ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las bases del chavismo parecen conscientes de que en la vigésimo quinta elección en 19 años debe derrotar, con una participación apabullante, la guerra del silencio y la mentira mediáticas. Foto: Reuters

CARACAS.–Tengo la certeza de que a los grandes medios del mundo –esos capaces de descubrir y cubrir no solo dónde el jején puso el huevo, sino de hacerle un ultrasonido a la cría–, les han quitado la conexión a internet. Otra cosa no parece capaz de explicar que frente al masivo simulacro electoral venezolano del 6 de mayo y frente a los multitudinarios mítines de campaña de Nicolás Maduro, esa prensa de pelo rubio, ojos rubios, dientes rubios… persista en su profecía de abstención masiva y en su condena a la eterna soledad para el presidente chavista.

A menos que haya una epidemia de accidentes cerebrovasculares que nuble la vista y la escritura de corresponsales y editores de los poderosos medios occidentales, la causa, digo yo, debe ser tecnológica: una suerte de alarma sonora que rechace la palabra revolución o de bloqueo cromático que invisibilice en sus espacios el siempre subversivo color rojo. Tal vez ambos.   

El rojo, que siempre recuerda a Chávez, se ha derramado en las plazas de este país superando en contienda de colores esos tonos desteñidos que evocan mejor la grisura norteña y europea que el caluroso lienzo caribeño.

«¡Vamos, Nico!», ha sido el coro de miles en cada una de las más de 20 regiones en las que el candidato de la Revolución se ha presentado en campaña.

Después se escucha el «¡Eh, oh, ah, eh, oh, ah, todo el mundo grita Viva Nicolás!» que si bien no alcanza una unanimidad que no existe en Venezuela, es un clamor con fuerza más que suficiente para ser escuchado e informado por un reportero con entrenamiento promedio.

A Europa, Estados Unidos y al servicio doméstico que este último tiene en América Latina le interesa más amplificar las voces de una oposición que se mató a sí misma, en una operación francamente chacumbélica, y que ahora –en esa última fase de suicidio que es desconocer, criticar y negarle apoyo a su Henri Falcón– acude a un recurso harto repetido en la historia del continente: rogar venganza a Tío Sam y a algún pariente europeo que se preste a la emboscada. Quieren simplemente que hundan Venezuela con tal de ahogar a Maduro.

A los habituales ataques a la economía, desde afuera y desde adentro, se han sumado por estos días otros sabotajes, particularmente eléctricos, tranques de carreteras y acciones para dificultar la disponibilidad de medios de transporte, todos con el ánimo de poner «arrecho» a un electorado que tiene mil y una dificultades domésticas y laborales; sin embargo, cualquiera que conozca los graves antecedentes debe estar más preocupado por la violencia soterrada que, cual iceberg negro, parece esconderse en la mediana «contención» de una derecha muy dada al desboque.  

Venezuela camina con esperanza de la mano de Nicolás Maduro. Foto: AVN

La Asamblea Nacional Constituyente trajo la paz pero no hizo milagros. Venezuela sufre; negarlo sería faltar el respeto a las mujeres de familia que recomponen sus menús habituales de acuerdo con las nuevas condiciones, y a los ciudadanos todos que amanecen en largas colas de bancos para sacar a cuentagotas un Bolívar que enfrenta tantas dificultades como el mismísimo Libertador. Venezuela sufre pero, por fortuna, tiene claro el origen de su dolor y, entre perspicaces y confundidos, sabe que la única senda realista a la prosperidad es la senda del chavismo.  

Pese a ese panorama, o precisamente por él, las expresiones chavistas son harto elocuentes: la pelea es peleando, suelen decir, optimistas, los seguidores del Comandante de Barinas y, en su reto de campaña, Maduro no ha sido menos audaz: «Te espero en la bajadita», le ha avisado al camaleónico Henri Falcón.

Se espera resistencia y se pronostican para ambos cifras de seis ceros, sin embargo ni Falcón ni el ¿pastor? Javier Bertucci –que no tiene siquiera el respaldo de la federación que reúne a las iglesias evangélicas venezolanas– parecen serias amenazas electorales para Maduro, en tanto la dolarización prometida por el primero y la limosna imperial implorada por el segundo despiertan recelos en amplios sectores.

