ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Internet

Identificar «lo yanqui» con «lo moderno», con «el progreso», era ya una idea extendida cuando Martí vivía en EE.UU. Florecía entre cubanos anexionistas y latinoamericanos fascinados por un gran país de rápido crecimiento económico y una democracia en apariencia perfecta.

Roberto Fernández Retamar precisa que por vivir «en aquella nación en el momento en que se va transformando de país premonopolista en país monopolista e imperialista, Martí comprende angustiado que su próximo paso […] será arrojarse sobre el resto de América; en primer lugar, sobre Cuba».

Por eso mostró en sus crónicas el rostro real de EE.UU. y combatió la tendencia simplista a confundir «lo yanqui» y «lo moderno». La idea martiana del «progreso» no se reducía al pragmatismo estadounidense: incluía la riqueza espiritual, la plenitud del ser humano, su libertad.

Aunque chocó con editores y dueños de periódicos, logró denunciar males que aquejaban (y aquejan aún, agravados) a EE.UU. y en particular el culto al dinero como sentido mismo de la existencia humana. El dinero, sí, ese Diablo velludo y feliz en torno al cual danzaban (y siguen danzando) políticos, banqueros, leguleyos, toda una fauna sórdida. «Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad [anota Martí] y lo han elevado también al más alto grado de corrupción... ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!».

La historia que sigue es conocida e insultante: tras la caída en combate de Martí y Maceo, el Maine, la intervención que arrebató la victoria a los mambises y la ocupación militar.

Entre 1898 y 1902 se abrió «una confusa etapa», al decir de Marial Iglesias, en que «el desmontaje de la dominación colonial española» coincidió con el intento de moldear a Cuba según «el patrón de modernidad y progreso de las autoridades norteamericanas». Las barberías empezaron a llamarse barber shops; las bodegas, groceries; y el letrero English Spoken Here se colocó en las vidrieras. Los ricos celebraban teas y garden parties y veraneaban en yacht clubs.

Foto: Archivo

Unos 1 300 maestros primarios cubanos pasaron un curso en Harvard en el año 1900. Fue un proyecto para formar anexionistas, que a su vez irradiaran anexionismo hacia las nuevas generaciones, y tuvo un efecto contrario: mucho de lo aprendido allá les dio recursos para inculcar patriotismo al regreso.

Se inauguró la República plattista, y EE.UU. hizo lo imposible por absorbernos espiritualmente. Cuba se convirtió en un laboratorio de la industria cultural yanqui. En la Isla se tradujeron e imprimieron revistas para la región sobre las bondades del modo de vida norteño y se doblaron al español series televisivas populares. Hollywood reinaba sobre las salas de cine, con un competidor de algún peso en el cine mexicano y uno mínimo en el argentino.

En esos años se multiplicaron los yancófilos, los admiradores desenfrenados de todo lo que viniera del paraíso del Norte. Pero creció también la resistencia a la absorción.

Cintio Vitier advertía en 1957 que «somos víctimas de la más sutilmente corruptora influencia que haya sufrido jamás el hemisferio occidental»: el modo de vida yanqui. Y agregaba: «lo propio del ingenuo american way of life es desustanciar desde la raíz los valores de todo lo que toca».

¿Cómo fue posible resistir tales embestidas en condiciones tan desventajosas? Hubo tres factores vitales: nuestra cultura popular, mestiza, vigorosa; el empeño de intelectuales de vanguardia; y la labor callada de los maestros de la escuela pública cubana.

El triunfo de 1959 dio un golpe devastador a la yancofilia y emancipó a la patria a través de la cultura. Nos descolonizó, nos hizo libres, nos formó como antimperialistas; pero nunca fomentó rencores hacia el pueblo estadounidense. Fidel dijo con orgullo que Cuba era uno de los pocos países del mundo donde no se había quemado jamás una bandera de EE.UU.

