En Cuba la paz nació mutilada por los gobiernos de la misma potencia que hoy nos amenaza militarmente y durante más de 60 años nos ha cohibido, con su bloqueo, de vivir, desarrollarnos y construir nuestro proyecto, el más pacífico de todos, el más solidario, el más humano.
No podía tener Cuba una paz por la que habían luchado Martí, Maceo, Gómez y otros miles de mambises cuando ya derrotadas las tropas coloniales españolas, la presencia militar de Estados Unidos intervino en la Isla, e impuso la Enmienda Platt, que nos obligaba a la subordinación y a la humillación mayor de ocupar una parte de nuestro territorio ya libre, en la bahía de Caimanera, en la parte más oriental del país.
La Enmienda estipulaba el futuro de las relaciones con el amo del Norte, en un anexo al documento constitucional.
Fue el 12 de junio de 1901, en una sesión secreta de la Asamblea Constituyente, cuando resultó aprobada la Enmienda Platt, tras las más diversas presiones ejercidas por el Gobierno imperial, y el chantaje de que la ocupación militar de la Isla solo terminaría con la aceptación por los cubanos de la Enmienda, sin modificación alguna.
Martí lo había advertido en su artículo El remedio anexionista, publicado en Patria, Nueva York, el 2 de julio de 1892, cuando aseguró que el anexionismo «solo perturbará nuestra República».
Y ha sido la profecía martiana una constante latente desde el momento mismo en que Estados Unidos nos ocupó, cuando ya habíamos triunfado en la contienda contra la metrópolis española, hasta nuestros días.
El apoyo militar, financiero y político a regímenes corruptos y criminales como el de Fulgencio Batista, y la abierta adversidad al sistema nacido en Cuba en 1959, han estado presentes y cada vez más enfocados en acabar con la Revolución, con la vieja y perversa idea de anexarnos.
La invasión militar de mercenarios por Playa Girón, el 17 de abril de 1961, y la declaración de aplicar un bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, en 1962, son dos exponentes del temprano compromiso de los gobiernos estadounidenses con la mafia cubanoamericana que se instaló en Miami, Florida, y con sectores dentro de los gobiernos de Washington, que, favorecidos por el dinero, convirtieron en un gran negocio la actuación de cualquier índole contra Cuba.
Mientras, la Isla llegada a la libertad y a la verdadera independencia el 1ro. de enero de 1959, comenzó a desarrollar su proyecto: Reforma Agraria, para beneficiar a todos los campesinos; Campaña de Alfabetización, para enseñar a leer y a escribir a un millón de analfabetos a los que se les había negado el derecho durante los gobiernos de la neocolonia, una educación inclusiva y gratuita para todos los sectores de la sociedad, y una salud pública con iguales características, ampliaron el horizonte.
Vivir en paz y disfrutar de esos beneficios, anhelo lógico de todo ser humano, se ha vuelto muy difícil ante el asedio permanente de los gobiernos estadounidenses, empeñados en volvernos a colonizar.
Cuba, que exhibe los más altos índices de educación, solo comparables con el de algunos países desarrollados, y que ha creado un Sistema de Salud entre los mejores del mundo, en ambos casos gratuitos, ha puesto sus modestos logros al servicio de toda la humanidad y, principalmente, en los países más pobres y necesitados, en los que nuestros galenos atienden y salvan vidas en los más apartados lugares de la geografía universal.
Pero también a Cuba se le sanciona por la obra social y solidaria que brinda, por ser ejemplo de dignidad y soberanía.
Contra la paz y el bienestar de todos los cubanos se actúa criminalmente, porque a todos se nos pretende asfixiar cuando se nos bloquea, no se permite que recibamos petróleo para ampliar y mejorar la generación eléctrica, el transporte y nuestra vida cotidiana.
Pero Cuba no solo resiste, sino que trabaja en la búsqueda de soluciones, y se prepara para garantizar la paz y nuestro proyecto social, pero también nos preparamos para defendernos ante la más mínima agresión militar que se nos quiera hacer.
Nuestra tranquilidad estará mutilada mientras haya bloqueo, amenazas militares, y otras medidas aplicadas por los gobiernos estadounidenses contra esta Isla de paz y solidaridad.













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