ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Uno de los triunfos más notables de la manipulación es la gestación del «pobre de derecha». Foto: VTV

El ministro de Cultura venezolano Ernesto Villegas ha estado llamando la atención sobre el empleo por la oposición antichavista de símbolos yanquis en marchas y manifestaciones. La bandera de EE. UU., efigies del Tío Sam, réplicas de la Estatua de la Libertad y hasta personajes de la industria del entretenimiento han desfilado para protestar contra el gobierno legítimo del Presidente Maduro, apoyar a Guaidó y hacerles el juego a los yanquis.  

El propio Bolton comparó cínicamente la operación contra Venezuela con el estrangulamiento letal que practica el personaje de La guerra de las galaxias Darth Vader, para liquidar a sus adversarios.

Villegas circuló una foto muy impactante: un opositor de apariencia humilde marcha con su hijo sobre los hombros. El niño, de unos 6 o 7 años, va disfrazado de «Capitán América», un superhéroe yanqui muy popular. El manifestante lleva además un cartel rústico que reza: «Capitán América, mi futuro depende de ti.»

El personaje del Capitán América nació en un antiguo cómic de la época de la II Guerra Mundial y se enfrentaba por entonces a malvados del Eje Roma-Berlín-Tokio. Representaba obviamente a los EE. UU. y llevaba los colores de la bandera en el traje y el escudo.  Renació luego en series y películas y tuvo otros enemigos, aunque sin perder la apariencia patriotera de su indumentaria.

El patético llamado del manifestante antichavista puede brotar de la ingenuidad, de la frecuente confusión entre realidad y ficción que se da en consumidores hipnotizados de subproductos hollywoodenses o del impulso terrible de reclamar metafóricamente la intervención militar de EE. UU. en su país. ¿Quién sabe?

¿Actuó este manifestante tan fascinado por el Capitán América por su propia voluntad? ¿O tuvo algún patrocinador? ¿Alguien que pagó el disfraz del niño y los contrató (al padre y al niño) para participar en la marcha?

De todos modos, el mensaje del cartel «Capitán América, mi futuro depende de ti» nos produce inquietud, zozobra, lástima, repugnancia. Y es que revela el efecto tan hondo y devastador de la maquinaria de dominación cultural sobre la subjetividad de la gente. Si ese hombre de pueblo (digamos que es eso: un hombre de pueblo) decidió hacer un doble llamado al Capitán América, por vía del disfraz de su hijo y del cartel, es un ejemplo digno de estudio.

Se ha dicho que uno de los triunfos más notables de la manipulación reaccionaria a través de los medios tradicionales y los más novedosos es precisamente la gestación del «pobre de derecha».

Una exótica criatura que vota contra sí misma, contra su familia, contra su clase, contra sus propios intereses. A la hora de definirse políticamente, lo hace por sus opresores, por aquellos que la explotan y desprecian, por los que han explotado y despreciado a sus antecesores generación tras generación.

No se trata lamentablemente de una criatura tan rara y exótica. Ha habido triunfos electorales de la ultraderecha en nuestra región gracias al voto de sectores populares. Se ha traicionado la llamada «democracia», es cierto, y ha habido fraudes, trucos, «falsas noticias», difamación reiterada de otros candidatos, todo tipo de trampas. Pero, aunque nos duela, hay que reconocer que el mensaje engañoso de la ultraderecha ha sido escuchado entre las víctimas más sufridas del sistema.

Volviendo a nuestro devoto antichavista del Capitán América, pudiéramos decir que sí, que es un «pobre de derecha», un infeliz maniatado, sin libertad alguna, conducido al rebaño de los servidores del sistema. Su foto, tan ilustrativa, nos habla en particular del papel que tienen los símbolos imperiales promovidos por la industria del entretenimiento en la construcción de una visión del mundo reaccionaria y hasta fascistoide entre gente desamparada, confundida, sin asideros.

Esto demuestra una vez más aquello que repetía Fidel, parafraseando a Martí: «Sin cultura, no hay libertad posible». O aquella otra afirmación: «Toda revolución es hija de la cultura y de las ideas». No hablaba solo de cultura artística, por supuesto; sino de aquella que permite al ser humano entender su entorno, entenderse a sí mismo e instalarse en la realidad a partir de sus convicciones más profundas y razonadas. La ignorancia, la tontería, la frivolidad, deja al ser humano desamparado ante la manipulación. Los que defendemos la igualdad, la justicia, la verdadera democracia, tenemos que ser capaces de crear los antídotos imprescindibles ante la «globo-colonización» cultural, como ha dicho Frei Betto.  

