La consultora política británica Cambridge Analytica, empresa que protagonizó el mayor escándalo de privacidad que haya sufrido Facebook, anunció este miércoles que cierra sus puertas con efecto inmediato, reseña BBC-Mundo.
«El asedio de la cobertura mediática ha espantado virtualmente a todos los clientes y proveedores», explicó Cambridge Analytica, que defendió que sus empleados actuaron de forma «ética y legal» en todo momento. La consultora a adquirió esa base de datos personales a través de un cuestionario en Facebook desarrollado por un investigador independiente, Alexander Kogan.
La herramienta se llamaba ThisIsYourDigitalLife y a través de las respuestas al cuestionario recogía datos personales no solo de los usuarios de Facebook que participaban de forma voluntaria, sino también de sus contactos. Así amasó la información de millones de usuarios de forma legal. Lo que incumplía las condiciones de Facebook es que después las adquiriera Cambridge Analytica, una firma de análisis político cuyo escándalo solo ha calentado todavía más la atmósfera política de EE.UU.
"El asedio de la cobertura mediática ha alejado prácticamente a todos los clientes y proveedores de la compañía. Como resultado de ello, se ha decidido que ya no sigue siendo viable seguir operando", señaló la consultora.
La compañía fue acusada de hacer uso indebido de información personal para beneficio de sus clientes políticos.
Cambridge Analytica tuvo acceso a los datos de unos 87 millones de usuarios de Facebook, según reveló la red social que lanzó una investigación sobre lo ocurrido.
La firma trabajó para Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016 y tuvo como vicepresidente a Stephen Bannon, un peso pesado del ultranacionalismo blanco estadounidense que presidió la campaña del multimillonario y fue estratega jefe de la Casa Blanca (fue despedido por Trump el verano pasado). En 2015 Facebook exigió a la consultora que borrara todos los datos obtenidos de esa manera, pero según un ex empleado de la firma, Christopher Wylie, no lo hizo. También afirmó que los datos se utilizaron para influir en el resultado de las presidenciales estadounidenses y en el voto del Brexit.
La versión de Cambridge Analytica es muy diferente. Se considera «vilipendiada por actividades que no solo son legales, sino además ampliamente aceptadas como un componente estándar de la publicidad online tanto en el campo político como en el comercial». Las revelaciones provocaron investigaciones criminales en EE.UU. y en Reino Unido y sacudieron a Facebook, que, a pesar de que suspendió las actividades de Cambridge Analytica en su red social, vive desde entonces instalada en una crisis de imagen, incluida una campaña para que los usuarios cierren sus cuentas.
Su cofundador y consejero delegado, Mark Zuckerberg, ejecutó cambios para garantizar un mejor control de sus datos personales por parte de los usuarios y ha comparecido ante el Congreso de EE.UU. para dar explicaciones.
Esta misma semana, en la inauguración de la conferencia de desarrolladores de Facebook, Zuckerberg se comprometió una vez más a evitar que vuelvan a suceder casos como el de Cambridge Analytica.
En un comunicado, la red social aseguraba que el cierre de la firma «no cambia nuestro compromiso y determinación para entender qué ocurrió exactamente» y aseguraron de que no volverá a pasar. Cambridge Analytica inicia ahora un proceso de bancarrota y liquidación en EE.UU. que dejará sin operaciones a sus sedes en Nueva York, Washington y Londres.















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