ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina y actual senadora. Foto: ABC

Una mirada a los últimos hechos en Argentina, donde se le han abierto una serie de causas judiciales a la expresidenta Cristina Fernández, activa el recuerdo de un patrón que se sigue en el continente para evitar la candidatura de gobernantes progresistas.

Aunque tienen derecho legítimo a presidir su país si el pueblo así lo decide, encuentran barricadas en sus nuevas postulaciones desde el día uno del anuncio.

Le ha sucedido a Luiz Inácio Lula da Silva en el Brasil de Temer, que bien podría dejarse en español: «Brasil de temer», debido a los retrocesos en el país que alcanzara años atrás el título de locomotora verde amarelo por su rápido crecimiento económico y ganancias sociales.

Cerrarle el paso a Lula –y ahora a Cristina– podría ser poco menos que una provocación abierta al derecho de las naciones de elegir a sus Jefes de Estado. Sin embargo, pareciera que solo es conveniente invocar la democracia cuando la derecha ve amenazados sus intereses.

De modo que esta semana, medios argentinos difundieron que a la expresidenta de esa nación la acusan y procesan por «traición a la patria», así como aseguran que, además, la esperan aún otras tres causas por presunta corrupción, asociación ilícita y defraudación al Estado.

En ese sentido, se supo que la pasada semana el juez bonaerense Claudio Bonadio solicitaba al Senado la retirada de los fueros a la expresidenta y senadora Cristina Fernández de Kirchner para, posteriormente, poder ejecutar sobre ella una orden de prisión preventiva en el marco de la investigación que la señala por su presunta complicidad en el caso de la AMIA. Esto último no es más que la investigación judicial sobre el atentado que, el 18 de julio de 1994, provocó la muerte, en Buenos Aires, de 85 personas mediante la explosión de un coche bomba, a las 9:05, frente a la sede porteña de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

A toda la infamia desplegada sobre ella, la Kirchner respondió este martes con un gesto que la hace más grande, al concentrarse en lo simbólico: «me acabo de enterar que entre los objetos que mandó a secuestrar Bonadio de mi casa de El Calafate, estaban las Bandas y Bastones presidenciales de Néstor y míos. La violación de los derechos y garantías sin límite: #ArgentinaSinEstadoDeDerecho».

En días previos, ya Cristina había dejado claro en su escrito al juzgado federal que Bonadio es un juez enemigo que ha armado una nueva causa en su contra. Aseveró que el disparate del que es víctima –uno más durante su carrera– se debe a las interferencias del Gobierno del presidente Mauricio Macri sobre la justicia.

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Cecilio dijo:

1

30 de agosto de 2018

08:46:53


Darcy tienes mucha razon el gran corrupto es el juez Bonadio pues es el principal protagonista en los 10 cuadernos sobre la corrupcion gubernamental.

lorzo dijo:

2

30 de agosto de 2018

09:16:22


aguante argentina carajo

Santos dijo:

3

30 de agosto de 2018

12:34:06


Que unjusticia con esta Sra!!! Dios la salve.

Miguel Angel dijo:

4

31 de agosto de 2018

09:16:10


Aún existen personas que niegan este abyecto método de lucha del imperio contra los procesos progresistas y revolucionarios en nuestra región. Es absolutamente evidente. Resulta que todos los líderes de izquierda que en la década pasada obtuvieron resultados tangibles en beneficio de la gran mayoría de sus pueblos, de los mas pobres y abandonados de siempre, son los mas corruptos del continente. No se abre un proceso judicial por corrupción a decenas de presidentes de derecha, acusados por diversos delitos, el ensañamiento es contra los de izquierda. Acaso no resulta evidente? Los métodos y procedimientos de la derecha oligárquica son los mismos en cualquiera de los países donde aparece, dígase Brasil, Ecuador, Argentina, y otros. La izquierda tiene la obligación de dirigir el combate de los pueblos contra esta ofensiva derechista en la región.