Los miles de personas que volvieron a marchar por las calles de Minneapolis en protesta por los abusos del Servicio del Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y la política migratoria de Donald Trump, se convirtieron en un fuego incontrolable de grandes proporciones.
La nueva hornada, replicada en otras urbes de Estados Unidos, al igual que la anterior, convocó a una huelga general de consumo, a no asistir a las escuelas, e instó a los negocios a tener sus puertas cerradas, mostrando el camino a todo el país para detener el régimen de terror del ice, que asesinó a Renee Good y Alex Pretti.
Numerosos estudiantes han exigido al gobernador de Minnesota, Tim Walz, una moratoria de los desahucios, que han traído la pérdida de empleos a muchas familias, temerosas a salir de sus casas por no exponerse a las redadas contra inmigrantes. Es el mismo gobierno que ha detenido al conocido periodista Don Lemon, de la CNN, quien cubría las protestas en los alrededores y dentro de una iglesia en Saint Paul, Minnesota, donde un funcionario de ice ejerce de pastor religioso.
Walz había comentado, tras una llamada telefónica con el mandatario, que Trump «estaba reconociendo el completo desastre que ha sido la operación para la ciudad y la Constitución de Estados Unidos», pero sus declaraciones solo han avivado las huelgas y protestas, que han tenido réplicas en Nueva York, Los Ángeles, Atlanta, Columbia, Milwaukee, Filadelfia, Phoenix y Denver, entre otras.
Minneapolis sigue sumida en el caos. La población exige a los 3 000 agentes del ice que se vayan y continúan reclamándolo tras el fallo de la jueza federal Katherine Menéndez, quien dio el visto bueno a la llamada Operación Metro Surge, en Minnesota, puesta en marcha desde el pasado diciembre, amparada en el supuesto aumento de la criminalidad. Esto significa que el refuerzo de agentes federales de Inmigración continuará.
Defraudado y molesto, el magnate Presidente destituyó al comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, y llamó a un viejo halcón de 64 años, Tom Homan, en un intento de reducir las tensiones en Minneapolis, como vínculo entre la Casa Blanca y Walz.
Homan dirigió el ice durante la administración de Barack Obama. En septiembre de 2021, declaró que su agencia arrestaría a los indocumentados que se presentaran para cuidar niños, algo que las administraciones anteriores habían evitado.
Ha estado bajo escrutinio desde años atrás, The New York Times informó que agentes encubiertos del FBI lo grabaron, en 2024, aceptando una bolsa con 50 000 dólares en efectivo, en una investigación por soborno que, posteriormente, el Departamento de Justicia de Trump cerró cuando comenzó su segundo mandato. Es considerado por el magnate Presidente un hombre «duro, pero justo».















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