ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Un hombre muy nombrado y no tan conocido, cumple años hoy. Su silueta aparece junto a la de Carlos Marx en banderas e insignias comunistas. De larga y espesa barba, saber enciclopédico, aspecto burgués (las fábricas de su padre, que regenteó, no solo le proporcionaron el sustento a la familia de Marx, además del propio, sino que le permitieron conocer a fondo al proletariado) y alma inquieta, Federico Engels (1820-1895) fue amigo, colaborador  y mecenas del gigante de Tréveris. La prensa burguesa intenta deshuesarlo y lo presenta como un «gentleman comunista», de amores herejes y vida mundana, muy diferente a la de su amigo.

Sin duda, el personaje es novelesco, y su conducta podría calificarse hoy de contracultural, pero en ella no puede ignorarse el hecho más relevante: Engels fue sobre todo un conocedor de la miseria que el capitalismo engendra, un estudioso de la sociedad de su tiempo y un revolucionario inclaudicable.

Desde su magistral y temprano estudio sobre la clase obrera de Inglaterra, la redacción a cuatro manos con Marx del Manifiesto Comunista, hasta el trabajo final de completamiento y edición de El Capital, ya fallecido su autor, los aportes de Engels no terminan en los textos que escribió o ayudó a escribir, porque su experiencia de vida, sus conocimientos y su sagacidad política, influyeron en Marx. Algunos de sus contemporáneos intentaron agregar su nombre a la doctrina marxista, pero él eludió la trampa: «Marx era un genio; los demás, a lo sumo, hombres de talento. Sin él la teoría no sería hoy, ni con mucho, lo que es. Por eso ostenta legítimamente su nombre».

¿Por qué lo recordamos los revolucionarios cubanos? La historia del colonialismo se entrelaza a la del capitalismo; eso que eufemísticamente llaman Modernidad, alude al proceso de formación y consolidación del nuevo sistema económico y social. Las guerras independentistas en las Américas recogen el legado de la Revolución francesa, pero José Martí comprendió desde muy temprano la contradicción implícita en ese legado. En 1871, el mismo año en que se produce el horrendo crimen contra los estudiantes de Medicina en La Habana, sentenció: «Pidieron ayer, piden hoy, la libertad más amplia para ellos, y hoy mismo aplauden la guerra incondicional para sofocar la petición de libertad de los demás». La lucha contra el colonialismo y contra el neocolonialismo, conducirían al anticapitalismo y al antimperialismo. No puede entenderse el mundo que debe ser transformado sin el conocimiento de la obra de esos dos colosos.

Cuando los marxistas doctrinales, ajenos a los graves problemas que enfrenta la humanidad, renunciaron al legado de Marx, Engels y Lenin, y se avergonzaron de haber sido sus discípulos, acaso porque la práctica que había engendrado la teoría parecía naufragar, y los ideólogos del imperialismo declaraban el fin de la Historia (y el triunfo del capitalismo), olvidaban el más elemental de sus preceptos: se es revolucionario no porque nos convenció una teoría, sino porque nos duele la injusticia, la explotación de unos seres humanos y de unos pueblos por otros, la pobreza extendida que sostiene la riqueza, el lujo y el despilfarro del 1 % de la humanidad.

Los avergonzados habían olvidado la relación primigenia y esencial del marxismo con la práctica liberadora. El marxismo es un instrumento científico, y solo la práctica puede ajustar sus desenfoques y errores de interpretación o de aplicación. En una frase de hondo sentido martiano y a la vez marxista y leninista, aclaraba Fidel en 1988: «haber interpretado de manera creadora y original el marxismo-leninismo, el no habernos dejado arrastrar por dogmas, fue lo que nos llevó a la victoria, fue lo que nos trajo hasta aquí». Y estar aquí, nos obliga también a no olvidar lo que fuimos y lo que somos.

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Angel parra dijo:

1

28 de noviembre de 2018

10:56:17


Enrique, gracias y felicidades por este buen artículo sin desperdicio en hora buena. Solo quiero agregar lo siguiente: Es obvio la gran colaboración económica hecha por Engels a C. Mark, pero Engels hizo grandes aportes teóricos , en el análisis de la clase obrera, el surgimiento y desarrollo de la Revolución Industrial en esa época y recuerden el ABC, de todos los comunistas es Los Principios del Comunismo, escritos por Mark y Engels. Recordemos el Origen de la Familia el Estado y la Propiedad Privada. Recordemos el Anti- Diurin. Porque muchos creen que Engels fue un simple colaborador Económico de Mark , yo nombre mi primer hijo con el nombre de Engels y me dije si se hace un revolucionario llevará con orgullo su nombre.

Manuel Reynalddo dijo:

2

28 de noviembre de 2018

12:13:02


El MarxismoLeninismo fue es y sera por las enseñanzas de Engels el camino a seguir por encontrar al Socialismo, libre de explotado y explotadores

arojas dijo:

3

28 de noviembre de 2018

14:02:49


Buen homenaje.

Luis dijo:

4

28 de noviembre de 2018

14:37:44


Entre los menos conocidos--pero muy significativos--aportes de Engels está su pensamiento sobre la naturaleza y la ecología, que consideraron al capitalismo como un factor destructivo y perjudicial para la humanidad. Hoy vemos--a través del fenómeno del cambio climático, por ejemplo--que el capitalismo oligopólico es hoy la causa más importante de la destrucción de la naturaleza planetaria.

Luis Toledo Sande dijo:

5

28 de noviembre de 2018

14:57:22


Este artículo no se limita a rendirle tributo a Federico Engels; pero, si nada más que eso hiciera, ya sería valioso, necesario. Ese “segundo violín” con méritos de primero —o de director de orquesta— no es hoy el único olvidado y ninguneado, o difamado, por enemigos de revoluciones. Los mismos Carlos Marx y Vladimir Ilich Lenin y su legado, en el que Engels tiene asimismo un sitio principal, suelen ser víctimas de maniobras abominables, y olvidados hasta por falsas izquierdas, en un entorno donde incluso el ámbito revolucionario puede mostrar silenciamientos y escamoteos penosos. Y ni siquiera sería exacto suponer que ello solo ocurre en traiciones más o menos abiertas o flagrantes, como la del llamado eurocomunismo, o las maniobras de una socialdemocracia cada vez más distante de proyectos merecedores de asociarse con el socialismo, aunque ella en distintos lares se organice en partidos mal llamados socialistas, y hasta obreros. En acto de lealtad a los hechos y a las ideas que han definido a la Revolución Cubana, el pueblo cubano le ha estado rindiendo en estos tiempos un homenaje especialmente digno a su líder, Fidel Castro. Incontables voces han reclamado que en la Constitución de su patria los ideales de la construcción del socialismo —que exigen grandes esfuerzos y aún están por lograrse no solo aquí, sino en cualquier otra parte del mundo— no solapen ni propicien ningún modo de olvido, ni de soslayo, ni por casualidad, del horizonte comunista. La sociedad cubana tiene en el Partido Comunista de Cuba su fuerza rectora, papel de gran envergadura si los hay, y que dicha organización debe cumplir respetando la Constitución democráticamente discutida con miras a su aprobación final. Resulta natural, pues, que Granma, órgano oficial del Comité Central de ese Partido, publique artículos como el de Ubieta, y contribuya a mantener vivas las banderas del comunismo. Otra cosa sería un despropósito impensable, digámoslo así, para no usar otros términos.