ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Desde su residencia en Mar-a-Lago al filo del mediodía de este sábado, el presidente de Estados  Unidos, Donald Trump, comenzó su comparecencia vanagloriándose de la operación librada contra Venezuela, a la que calificó de «ataque preciso y espectacular», no visto desde la Segunda Guerra Mundial.

Justo como había declarado horas antes a Fox News, el mandatario se refirió a la entrada de fuerzas norteamericanas a una «fortaleza en el centro de Caracas», con las luces de la ciudad apagadas, y a la rápida eliminación de todas las capacidades de Venezuela.

Trump volvió a insistir en la retórica de su escalada: Maduro y Cilia Flores van a enfrentar la justicia de Estados Unidos; él ha sido  imputado en Nueva York «por su campaña de narcoterrorismo contra Estados Unidos».

Sin tapujos, luego de afirmar que quieren justicia -a su manera- para Venezuela, subrayó que no pueden permitir que nadie más tome el control, por lo cual administrarán el país hasta que haya una transición segura y legal.

Acto seguido, mencionó que las compañías petroleras estadounidenses estarán en Venezuela e invertirán en la infraestructura de ese sector.
También aclaró que están listos para una segunda oleada de ataque, mucho mayor.

Esta es una señal para los que quieren amenazarnos, dijo, y aclaró que procederán al embargo del petróleo venezolano y que usarán todas las medidas militares hasta que «se cumplan nuestros requerimientos».

Nuestros adversarios tienen que entender que lo que le pasó a Maduro les puede suceder a ellos, fue la amenaza desembozada de Trump, quien calificó la acción como un «ataque por justicia», y declaró que ahora el hemisferio occidental es un lugar mucho más seguro.

«LA PAZ» A TRAVÉS DE LA GUERRA

Al mandatario estadounidense lo acompañó el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien junto al secretario de Estado, Marco Rubio, hará el equipo, en las cínicas palabras de Trump, que administrará el país. 

Hegseth resaltó la precisión de la operación contra el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores. Y dijo, es muestra, de la política de EE. UU. de forzar la paz a través de la guerra. 

Por su parte, el confeso antivenezolano y anticubano Marco Rubio, insistió en que Maduro será juzgado por narcoterrorismo y corrupción, imputaciones que le adjudica la Casa Blanca con el objetivo demostrado de lograr el llamado cambio de régimen y dominar los recursos que posee la nación sudamericana.

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