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rolando pérez betancourt dijo:

1

19 de abril de 2019

06:33:38


Excelente trabajo y para llorar la foto que lo acompaña. El mecanismo de lo símbolos se repite como una hoja de ruta sagrada, fortalecida ahora por las llamadas nuevas tecnologías. En mis tiempos escolares eran Los Halcones negros, Joe Paloka, Frente de guerra (el comic) y otros más. Ellos representaban en el ideario de no pocos muchachos la invencibilidad de “los americanos” y su derecho a meter las narices en cualquier parte. La Revolución se encargó de demostrar lo contrario y de alfabetizar mentes. Pero la persistencia colonizadora de ellos no cesa, mientras muchos, por desgracia, no se dan cuenta o la dejan pasar por cansancio. Rolando Pérez Betancourt

Abel Prieto Respondió:


19 de abril de 2019

22:06:15

Gracias por tu opinión, Rolando. Tú has sido y sigues siendo un maestro en este tipo de análisis. Un fuerte abrazo. Abel

rtq dijo:

2

19 de abril de 2019

08:49:00


Que futuro podria depender de un gobierno que solo siembre destruccion por donde pasa?,es una propaganda parecida a la hitleriana con la que un ejercito robotizado por una idelogia facista marcho a conquistar el mundo para exterminar una raza y hacer prevalecer la suya, ciertamente es repuganate en este siglo ver como ilusos se dejan manipular de esa manera con simbolos extranjeros, donde queda el orgullo patrio de las personas, como se puede aceptar que una ingerencia extranjera pueda dominar y hacer con tu pais lo que se le venga en gana,que tienen estas personas que piensan asi?, que le estan dando de tomar?,es preocupante, son politicos de bajo costo, que por una par de centavos son capaces de vender hasta su propia madre,barbaros en pleno siglo XXI,es por eso que hay que seguir denunciando todo tipo de accion del imperio para que los pueblso no se dejen confundir y haya menos tontos en la tierra que sigan pensando en el sueño americano.

Abel Prieto Respondió:


19 de abril de 2019

22:07:13

Tiene usted razón, estamos tratando con "bárbaros". Saludos.

emilio Fernández lobeiras dijo:

3

19 de abril de 2019

09:28:18


Efectivamente lo que sucede actualmente es el "fruto de la cosecha" anteriormente sembrada desde el minuto cero de creación del Imperio Norteamericano. Cuando no había medios de comunicación, en la fiebre por el oro de las trece colonias, los "héroes y superhéroes" eran "los cowboys y los colonos" que mataban a los indios "malos" que les impedían explotar las minas del preciado mineral. Así tomaron cuerpo figuras de "sheriff " super héroes, Confederados "superhéroes" para salvar a la incipiente América. Ese es el origen: la dominación, pura y dura, y edulcorada en nuestros tiempos por los poderosos medios de comunicación como Hollywood, Pixel, Disney...porque sabemos que hay subproductos elaborados y también edulcorada para niños, versus vídeo juegos...o no. Un saludo, el artículo es el retrato real de nuestros pueblos.

Abel Prieto Respondió:


19 de abril de 2019

22:08:53

La industria hegemónica del entretenimiento, como bien dice usted, Emilio, se ensaña en los niños. El reto que tenemos es enorme; pero, si trabajamos con coherencia, es posible frenar esta oleada. Saludos.

david dijo:

4

19 de abril de 2019

10:31:08


otra mas de la guerra no convencional

Julio Elias dijo:

5

19 de abril de 2019

14:41:13


Si se observa en anteriores ocasiones son los símbolos los que preceden las manifestaciones: banderas norteamericanas, personajes de los cómics, entre otros. Son el resultado de esa penetración cultural e ideológica a la que nos han sometido. En estos momentos resulta ineludible su enfrentamiento en "barricada" sin dejar de trabajar a mediano y largo y plazo para elevar la cultura de las masas. Pero ahora? Es un poco tarde ya. Arrancar de cuajo y raíz a los exponentes. Sin contemplación. Nos va la supervivencia en ello y el futuro de nuestros hijos. Sacar las experiencias necesarias y seguir adelante. Mi humilde opinión.

Abel Prieto Respondió:


19 de abril de 2019

22:13:05

Es cierto. No podemos subestimar ni por un minuto la guerra simbólica. Al propio tiempo, hay que crear ese "espectador crítico" que necesitamos entre niños, adolescentes y jóvenes. La clave está en la unidad de todas las instituciones y organizaciones. Saludos. Abel