ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La ruta que une al Reino Unido con China es la más larga del mundo, mide 12 000 kilómetros y forma parte del nuevo proyecto geopolítico en la «isla euroasiática». Foto: TELE13

Desde los inicios mismos de la civilización, quien dominara la «isla euroasiática», o sea, ese inmenso territorio entre el Atlántico y el Pacífico, habría logrado su hegemonía sobre el resto de las naciones del globo. Eurasia no solo es una porción continental repleta de recursos y de una población activa y formada en el trabajo creativo, es también el escenario de poderosas potencias, cuya impronta cultural se extiende hasta nuestros días.

Quizás por esa misma decadencia de Occidente y la necesidad de saber cómo evolucionará ese «paciente enfermo», las potencias India, China y Rusia planifican reunirse durante la Cumbre del g20 los días 28 y 29 de junio próximos (bajo las siglas de RICH). De ahí que el mapa geopolítico de las próximas décadas apunte más a un dominio continental, basado en la interconexión.

ALIANZA ESTRATÉGICA

La Nueva Ruta de la Seda, proyecto impulsado por China, se propone unir Londres con el extremo Oriente, a través de canales expeditos. De hecho, ya existe una línea de ferrocarril entre la capital británica y la china, unión que funciona casi de manera absoluta para el comercio.

China y Rusia, con su alianza estratégica, plantean un resurgir de la grandeza del Imperio Mongol, el mayor que haya dominado la «isla euroasiática», solo que esta vez lo hacen sobre el know how que han aprehendido de Europa y Estados Unidos, pero regulando el mercado de manera tal que no esté totalmente en manos de privados que tiendan a dañar el grueso de la economía. Se trata de la planificación mixta, una herramienta muy antigua.

El movimiento de Occidente hacia el Oriente comenzaría por Europa, probablemente más con los países líderes como Alemania, debido a la necesidad de comprar a precios razonables de mercado, también por la cercanía, que abarata el traslado de hidrocarburos.

EL SIGLO DE ORO CHINO

Se prevé que la Organización de Cooperación de Shanghái, liderada por China, sea el centro económico y geopolítico que nuclee a las potencias regionales del continente, incluyendo a Europa Occidental. El bloque ha demostrado su talante en cuanto a la unificación de países contrarios, cuando India y Paquistán ingresaron como miembros permanentes. Ello terminó el cuadro de dominación sobre la «isla euroasiática».

La India le otorgó a Rusia, con esta alianza, el dominio del Océano Índico, un sitio donde viejos remanentes, como los territorios británicos de ultramar, están siendo descolonizados con rapidez, y por ende Estados Unidos ha perdido la posibilidad de usar esos puntales en sus movidas imperiales.

Paquistán, por su parte, se unió con China y ha avanzado considerablemente en tecnología y creación de empleos. A su vez, le abre las puertas a China hacia el Oriente Medio y ello amplía la Nueva Ruta de la Seda al norte de África, una región que se halla bajo capitales chinos desde hace décadas, a partir del declive de las viejas metrópolis europeas.

China no solo es la fábrica del mundo, como ocurrió con Inglaterra en el pasado, sino que es el aliado más estratégico que tiene Rusia, la potencia que realiza, en términos geopolíticos, el contrapeso a Estados Unidos. Los líderes ruso y chino se han reunido al menos una vez cada dos meses en 2018 y en lo que va de 2019.

La Organización de Cooperación de Shanghái, que no agrupa a todos los aliados de Rusia y China, tiene bajo su control el 60 % del territorio euroasiático, el 45 % de la población mundial, y el 20 % del PIB del planeta (y creciendo). Se trata de una poderosa fuerza a la que ni la otan, ni ningún otro proyecto, podrán frenar.

Un movimiento, de Occidente a Oriente, que se debe además del peso económico de China y militar de Rusia, a las políticas de cooperación y de mutuo acuerdo para el crecimiento que caracteriza a las dos potencias euroasiáticas. Algo muy distante de la «diplomacia» de la pólvora y las cañoneras que aún practican las viejas potencias marítimas allende el Atlántico.

El pensador Oswald Spengler vio en la debilidad de Alemania para imponer su dominio el tema de su obra Decadencia de Occidente, una frase que se repite hoy, cuando todos evidencian que ni el cañón, ni la pólvora, sirven para nada.

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Ernesto95 dijo:

1

19 de junio de 2019

12:15:57


China si conoce de que puede lograr si unen conocimiento con riquezas. Si siguen asi serán la mayor potencia en el mundo jamas vista.

Lucía dijo:

2

19 de junio de 2019

12:22:45


El gigante que hace mucho rato despertó sigue adelante ahora de la mano de Rusia y la India. El Imperio no puede con esa alianza y o se pone para las cosas o los tres le van a pasar por arriba literalmente, más pronto que lo que ellos se imaginan.

keilan tamayo Limonta dijo:

3

19 de junio de 2019

16:20:20


Me encanto enterarme de los trenes nuevo es señal de que vamos por más

Gilberto Javier García Chepe dijo:

4

19 de junio de 2019

16:28:31


Dos potencias que cual viejos guerreros, tienen la experiencia y la capacidad de unir fuerzas para lograr lo necesario en este mundo ya no tan unipolar. Historia tienen la suficiente.

noraydis.noa dijo:

5

19 de junio de 2019

16:43:03


La ruta que une al Reino Unido con China es la más larga del mundo, mide 12 000 kilómetros y forma parte del nuevo proyecto geopolítico en la «isla euroasiática