en resumen muchas miserias humanas que no están a la vista. Con la sinceridad como arma y la autoestima como escudo hay que luchar con ellas. Cuando se pone a alguien bien puesto en su lugar (pase lo que pase) y se aclare a tiempo cualquier tipo de desidia, seremos más felices. Entonces las ¨Felicidades¨ que nos deseen de unos tendrá valor y de otros nos importará un pito. Así veo yo la vida un poco más balanceada.

bayardo dijo:

23

23 de diciembre de 2014

21:06:13


que inmenso significado decir felicidades cuando los 5 heroes estan en sus hogares para alegria de todos los cubanos y de los amigos entrañables de naciones hermanas Por eso digamos con toda la boca FELICIDADES

Osvaldo Vitores dijo:

24

24 de diciembre de 2014

05:50:13


Pues ¡felicidades! para ti también que las mereces.

burundanga dijo:

25

15 de enero de 2015

12:01:33


Y además de escribir bien y de seguir en granma digital tus opiniones y desearte felicidades, ¿Por qué también tienes que se bella?