El conjunto de América Latina y el Caribe (ALC) registrará, en 2026, otro año de débil desempeño económico, con una expansión del producto interno bruto (PIB) inferior al ejercicio precedente, pronostica la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Es de esperar un menor dinamismo del consumo privado y la demanda externa, dos factores que contribuyeron al saldo positivo en etapas recientes, señaló la Cepal, cuyo diagnóstico consideró, al mismo tiempo, las notables diferencias entre los países del área.
Como promedio, el alza estimada del PIB para 2025 quedó en 2,4 %, y la tasa podría bajar a 2,3 % en 2026, dijo el organismo de las Naciones Unidas en su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, publicado en diciembre.
De confirmarse las previsiones, ALC acumularía cuatro años consecutivos de bajo crecimiento, con un promedio anual de apenas 2,3 %, advirtió el informe.
Según el estudio, el PIB de Sudamérica podría subir 2,4 % en 2026; es decir, por debajo el estimado para el año precedente, debido a una menor progresión en la mayoría de sus economías.
Los cálculos inherentes a Centroamérica apuntan a un aumento cercano al 3,0 %. No obstante, la subregión sigue siendo «muy vulnerable» por la exposición a los efectos del cambio climático y a los choques externos, entre ellos, la dependencia estructural al mercado y las condiciones de acceso a Estados Unidos, en los ámbitos comercial, financiero y migratorio.
En el caso del Caribe, se proyecta un ascenso del 8,2 %, pero con situaciones bien heterogéneas al comparar las naciones. El auge del PIB de la subregión estará apuntalado, fundamentalmente, por la actividad petrolera en Guyana, la normalización del turismo y un mejor desempeño de la construcción, aclaró el análisis.
Para las economías caribeñas (sin incluir Guyana), la tasa promedio rondaría el 1,8 % en 2026, en un contexto signado por los altos costos de la importación de energía y la elevada exposición a los desastres naturales.
Sobre los desequilibrios persistentes, el examen recordó, además, que la cuenta de servicios de ALC está sustentada, principalmente, por el sector turístico en el Caribe y Centroamérica. Ello constituye una fuente volátil de ingresos, expuesta a múltiples inseguridades a causa de la competencia de otros destinos o la ocurrencia de fenómenos climáticos extremos, juzgó la agencia.
Al mismo tiempo, se amplían los riesgos en torno a los envíos de remesas, aunque mostraron hasta el momento una mayor estabilidad en comparación con otros flujos de capital.
Los más perjudicados serán los territorios dependientes de ese recurso externo, «condicionado a cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos y a ciclos económicos que afectan los sectores de empleo de migrantes, como la construcción», sopesó el ente de las Naciones Unidas.
«A esto se suma una posible reversión demográfica, en virtud de la cual las generaciones de migrantes se establecen permanentemente en el país de residencia y reducen de manera gradual los envíos a su país de origen», redondeó.
En general, la asimetría estructural entre egresos estables y ascendentes e ingresos volátiles configura una «vulnerabilidad externa sustancial» para la región.
Ello adquiere particular relevancia en un contexto internacional caracterizado por condiciones financieras restrictivas y una elevada incertidumbre, factores que condicionan tanto la disponibilidad y la diversificación de fuentes de financiamiento como el costo del endeudamiento, argumentó el examen.
«Para salir de la trampa de baja capacidad para crecer son necesarias políticas de desarrollo productivo de mayor ambición», opinó el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, quien destacó la urgencia de movilizar mayores recursos para «la innovación, la diversificación económica, la transformación productiva y la creación de empleos de calidad».
A juicio del organismo, será necesario fortalecer la inversión, elevar la calidad de la educación y las habilidades, incrementar la participación laboral de las mujeres y los jóvenes, así como lograr «una mejor asignación de los factores hacia sectores más dinámicos que permitan impulsar la productividad».
Asimismo, aconsejó la adopción de políticas orientadas a ampliar el acceso a nuevos mercados de exportación, fortalecer la colaboración comercial y productiva, e impulsar una mayor integración financiera y comercial intrarregional.















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Rene dijo:
1
10 de enero de 2026
18:17:55
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