ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Jose M. Correa

No por casualidad durante la re­ciente sesión ordinaria de la Asam­blea Nacional del Poder Po­pular, tanto en la comisión encargada del tema agroalimentario como a raíz de la información ofrecida al plenario por Gustavo Rodríguez Rollero, titular cubano de Agricul­tura, afloraron numerosas preocupaciones, du­das, sugerencias e insatisfacciones en torno a esas producciones, cuyos precios y volúmenes distan bastante del poder adquisitivo cotidiano de la po­blación y por tanto de su razón primordial de ser: la satisfacción de necesidades familiares y sociales.

El problema no es nuevo. Ha estado, desde hace casi un cuarto de siglo, en el centro del estado de opinión popular.

Transformaciones en el funcionamiento, envergadura, estructura y composición del sistema de la agricultura (proceso considerado como la medida más profunda y avanzada después de los primeros años de la Revolución) deben conducir a un salto en los niveles productivos, según lo afirmado por el Ministro.

Ojalá así sea, le oí decir a varias diputadas y diputados, no creo que con un trasfondo de incertidumbre o de pesimismo, sino más bien esperanzados en que por fin llegue el día en que, con el salario dignamente devengado, en cada hogar se pueda adquirir la vianda, vegetales, carne, frutas, granos…. que proporcional y adecuadamente requiere todo ser humano para asegurar no solo una alimentación balanceada, sino también salud y calidad de vida.

Para lograr ese noble propósito no basta una gigantesca siembra y resiembra de buenas intenciones. Antes habrá que concebir, diseñar, aplicar y hacer cumplir acciones concretas y una estrategia acertada, sujeta a riguroso control, que permita aprovechar mejor los dos millones 640 mil hectáreas que según el informe cultiva hoy la agricultura cubana, así como el millón 46 mil hectáreas ociosas o deficientemente explotadas, buena parte de ellas in­fectadas por plagas como el marabú.

Datos contenidos en la propia información del ministerio indican, por demás, que tres cuartas partes de los suelos son poco o muy poco productivos, en tanto apenas un siete por ciento de las áreas en producción están bajo la bendición del riego, en un contexto donde se torna cada vez más impredecible y adverso el comportamiento de las precipitaciones y del clima en general.

Con esas realidades habrá que convivir (se sabe desde hace años) y a sus efectos habrá que sobreponerse de forma creadora, inteligente, científica y productiva. ¿Tendrá en cuenta entonces el amplio sistema de la agricultura esos contratiempos objetivos que han incidido y seguirán incidiendo más allá de la voluntad de directivos, especialistas, profesionales, técnicos y demás trabajadores, para que no continúen derivando hacia pretextos y justificaciones a filo de no pocos “balances” o resúmenes?

Lo más importante no es una u otra estructura, sino que productores estatales y privados siem­bren mucho y bien, que sean verdaderamente eficientes en la atención cultural a los cultivos y rebaños, que el proceso de contratación transcurra seria y objetivamente, y no haya subdeclaraciones ni grietas por donde las producciones drenen hacia intermediarios y revendedores.

Interesa mucho —y lo demostró el intercambio— que el nivel de planificación, concepción y gestión del ministerio aseguren, por una parte respaldo tecnológico imprescindible y oportuno para quienes de verdad producen y entregan, así como que esos productores no estén cruzados de brazos a la espera, por ejemplo, de soluciones como las que muchos ganaderos tendrían hoy si se ocuparan de garantizar por sí mismos el alimento que demanda el ganado para tributar más leche y carne, sin que el país deba incurrir en importaciones o gastos innecesarios.

Es imprescindible que predomine una mejor y más óptima explotación, cuidado, defensa y preservación de los recursos disponibles o los que se sigan adquiriendo gradualmente, para que no corran la misma “suerte” de miles de tractores, im­plementos agrícolas, sistemas de rie­go y otros medios que han su­cumbido precozmente durante años, pudiendo haber tributado más y mejores resultados e incluso estar activos todavía.

Si se despejan y trillan bien esos y otros senderos, entonces podría llegar el día en que las viandas, granos y frutas tengan presencia permanente en nuestros hogares, y no se echen a perder en puntos de venta por la absurda postura de vendedores y revendedores que prefieren perderlo todo antes que bajar el precio a favor del último y más importante eslabón en todo ese proceso: el consumidor.

Confiemos en que sí; en que sobre la base del empeño endógeno y de la inyección que pueda generar la aplicación de la Ley de Inversión Extran­jera (dentro de la rama agropecuaria) comencemos a ver un cambio favorable en un terreno tan decisivo como ese, al que tampoco por casualidad el propio informe define como “de im­portancia estratégica y factor de se­guridad nacional”.

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toyo dijo:

21

5 de agosto de 2014

12:05:38


Mary (20)Me ha dolido su testimonio y me ha reafirmado en la convicción de que hice muy bien y me dejar que la edad de retiro me sorprendiera en mi viejo Sancti Spiritus.

mario cristino dijo:

22

5 de agosto de 2014

12:08:40


Yo pienso que una manera de mejorar los servicios en Cuba: es la siguiente, los intercambios interculturales lo que quiero decir que los cubanos de la isla deben escuchar un poco mas a sus hermanos que viven fuera de Cuba esas personas muchas veces tienen la experiencia de cuba y del pais donde viven eso es un aporte muy importante para el desarrollo del pais. Unas de las ventaja que tiene nuestro pais es que la mayoria de los cubanos que viven fuera de Cuba viven en paises industrializados que pueden aportar mucho(lo que mas vale en los paises industrializados es la informacion) pero los hermanos de la isla piensan que los saben todo por eso las cosas no avanzan. Por ejemplo hay que mirar los duenos de paladares, como gente que crea trabajo no como gente que se enriquese, que la gente que comience un negocio, que el primer ano los impuestos sea lo mas bajo posible para que pueda convertirse en un contrapropista competitivo y pueda crear empleo. Los precios de los articulos necesarios que se producen en Cuba deben bajar como:el azucar,frijoles, frutas, y végétales etc... Cuando la gente tienen el estomago lleno son mas entusiastas e ingenuosos.

Fernando dijo:

23

16 de agosto de 2014

00:59:35


La ley de la oferta y la demanda en Cuba está trucada, no ha funcionado, ni funcionará si no se adaptan las condiciones, esa es una ley tipica del capitalismo, para que funcione en el socialismo se precisa que el productor pueda acceder al mercado mayorista, pueda exportar excedentes e importar lo que precise, con la calidad que pueda pagar, no que el Estado le suministre lo que alguien detras de un buro, en el mejor de los casos, decidió comprar sin estar ligado a la producción, la tierra hay que dársela al que la haga producir, al mejor gestor, no limitar las extensiones por ley y sobre todo, no querer ahogar al nuevo empresario, como tal hay que verlo, como un aliado y no como un competidor.

ROBESPIERRE dijo:

24

20 de agosto de 2014

10:50:28


Hasta el presente parece ser que los caminos que conducen a la mesa siguen poblados de marabu,espinos y cuanta cosa impide transitar por dicho camino el que parece ser un camino circular por el que no se llega a ningun sitio siendo algo asi como El Cuento de la buena Pipa,cuando nos acabaremos de convencer que solo existe un camino capaz de llenar la mesa diaria y que todos conocemos pero nadie se atreve a senalarle al SISTEMA este es el camino"Abranlo"