La precampaña electoral española de 2019 se ha caracterizado por «ver quién la dice más gorda», o sea a copar las redes sociales de mensajes que generen una viralización absoluta, de manera que los públicos queden impactados. Una mayoría de las encuestas señalan hacia la victoria de Pedro Sánchez, aunque dudan que consiga mayoría absoluta, por lo que tendría que pactar para la formación de un gobierno.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha experimentado una cierta regeneración a partir del tiempo que estuvo separado del poder y –sobre todo– del desprestigio del rival Partido del Pueblo (PP), cuya contabilidad paralela e ilegal que tenía desde 1989 fue develada. Este último aspecto, unido a la cuestión catalana, que el PP solucionó «a la vieja usanza», le generan problemas a la oposición de derechas de cara a un electorado que se señala como el más volátil de toda la historia democrática.
Sánchez ha ido más hacia lo social, al tema de las pensiones, el empleo, la seguridad ciudadana y la estabilidad del país mediante el diálogo, lo cual incluye hablar sobre la cuestión catalana para un acuerdo en paz. Desde el punto de vista nacional, el PSOE hace hincapié en un país moderno e integrado a Europa, lo cual le hace ganar popularidad entre los más jóvenes, la clase trabajadora y los profesionales, todos estos interesados en el progreso.
En cuanto al PP, muchos lo señalan como el «partido que se dará la gran ostia» y por varias razones de peso.
La deriva del PP de Pablo Casado es también un hándicap ya que pierde al público confundido, que, sin ser totalmente reaccionario, no tiene una ideología de izquierda, el cual votaría en masa por el PSOE. Y es que la estrategia de Casado, que sabe que no ganará las elecciones, es mantener la hegemonía de la derecha, la cual el ultraderechista partido VOX amenaza con arrebatarle. Por eso se sostiene sobre todo un discurso anticatalán y proartículo 155, de volver a la España fuerte y tradicionalista, el talante de una retórica de potencia mundial, ya que ese es el núcleo del electorado de derechas al que VOX ha captado.
Casado se ha hecho famoso por su frase: «Nosotros no colonizábamos, sino que teníamos una España más grande», con lo cual él sabe que pierde incluso el apoyo regional europeo, que apuesta por un discurso más conciliador, que haga omisión de los diferentes pasados imperialistas de las naciones del bloque.
La postura del PP se explica también a partir de que fue gobierno durante muchos años y no tiene sentido prometer nada ahora en campaña, ya que la gestión como líderes del país dejó mucho que desear en materia de conquistas sociales para el pueblo. Así que tienen que explotar el imaginario derechista de un electorado español atomizado e indeciso y a partir de allí sostenerse como fuerza política hegemónica de su espectro ideológico.
En una encuesta publicada en el periódico ABC, se señala a Cataluña como el «problema principal» de cara a las elecciones, por delante de los servicios públicos, la economía y la corrupción; lo cual conduce a pensar que la derecha intenta posicionar su discurso entre los votantes a través de los grandes medios. En realidad, la cuestión catalana se usa como una especie de «coco» que intentaría no solo la independencia, sino la destrucción del Estado Español.
EL PARTIDO VELETA
La derecha española se viene dividiendo desde hace años, se trata de una escisión que responde a la necesidad de posicionar un discurso duro, que cada vez resulta más indefendible de cara a los tiempos que corren, uno donde se habla del machismo español, lo tradicional, la mentalidad feudal y perdido hegemonismo imperial. El PP, en su condición de partido transversal (que es votado a todo lo largo del espectro ideológico de las bases), debió variar sus posturas para hacer, además, pactos de gobierno, lo cual genera ese endurecimiento derechista del núcleo y por ende la escisión.
De tales pugnas surge Ciudadanos, una agrupación que defiende la «unidad de España», pero que busca «meter cabeza» en el mundo político, por lo que ha derivado hacia la derecha liberal y se distancia del núcleo duro. Este partido busca votos de izquierda y derechas, por lo que manejaría un discurso variable, de espectáculos e impactos en las redes sociales. Ciudadanos ha buscado posicionarse en este sentido como una «fuerza alternativa a
Podemos», por lo que se sirve de la propia popularidad de la izquierda para la colocación de su discurso en el candelero. La «derecha sensata» no oculta, no obstante, su voluntad de pactos con la fuerza que resulte ganadora, sobre todo con el PSOE, aunque tampoco –si es más conveniente– descarta hacer causa con la derecha tradicional en una coalición de opositores en el órgano legislativo.
