ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Varios millones de personas han sido desplazadas o han tenido que emigrar. Foto: La verdad

El 96 % del territorio sirio está bajo el control de las Fuerzas Armadas y el gobierno nacional. Un millón y medio de los que tuvieron que abandonar el país debido a la guerra, ya han regresado y se incorporan a la vida normal y a las colosales tareas de la reconstrucción en una nación devastada por la metralla, tanto de los terroristas del llamado Estado Islámico (EI) y el Frente Al Nusra, como de la aviación estadounidense que aún continúa los bombardeos y mantiene tropas en bases ilegales en el estado árabe.

Esa es la situación hasta este 15 de marzo, octavo aniversario de una guerra impuesta desde el exterior.

Los balances preliminares de las heridas causadas allí reflejan que más de 360 000 personas han muerto y varios millones han sido desplazadas o han tenido que emigrar. Se calcula que solo durante el año 2018 fueron 1 106 los niños fallecidos, de acuerdo con información de la Unicef.

Un informe de esa institución de la ONU refleja que: «la gente cree que el conflicto está terminando, pero muchos niños siguen tan expuestos al peligro como en cualquier otro momento de los pasados ocho años».

Pérdidas materiales superiores a los 400 000 millones de dólares y una reconstrucción del país que, según la ONU, necesitará 250 billones de dólares, es parte del panorama de la nación árabe en la actualidad.

Pero la comunidad internacional debe conocer que contra Siria hay dos guerras, la de los terroristas del Estado Islámico y el Frente Al Nusra, apoyado con dinero y armas por Estados Unidos, y la de los bombardeos de la aviación yanqui que sigue causando la muerte de cientos de civiles, niños y mujeres, en su mayoría, así como destrucciones materiales de gran envergadura.

Por estos días, víspera de cumplirse el octavo aniversario del inicio de la guerra, unidades del Ejército sirio encontraron y expusieron ante el mundo, los más variados armamentos que han sido ocupados y que tienen la etiqueta de procedencia de Estados Unidos e Israel.

También esta propia semana se reportó la muerte de 50 civiles sirios en una nueva masacre de la aviación estadounidense en la región de Deir Ezzor.

A finales de enero, el Departamento de Defensa de EE. UU. admitió que unos 1 190 civiles perdieron la vida en los ataques de la coalición en Siria e Irak en los últimos tres años y medio; sin embargo, organismos pro derechos humanos hablan de una cifra mucho mayor.

Es curioso que, mientras Trump habla de triunfo de sus fuerzas contra los «terroristas», los únicos territorios donde se agrupan los pocos focos que quedan, están ubicados en áreas protegidas por bases de la aviación y el ejército norteamericano, que ilegalmente entraron en territorio sirio.

Y, aunque Trump había anunciado recientemente que sus tropas saldrían de la nación árabe, ha ocurrido todo lo contrario, incluso, John Bolton, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, dijo a ABC News que «tenía la esperanza de que los aliados británicos y franceses se unieran a los esfuerzos de Washington».

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