Las bases del chavismo parecen conscientes de que en la vigésimo quinta elección en 19 años no deben solo ganar en las urnas un nombre que ya parece ganado, sino derrotar a las claras, con una participación apabullante, la guerra del silencio y la mentira mediáticas que, desde las grandes redacciones del mundo, pudiera avalar el despliegue de una salación humanitaria. Entonces, no bastará con demostrar a quién quieren, sino de defender qué quieren.

Solo un poderoso «clicazo» presencial de millones de venezolanos votando este 20 de mayo pudiera reiniciar las adormiladas PC de la verdad en las sagradas empresas de comunicación internacionales que, cual si viajaran acreditadas en una especie de portaaviones de la historia, se han quedado hasta ahora con la versión del poderoso.

Las figuras, foros y medios de la Revolución conocen que, si bien los comicios son un enorme desafío, la contienda mayor arrancará el día 21, cuando sus bases se enfrenten, y no precisamente en las urnas, al eje del mal –¡qué gran creación lexical que terminó autodefiniéndolo!– liderado por Washington.

Resolver progresiva y creíblemente la crisis económica en medio de un cerco mayor será el reto definitorio del proceso bolivariano que, por otro lado, está condenado a dormir siempre con un ojo abierto para la defensa.

José Martí siempre supo y dijo que la grandeza mayor estaba en Nuestra América. Mientras la gran prensa del mundo juega a la gallinita ciega, José Roberto Duque, escritor y periodista venezolano, escribió recientemente el comentario Con Nicolás, con el futuro, en el que hizo al liderazgo chavista alertas claves como esta: no prometer «prosperidad, progreso y “orgasmos” económicos» porque es sabido que después del día 20 los «coñazos» y las agresiones se van a recrudecer.

Militante él mismo, Duque alertó desde su propio corazón y su propio pellejo, cosa imposible para la poderosa prensa de peculiares monos sabios que, contrario a los de la tradición japonesa, parecen dedicados a ignorar la bondad. «El 20 de mayo –anunció– no elegiremos a un presidente que nos resolverá la vida, el 20 de mayo elegiremos la posibilidad de seguir construyendo otro mundo y otra forma de navegar en las candelas de la historia (porque candela nos espera)».

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Armando2018 dijo:

1

16 de mayo de 2018

06:47:09


La incertidumbre embarga a mucha gente. La victoria del chavismo en Venezuela es una necesidad insoslayable para millones, tanto alli, como para el mundo. Las amenazas son muy peligrosas y rayan en lo inminente por suceder. Recuerdo lo que durante casi 60 años esta pasando nuestro pais y espero que en Venezuela haya suficiente conciencia politica para no dejarse "embarcar" como hicieron con el pueblo en Argentina.

arq. Guillermo Morán Loyola dijo:

2

16 de mayo de 2018

07:52:20


Maduro ha sido fiel continuador de Chávez, y Bolivar, seguro que ese pueblo sabrá elegirlo de nuevo, pues la continuidad de la obra es indispensable en estos momentos, Venezuela es la luz que ilumina América, las misiones Bolivarianas en aras de mejorar los niveles de vida de su pueblo lo demuestran- Viva Bolivar, Viva Chávez, Viva Venezuela.

Maritza dijo:

3

16 de mayo de 2018

08:05:24


En verdad que el imperialismo es terrible quieren que nos pongamos en contra del gobierno revolucionario bolivariano venezolano cuando el 100% de su poblacion lo apoya pues ha creado un bienestar social como nadie en este hemisferio, donde su pueblo goza de buena alimentacion, salud de primera y es el pueblo que mas oportunidades tiene de viajar libremente por los paises de America Latina , Estados Unidos y España.

pbruzon Respondió:


16 de mayo de 2018

10:41:25

(100% de su poblacion lo apoya) ,Maritza usted esta un poco desinformada de la realidad venezolana

Serafin dijo:

4

16 de mayo de 2018

08:12:00


Estan equivocados los imperialistas si creen que derrocaran al gobierno bolivariano de Venezuela pues ya estan creadas todas las condiciones para que Nicolas Maduro sea reelegido contra viento y marea.

Esteban dijo:

5

16 de mayo de 2018

08:15:32


En Venezuela solo puede salir presidente Nicolas Maduro.