ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La atención a las embarazadas es una de las más afectadas por la prolongación del bloqueo y la escalada de sanciones contra la Isla. Foto: Rafael Fernández Rosell

Sectores vulnerables, como los niños con cáncer y las embarazadas, y la población cubana de manera general, se ven hoy afectados a consecuencia de las acciones del Gobierno de Estados Unidos para impedir el acceso de la Isla al petróleo, sumadas al recrudecimiento del bloqueo.

Así lo reconoció la víspera, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, durante su intervención en el sexagésimo primer periodo ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.

Al respecto, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, refirió en X que el funcionario denunció «el grave impacto humanitario de la escalada agresiva de EE. UU. contra Cuba, incluyendo el cerco energético». Subrayó que las medidas afectan la economía cubana, así como la atención médica a otros segmentos sensibles de la sociedad, dijo. «“Nada puede justificar la asfixia de una población”, enfatizó Türk».

Esas declaraciones se suman a las recientes palabras de la portavoz del Alto Comisionado, Marta Hurtado, quien se refirió precisamente a los riesgos de la actuación de Washington para áreas esenciales, como la salud. «Las unidades de cuidados intensivos y las salas de urgencias se encuentran en riesgo, al igual que la producción, el suministro y el almacenamiento de vacunas, hemoderivados y otros medicamentos sensibles a la temperatura», manifestó. 

A la par, insistió en que el impacto prolongado y sostenido de esa criminal política de más de seis décadas genera más dificultades económicas y agudiza las problemáticas existentes, a la vez que debilita la capacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones de protección y asistencia, aumentando el riesgo de tensiones sociales.

De igual forma, hizo hincapié en la relevancia de la importación de combustible para mantener el acceso a bienes y servicios esenciales que actualmente se ven comprometidos, de manera que su deterioro recae directamente en los ciudadanos. Al respecto mencionó la alimentación, la electricidad, el abasto de agua, los medicamentos, fundamentales para garantizar el derecho a la vida y otros derechos humanos básicos, señaló.

La escasez de combustible está alterando también el sistema de racionamiento y la distribución de la canasta básica regulada. Los más vulnerables que dependen de programas sociales, como la alimentación escolar, centros de atención para embarazadas y las residencias de ancianos, son los que más están sufriendo el desabastecimiento, refiere el sitio de las Naciones Unidas.

El Alto Comisionado insistió en su llamado a todos los Estados para que revisen y levanten las medidas unilaterales que afectan de manera amplia e indiscriminada a la población. «Los objetivos políticos no pueden justificar acciones que vulneren los derechos humanos», afirmó.

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