LA IZQUIERDA DECLARA QUE ¡VIENEN LAS DERECHAS!
Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha buscado la alianza estratégica con el PSOE desde una postura abierta, en busca de salvaguardar las bases del socialismo, sin embargo, los líderes de la fuerza hegemónica española prefieren entrar en arreglos con la propia oposición tradicionalista. Esto último con el objetivo de que la izquierda llamada «radical» no gane preponderancia en medio de un sistema que tiende a la autoconservación.
A Iglesias lo han querido desprestigiar, catalogándolo de chavista y provenezolano, como si esas etiquetas fuesen bolas de fango, pero ya se sabe que en los medios españoles se sataniza al socialismo del siglo XXI todos los días y Podemos ha pagado el precio de su postura de izquierdas.
No obstante, al grito de ¡vienen las derechas!, Iglesias ha llamado la atención sobre la peligrosidad de una alianza entre los tres partidos reaccionarios (PP, VOX y Ciudadanos), los cuales sostienen el discurso más agresivo de la historia de la derecha, lo cual serviría de pivote para presionar al partido que salga gobernante.
La encuesta coincide en que Podemos no ganará la elección, e incluso que puede retroceder, en un panorama donde los demás partidos manipulan a la opinión pública con ofrecimientos populistas y nacionalistas, que mueven al electorado. La postura de la izquierda de Iglesias con relación a Cataluña, crítica del endurecimiento desde Madrid, se usó por la reacción para acusaciones de traición a la patria, una matriz que refuerzan a partir de los supuestos vínculos con el socialismo venezolano al que la derecha considera «un enemigo externo».
LA VOZ DE VOX
Este partido es la atracción de la gente desilusionada, que ya era de derechas y que ven en el núcleo duro la solución a todo. Los de VOX están hasta orgullosos de ser fascistas. Por lo que los ataques en su contra no han tenido el efecto de desprestigio que se espera, lo cual los hace ganar seguidores de los demás partidos y que gocen de un crecimiento sin precedentes.
VOX va a la derecha pura, ya que su discurso «puede parecer sólido y sincero» a un votante elemental, que ve a Europa como enemiga, ya que se pondera mucho el nacionalismo. En tal sentido, se usa mucho el símbolo de «Gibraltar español», como una meta que esta derecha tradicionalista lograría de facto no bien llegara al poder. Este partido ha ido hacia la parte más animal y primaria, posicionando un discurso en su espectro que obliga al PP a derechizarse aún más, si quiere sostener sus bases.
La voz de VOX se oirá sin dudas en el nuevo gobierno y ello generará una polarización social, la cual resulta peligrosa si se produce un fracaso total de la gestión de un victorioso PSOE, ya que mucha gente pudiera ver en la ultraderecha la solución a todo.
CALENTANDO LAS REDES SOCIALES
Al parecer, se establece como una matriz el uso de los pequeños espacios para el show político en sustitución de las grandes manifestaciones, ya que con internet se puede triplicar la noción de «masividad» solo con un clic. Por eso tendríamos un efecto parecido al de las últimas elecciones, donde se hacían predicciones y luego no se cumplió nada, debido al trabajo de zapa hecho en las redes sociales.
Una vez más, el manejo del Big Data en función de estrategias de campaña, pudiera generar un «síndrome Brexit», por mucho que las encuestas señalen a Sánchez como claro ganador de unas elecciones en las que se decide el futuro del Estado quizás más que nunca en la historia española posterior a Franco.
En todo caso, ya España no es solo España, sino el modelo político de la Unión Europea, basado en el consenso entre las fuerzas y los pactos de poder, en el equilibrio. Las derivas hacia una parte y otra del espectro ideológico y las medidas extremas, como la declaración unilateral de independencia catalana o la aplicación al límite del artículo 155, solo ponen en peligro esa naturaleza vital del bloque europeo.
Un titular recordaba la frase del poeta, aludiendo a las diferentes visiones de país que entran en juego en este proceso: «Cuídate, España, de tu propia España», en todo caso está claro que en los próximos meses posteriores a la elección se tomarán decisiones muy trascendentes para la península.














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Miguel dijo:
6
28 de abril de 2019
12:30:53
julio castillo dijo:
7
29 de abril de 2019
09:13:27
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