Sin embargo, desde hace unos años, parece haber renacido la identificación entre «lo yanqui» y «lo moderno». Gente que quiere atraer clientes con el gancho de la «modernidad» utiliza símbolos del Norte: gorros de Santa Claus, nombres en inglés para bautizar espacios diversos, disfraces de personajes de Disney o de Halloween.

Cintio preparó Los cuadernos martianos en 1994. Ante el posible retorno de posturas anexionistas, propuso a los maestros «comentar ampliamente con nuestros alumnos mayores el artículo El remedio anexionista», convencido de que «el escudo invulnerable de nuestra historia se llama José Martí».

Hoy, ante un Imperio cada vez más exasperado y agresivo, Martí, Fidel, Maceo, Céspedes, los fundadores de la nación, nos nutren cotidianamente.

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Julio Elias dijo:

1

9 de mayo de 2019

23:03:06


Como siempre un atinado y oportuno artículo del compañero Abel Prieto. A eso agregaría, humildemente, el afán por utilizar una "jerga" sofisticada con palabras como "featuring", "performance" y otras de las que me alegro no recordar. Una profusión de "barbies", "sirenitas" y en ligas mayores los Capitán America, el renacimiento de Supermán, etc. y no se trata, pienso, de encerrarnos en una burbuja en estos tiempos globalizados, ya que es imposible y generaría el efecto contrario, sino de incrementar la divulgación de nuestros valores, de nuestra historia, de nuestros principios patrióticos que están en línea con los de nuestros próceres. En todas las épocas y tiempos han existido los anexionistas para mal nuestro, pero para nuestra suerte los que amamos a esta Cuba Libre e independiente somos más. Martí nos iluminó y Fidel nos mostró el camino. Queda por nosotros continuar su obra. Muchas Gracias por sus excelentes trabajos. Viva Cuba Libre!!

Roquin Respondió:


10 de mayo de 2019

03:16:08

Excelente artículo de Abel y excelente comentario. Hay que inculcar anti- imperialismo desde la cuna. Viva Cuba libre!

Francisco Ruiz dijo:

2

10 de mayo de 2019

04:31:08


Excelente, amigo Abel Prieto. El escudo fundamental para esa penetración anticultural, es la cultura del pueblo cubano, su música de todos los tiempos y para todos los los siglos. Veo, con disgusto, como esos norteamericanizados, resurgen con el dichoso cuenta propismo de la pacatilla. En mi amada Santa Clara hay lugares que venden, según ellos, la macdonal y otras basuras por el estilo. Prefiero la sabrosura de un bembé antes que un party de basura. Recuerdo aquello que decía: Bily diki, fue grande, porque no estuvo aquí en Cuba, porque sí viene y ve a chichí, todo lo grande de su historia queda aquí. Pero la televisión nuestra, no parece nuestra, si no yuma. Pasan más a los animados del pato donald y lo peor con el tio rico mac pato incluido, que a nuestro Elpidio Valdés. Para no hablar de las películas. Y nuestros humoritas no pueden ya ni trabajar en la tv. Adónde se fueron programas como Detrás de la Fachada, San Nicolás.. El ICAIC, para mí que ya lo demolieron. Sólo en los festivales de cine, que ya no es pobre, se puede ver algo. Los cines están abandonados. Recuerdo los camiones con cine ambulante. Ahí vi por primera vez una peli de Charle Chaplín. Y, cuándo vamos a hacer películas con las decenas de historias apasionantes de nuesrtra historia. Maceo, el Gran Antonio, nos dejó una excelente idea: Mil veces espannol, ante

EVELIN dijo:

3

10 de mayo de 2019

06:12:29


bELLAS SON NUESTRAS RAICES, NUESTRAS CUBANAS, BELLOS LOS TRAJES TIPICOS CUBANOS, ESAS SON LAS QUE HAY QUE EXHIBIR CON ORGULLO CUBANO

Ricardo dijo:

4

10 de mayo de 2019

09:40:20


¡Que bueno el artículo! Es necesario que todos acabemos de incorporar hacia nuestro interior y nuestras conciencias a nuestro Martí. Recuerdo siempre dentro muchas frases del Maestro las siguientes: “¿Dónde en el norte, más alabado que conocido…” Vengo Patria A Darte (Puerto Rico Y Cuba (T3 P190-197). Y “Es preciso que se sepa en nuestra América, la verdad de los Estados Unidos”. LA VERDAD SOBRE LOS ESTADOS UNIDOS. Patria, 25 de marzo de 1894. T3 P 354 – 358.

