La ola de pañuelos verdes agitados en demanda a la legalidad del aborto y contra la violencia de género cohesionó la movilización del fin de semana último en La Plata, Argentina, donde más de 200 000 participantes en el 34 Encuentro Nacional de Mujeres debatieron también acerca de la soberanía patria, con vistas a las elecciones generales en ese país sudamericano el próximo 27 de octubre.
A pesar de la lluvia y el viento de los albores de la primavera en el país austral, que hizo suspender el acto inaugural, las argentinas expusieron sus criterios en más de 80 talleres de una manera abierta utilizando técnicas grupales para plasmarlas luego en una Declaración Final socializada en la sesión de clausura. Allí se dio a conocer que la ciudad de San Luis será la sede el evento en 2020.
A la cita, devenida una de las más grandes de su tipo en el continente cada año, asistieron mujeres de todo el país y otras latitudes cercanas, sin distinción de clase social, raza o edad, quienes llegaron hasta en bicicleta y a pie y se alojaron en carpas y en casas de amigos.
Ellas abordaron temas que las han marcado por años como la desigualdad y su papel en la sociedad, el machismo, el patriarcado, el derecho a decidir sobre sus cuerpos, la identidad de género, y otros. También denunciaron cómo en este siglo xxi siguen siendo precarizadas y en estos últimos meses han sufrido directamente las políticas de ajuste y hambre del actual Gobierno.
Granma conversó por correo electrónico con varias de las participantes en el evento. La sindicalista Patricia Blanco, militante de la Unión de Trabajadores de la Educación dijo que participa en estos encuentros desde hace más de 15 años por ser un espacio de construcción y un momento maravilloso que se produce entre ellas.
«Este espacio nos hace visibilizar las acciones a desarrollar para defender nuestras demandas en las calles. La historia de estos encuentros nos habla de muchas mujeres que han concientizado sus luchas y convocaron a otras para defender problemáticas comunes. Aquí tomamos las energías para defender nuestras causas en las escuelas, colectivos estudiantiles y laborales. Este, es un espacio de unión, de redes y de consolidación de la unidad popular para la defensa de una nación con todos y todas», señaló la docente de profesión.
Lucrecia Olier participó en el primero de estos eventos, celebrado en 1986, en el centro cultural San Martín de Buenos Aires, donde sólo asistieron unas 1000. Hasta la fecha se han celebrado en 17 ciudades de 15 provincias de manera autofinanciada y sin ninguna ayuda económica estatal.
El amor hacia la patria, principalmente a esa Patria Grande, y a la solución de las problemáticas que nos golpean nos une para alcanzar mejores resultados en la lucha».
Graciela Blanco no milita en una organización y vino al encuentro por voluntad propia, porque desea ser partícipe de un espacio donde las mujeres pueden discutir, hablar y llegar a diferentes conclusiones para concientizar cómo convivimos en los diferentes territorios. «Estamos en un ambiente plural y diverso que nos permite escucharnos sin atrincherarnos en posturas específicas. Quiero seguir viniendo muchas veces», afirmó a nuestra publicación.
Marcela Pantoja, miembro de la Red Mujeres de Pueblo, participa en este tipo de evento desde el año 2001, convocada por otras compañeras de su sindicato. «Estos encuentros implican un punto de reunión, de reflexión, y también de transformación personal. Para muchas mujeres participar aquí marca un antes y un después, porque consolidamos un poder popular que puede transformarnos. Esa es nuestra mayor conquista», puntualizó.
Según ella, los resultados emanados de estos eventos marcaron la agenda política en los diferentes gobiernos de Argentina, por lo cual cada vez se hicieron más masivos y hoy ya se habla de Encuentro Plurinacional, por el peso que ha ganado la presencia de mujeres de comunidades indígenas.















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