En no pocas ocasiones durante el mandato de Donald Trump en Estados Unidos, Europa y sus entidades unionistas han sido, unas veces humilladas, otras ignoradas y alguna instada a asumir posiciones junto a Washington, en sanciones y otras medidas contra algún que otro país.
Así se acaba de evidenciar en la resolución adoptada por la Eurocámara en días recientes, en la que se insiste, sin apego a la verdad y sin derecho alguno, en la «necesidad de elecciones libres» en Venezuela, acción que desconoce el carácter totalmente democrático y popular en las decenas de comicios realizados en la nación bolivariana, quizá la que más se ha expuesto a escrutinio público en todo el planeta.
Que tal exigencia venga del Gobierno de Donald Trump tiene la lógica imperial como sello, pero que lo pidan instituciones europeas en pleno siglo xxi, cuando la época colonial ha pasado, es totalmente inexplicable.
Al respecto, el eurodiputado español Manu Pineda, entrevistado por Prensa Latina, acusó al Parlamento Europeo (pe) de pretender dinamitar cualquier posibilidad de diálogo para que haya una solución pacífica y democrática a los problemas de Venezuela.
Refirió que el documento –respaldado por el derechista Partido Popular Europeo, liberales, socialdemócratas y la extrema derecha– puede romper los canales de comunicación entre la diplomacia europea y el Gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro.
Para el europarlamentario del partido español Izquierda Unida (iu), resulta peligroso que el Parlamento Europeo siga dando todo su apoyo a una figura como la del autoproclamado presidente Juan Guaidó, quien, pese al sostén de Estados Unidos, no ha conseguido ni conseguirá representar siquiera a la mayoría de la oposición venezolana, aseguró el entrevistado.
Preocupa que gobiernos de algunos estados del Viejo Continente ignoren al presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, elegido y ratificado en comicios transparentes, que hasta pueden servir de ejemplo a algunos países con camiseta de democráticos.
Más ilógico aún es que reconozcan a un farsante autoproclamado presidente interino y con ello hasta le faciliten la acción de apoderarse ilegalmente del oro venezolano depositado en bancos de esa región.
Según se ha conocido, más de 800 activistas de 35 países firmaron una carta dirigida al Alto Representante de la Unión Europea (ue) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en la que condenan el «injerencismo» en los asuntos internos de Caracas.
«Lamentablemente, hay una mayoría de integrantes del Parlamento Europeo que insiste en una política de confrontación, que se identifica con los objetivos del Departamento de Estado del Gobierno estadounidense para la promoción de un cambio de régimen en Venezuela», dicen los activistas en la misiva, según recoge la Cancillería venezolana que exaltó el documento, de acuerdo con un reporte de la agencia efe.
Quizás sea más lógico –y democrático– que la Cámara Europea concentre fuerzas y recursos en el control del rebrote de la pandemia de la covid-19, y que empiece a buscar trabajo a los más de 6,9 millones de desocupados con que cuenta esa región en medio de la epidemia, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Europea (Euroestat).
Aliarse a la política de la administración Trump contra Venezuela, o apoyar las sanciones a otros países que implementa y estimula Washington, es como «arrimarse» al peor árbol en busca de la mala cobija, que no pone techo a las decisiones verdaderamente democráticas de los pueblos.















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Guido dijo:
1
20 de julio de 2020
06:33:54
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