Jorge Luis dijo:

5

10 de mayo de 2019

10:20:55


Muy buen artículo. Tube un tío periodista y maestro muy conocido por personas mayores en el pueblo de Madruga por sus méritos como educador . En los años cincuenta cuando se desempeñaba como maestro siempre les pedía a los alumnos como condición para prestarles el salón de clases para celebrar un cumpleaños que gran parte de las música fuera cubana. En su vida y obra como periodista y maestro combatió la intervención de EEUU en Cuba y como se apoderaron de todas la riquezas del país y que ahora quieren reclamar como legítimas cuando fue robada la nación cubana mediante la intervención. Mi propio abuelo que yacen sus restos en el panteón de los héroes y mártires en el Cementerio de Colón vino en una expedición de EEUU a combatir en Cuba contra España y fue jefe del departamento de traducciones de inglés de la República en Armas debido a que hablaba y escribía en inglés perfecto; también ayudo a organizar el sistema escolar cubano y su escuela radicada en el caserío de Luyano en la Habana resultó ser la mejor a nivel nacional y fue visitada por el Presidente Mario García Menocal. Pero el magisterio cubano de las escuelas públicas a diferencia de las privadas supo mantener el patriotismo y la calidad docente a pesar de las graves limitaciones y la influencia yanqui como bien se relata en este articulo. Ahora existe un personaje al cual yo le llamo el PETRIMETRE. Que a diferencia del que se describe en la edad media tiene rasgos parecidos. Es el típico gusano apátrida en unos casos y en otros es un individuo de poca autoestima y simplón que copia todo las cosas made in usa y se convierte como en un híbrido étnico y cultural; que si bien le gusta el congris con yuca y carne de cerdo por otro lado adquiere inevitablemente rasgos culturales angloamericanos, como hablar trescuartas partes en español y un cuarto de inglés aveces mal pronunciado y decir frases traducidas literalmente del inglés que resultan ser una especie de barbarismo como decir, llamame pa tras, esto está bien bueno que ya se escribe hasta en los periódicos o decir voy al cancerologo o al pulmonologo. Les encantan las piscinas o albercas ese charco llenó de cloro y muchas sustancias químicas y orgánicas. Se peinan y se asicalan al estilo metrosexual usando prendas de grueso calibre bañadas en oro y un reloj del tamaño de una olla de presión casi siempre de la marca invicta y algo imprescindible es tatuarse sin pensar que no se sabe a largo plazo sus afectos debido al origen químico de los tintes. También han cambiado a los Reyes Magos por Santa y celebran Halloween. El PETRIMETRE a diferencia del que se describe en la obra de Víctor Hugo sigue siendo el personaje ridiculo que quiere estar asicalado en el último grito de la moda e imitar a la alta clase social y ahora con ciertas tendencias de las modas y conductas de las sociedades neoliberales en decadencia pero con gran poder económico y militar. Personas de baja autoestima en muchos casos que todo lo ve en el norte revuelto y brutal hay que imitarlo de facto como usar los pantalones rotos y medio caídos una práctica carcelaria estadounidense. Todo lo del norte es bueno y hay que imitarlo. Y mañana cuando me haga ciudadano del país excepcional me tiraré una foto con el certificado de ciudadanía al lado de la estatua de la libertad y la cuelgo en Facebook para que todos me admiren porque ya soy yuma. Adquirir la ciudadanía de otro país lleva ciertos méritos, trabajo y conducta y es un logro respetable y digno y otra cosa es presumir de eso. Ya lo dijo Marti. El arroyo de la sierra me place mas que el mar.