ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La instrucción cultural es una base esencial para los proyectos de desarrollo de cualquier país. Foto: Tomada de Milenio.com

Insuficiencias en los sistemas de educación obstaculizan las aspiraciones de América Latina y el Caribe (ALC) de alcanzar un desarrollo productivo, inclusivo y sostenible, en un contexto  global de acelerados cambios tecnológicos e industriales.

Un reciente análisis de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ofreció estadísticas aleccionadoras sobre el asunto, bajo el supuesto de que las políticas públicas «sin criterios de medición para evaluar la forma y la magnitud de la desigualdad social es como iniciar una travesía sin un mapa».

A juicio de la Cepal, los sistemas educativos y de formación profesional muestran «graves debilidades» y constituyen uno los factores principales de la inequidad, la baja movilidad social y la débil cohesión de las sociedades en la región.

En su informe –el Panorama Social de América Latina y el Caribe, 2025–, el organismo de las Naciones Unidas fundamentó que los nexos entre la preparación cultural y el empleo tienden a perpetuar las falencias y su transmisión intergeneracional.

«Cuando la educación está estratificada según la condición socioeconómica y el nivel educativo familiar, las desigualdades educativas se amplían y traspasan a las que se generan en el mercado de trabajo, y obstaculizan el acceso a empleos dignos y al bienestar», estimó la institución.

Aunque las realidades de cada territorio resultan heterogéneas, un denominador común son las limitaciones para los segmentos poblacionales más desfavorecidos, sobre todo en el ingreso a la enseñanza superior, así como en la calidad del proceso docente-educativo y la retención escolar.

Por ejemplo, en 2023 el 28 % de los jóvenes de 20 a 24 años de 16 países no había finalizado la enseñanza secundaria alta (segundo ciclo), con una brecha de más de 37 puntos porcentuales entre los alumnos provenientes de hogares del quintil de ingresos más rico y aquellos con el menor nivel de ingresos, reveló el texto.

La formación académica dejada a medias no es el único problema. En 2022, el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) corroboró los bajos niveles en el aprendizaje.

Según el examen, el 71,2 % de los estudiantes no alcanzaba las competencias básicas en matemáticas, frente al 28,5 % de sus pares en el ámbito de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sin contar a los Estados latinoamericanos integrantes del bloque, precisó la Cepal, al calcular el promedio ponderado de 14 países de ALC participantes en pisa 2022.

En el caso de la lectura, la proporción del rezago fue del 50,7 %, en comparación con el 21,8 % en la OCDE, mientras que en las ciencias los porcentajes llegaron a 54,3 % y 20,8 %, respectivamente.

Las huellas de la pobreza en la región quedaron expuestas en los resultados: el 86,7 % de los estudiantes del cuartil socioeconómico y cultural inferior no alcanzó las competencias básicas en matemáticas, frente al 47,3 % de los ubicados en el percentil superior.

Al decir de la fuente, la zona registra actualmente el nivel educativo promedio más alto de su historia; sin embargo, tiene ante sí el desafío de traducir ese logro en una reducción de la desigualdad.

También los grupos socialmente vulnerables enfrentan barreras más altas a la hora de ingresar al mercado laboral y para conseguir  empleos decentes y protegidos.

La desigualdad persistente en las trayectorias educativas y laborales, los altos niveles de informalidad y la segmentación productiva, así como el bajo dinamismo del crecimiento económico, configuran un mercado laboral excluyente, subrayó el informe.

Para la comisión de Naciones Unidas, la debilidad de los sistemas educativos y de formación profesional constituye «una de las diez grandes brechas estructurales de la región y un área indispensable de transformación y cambio para avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible».

Basta con observar la convergencia y la complementariedad de los dominios tecnológicos emergentes, incluidos la nanotecnología, la biotecnología, los nuevos materiales y las tecnologías de producción digital avanzada, entre ellas, la inteligencia artificial, para calibrar la magnitud de los avances en curso y sus exigencias.

Tales adelantos resultan esperanzadores para la humanidad; pero «históricamente, cada ola de progreso tecnológico, desde la Revolución Industrial, se ha asociado a una mayor desigualdad entre países», reconoció el Foro Económico Mundial.

Naciones de ALC podrían perder las oportunidades de prosperar e insertarse de forma competitiva. Un eslabón primario, los sistemas educativos y de formación profesional, siguen fallando.

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Maura Clavelles dijo:

1

26 de diciembre de 2025

16:57:49


Y en este contexto cual es la situación de Cuba, como estamos a nivel de región?