Tres cuartas partes de los países menos adelantados experimentaron estancamientos o retrocesos en las inversiones extranjeras directas (IED) durante 2025, y los riesgos a la baja aumentan hacia el futuro, advirtió la Unctad.
El declive no solo perjudicó a estas naciones, sino al conjunto de las economías en desarrollo, con un descenso del 2,0 % frente al ejercicio precedente, hasta los 877 000 millones de dólares, señaló el organismo ONU Comercio y Desarrollo (Unctad, por su acrónimo en inglés), en estimaciones preliminares publicadas el 20 de enero.
Para muchas naciones del Sur Global, las IED resultan cada vez más importantes, teniendo en cuenta los recortes en la ayuda oficial al desarrollo (AOD), así como los cambios en su composición (más préstamos en lugar de subvenciones), lo cual agrava la carga de la deuda externa, evalúan distintas instituciones.
Un informe del Grupo de Respuesta a las Crisis Mundiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), titulado La ayuda bajo presión, reveló que en 2022 la participación de los países menos adelantados en la AOD mundial disminuyó al 22 %, «la proporción más baja en más de una década», y la situación tiende a empeorar.
En 2025, los movimientos de IED hacia las economías desarrolladas subieron un 43 %, hasta situarse en 728 000 millones de dólares, impulsados por la dinámica de la Unión Europa y los centros financieros, detalló la Unctad en su reciente informe.
A escala global, el monto ascendió un 14 %, al sumar 1,6 billones de dólares. Sin embargo, los flujos hacia los Estados de renta media y baja cayeron un 2,0 %; es decir, «los patrones de inversión apuntan a brechas cada vez mayores entre economías desarrolladas y en desarrollo», confirmó el estudio.
Otra tendencia relevante es la concentración de la IED en negocios de elevada capitalización y alto componente tecnológico; en contraste con la «persistente debilidad en los proyectos más críticos para el desarrollo sostenible».
Los centros de datos –ilustró el reporte– atrajeron más de una quinta parte del valor mundial de los proyectos de nueva planta en 2025, con inversiones anunciadas superiores a los 270 000 millones de dólares, bajo el influjo de la inteligencia artificial (IA) y el auge de las redes digitales.
En opinión del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), hay grandes esperanzas en torno a los réditos de las nuevas tecnologías; pero también «un lado negativo» a causa de los daños ecológicos comprobados.
Por ejemplo, la proliferación de los centros de datos, que albergan servidores de IA, acrecienta la generación de desechos tóxicos, el consumo desmedido de electricidad y agua, así como el empleo de minerales críticos y tierras raras, los cuales a menudo se extraen de forma insostenible.
Tampoco la industria de microprocesadores escapa a las críticas medioambientales a partir de los hallazgos científicos, en un contexto de acelerada expansión fabril por objetivos civiles y militares.
Al respecto, la Unctad corroboró la ampliación de los nuevos proyectos de semiconductores anunciados en 2025, con un alza del 35 % en términos de valores, debido, fundamentalmente, a la reestructuración de las cadenas de suministro y a la fuerte demanda de chips avanzados para la infraestructura de IA.
«Si bien la inversión en proyectos tecnológicos e intensivos en capital impulsa la cifra global de IED, los flujos siguen estando altamente concentrados y generan escasos efectos de arrastre», alertó.
En general, los emprendimientos internacionales para el fomento de infraestructuras mermaron en 2025, pues numerosos recursos fueron destinados a la especulación financiera y no a la creación de nuevas capacidades productivas.
Más de 140 000 millones de dólares del incremento registrado en la IED se debieron a operaciones a través de centros financieros globales, informó la entidad. O sea, a movimientos puramente especulativos.
Descontando dichas transacciones, la IED apenas creció cerca de un 5,0 % y mostró signos negativos en los principales indicadores. La inversión productiva bajó 16 % en valor y 12 % en cuanto al número de operaciones, hasta niveles que no se observaban desde 2019, sustentó la pesquisa.
De cara a 2026, es de esperar la continuidad de niveles moderados, al considerar factores como las tensiones geopolíticas y la fragmentación económica en curso.
Sin medidas para reactivar la inversión productiva, la IED global corre el riesgo de concentrarse cada vez más en unos pocos sectores y regiones, limitando su contribución al desarrollo, juzgó la Unctad.















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