Amenazas, irrespeto y hasta «disfrute» cuando sus militares asesinan a otras personas, constituyen reglas básicas aplicadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Con estas premisas ha irrumpido en el presente 2026, el hombre con más ambición que nadie: el que quiere todo el petróleo del planeta, todo el oro y demás metales, y hasta todo el hielo de Groenlandia.
Una de sus aseveraciones, carente del más elemental respeto hacia otro país, a sus habitantes y al gobierno de esa ínsula, la escenificó este domingo, cuando, al referirse a Groenlandia, y la idea de invadirla y convertirla en territorio estadounidense, aseguró que la isla «tiene una defensa solo de dos trineos tirados por perros». Es decir, a criterio de Trump, sus casi 57 000 habitantes, nada podrían hacer frente a una posible embestida fascista de la administración estadounidense.
¡Cuánto odio a los otros, cuánto desprecio!, de parte un gobernante poseído por un ego y una filosofía fascistas.
Ese es el ambicioso presidente, que acaba de cumplir su primer año del segundo mandato en la Casa Blanca y ha comenzado 2026 vomitando odio y guerras por doquier.
Sobre Groenlandia reiteró sus planes de «adquirir» la propiedad de la isla, «de una forma u otra», tal si fuera un negocio inmobiliario más.
Al respecto, el embajador danés en Estados Unidos, Jasper Moller Sorensen, citado por RT, señaló que «la historia sí importa y Groenlandia pertenece a su pueblo».
El diplomático recordó que «una inmensa mayoría de groenlandeses» votó a favor de su estatus de autogobierno dentro del reino y que «esta semana los cinco partidos del Parlamento reiteraron que no quieren convertirse en [parte de] EE. UU.».
La isla más grande del mundo, rica en minerales, con una superficie de 2,2 millones de kilómetros cuadrados, se sitúa entre los océanos Atlántico Norte y Ártico, y forma parte de Dinamarca, aunque goza de una amplia autonomía al tener su propio gobierno.
Al respecto, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, dijo que «no tiene ningún sentido hablar de la necesidad de que EE. UU. se apodere de Groenlandia. EE. UU. no tiene derecho a anexionarse uno de los tres países de la Mancomunidad del Reino danés», enfatizó.
rt recuerda datos históricos como que Groenlandia ha estado poblada desde hace aproximadamente 4 500 años por diferentes pueblos árticos que emigraron hasta allí. Durante unos 400 años, a partir del 986 n.e., el sur de la isla también estuvo habitado por nórdicos en colonias establecidas por el vikingo, comerciante y explorador noruego Erik el Rojo.
Pero, a Donald Trump parece no importarle la historia de esa isla, ni la formación de su cultura y su forma de vida.
Así, el lunes fue presentado en el Congreso, un proyecto de ley sobre la «anexión y concesión del estatus de estado» a Groenlandia por parte de Estados Unidos, lo cual permitirá al presidente «tomar las medidas necesarias para anexionar o adquirir Groenlandia como territorio de EE. UU.». Además, exige la presentación de un informe al legislativo con los cambios que deben introducirse para admitir la isla como Estado oficial.
Tratándose de un magnate inmobiliario, el presidente estadounidense busca aumentar sus riquezas y dominar todo y a todos, no importa que sean de países fríos o de otro clima.















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