ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«El gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos». Al sustituir «pueblo» en la conocida frase de Abraham Lincoln por quienes tienen el poder real en Estados Unidos, se logra una idea más exacta de cómo funcionan la política y la sociedad norteamericanas.

Los pensadores progresistas vienen alertando desde hace décadas que el dinero es el que mueve los hilos de Washington, mientras el sistema democrático, desde los Padres Fundadores hasta nuestros días, resulta una máscara para encubrir los intereses de la minoría rica.

Lo llamativo es que ahora la idea se extiende entre sectores de la intelectualidad norteamericana que no podrían ser catalogados de izquierda.

El interés por el tema crece desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, un multimillonario neoyorquino, y la aplicación de su plan de reformas fiscales que benefician a los megarricos en detrimento de la clase blanca de pocos ingresos, la misma que contradictoriamente lo llevó hasta el Despacho Oval.

Pero los datos están ahí desde mucho antes. Un estudio llevado a cabo en el 2014 por Martin Gilens, de la Universidad de Princeton, y Benjamin I. Page, de la Universidad Northwestern, comprobó que las élites siempre salen mejor paradas que la clase media en la toma de decisiones políticas.

Después de chequear miles de proyectos legislativos y encuestas de opinión pública de las últimas décadas, Gilens y Page descubrieron que una política con escaso apoyo de la clase alta tiene aproximadamente una posibilidad en cinco de convertirse en Ley, mientras las que son respaldadas por las élites triunfan en la mitad de las ocasiones, incluso cuando van en contra de la opinión de las mayorías.

Los académicos demostraron que, «cuando una mayoría de los ciudadanos no está de acuerdo con las élites y/o los grupos de intereses organizados, generalmente pierde. Esto debido al fuerte sesgo del status quo integrado al sistema político de EE.UU., aun cuando una extensa mayoría de los estadounidenses esté a favor del cambio».

Esa realidad explica las dificultades que enfrenta actualmente el movimiento de jóvenes a favor del control de armas para lograr el apoyo de los legisladores, quienes reciben millones de dólares de la Asociación Nacional del Rifle y otros grupos conservadores que consideran portar un rifle como símbolo del modo de vida estadounidense.

Y las diferencias que se muestran en la política son cada vez más grandes en la economía.

El Instituto Hudson, un centro de estudios de tendencia conservadora, reportó en el 2017 que el 5 % de los hogares estadounidenses más ricos poseían el 62,5 % de todos los bienes en ese país en el 2013, en comparación con el 54,1 % que tenían tres décadas antes. Es decir, que las familias ricas se están haciendo aún más ricas.

Pero más destacado aún fue el hallazgo de los académicos Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, quienes en sus investigaciones sobre la desigualdad hallaron que el 0,01 % de los más ricos controlaba el 22 % de toda la riqueza en el 2012, cuando en 1979 solo poseían el 7 %, de acuerdo con un artículo reciente de BBC.

Los datos echan por tierra el mito estadounidense de la democracia, en la cual las decisiones deben ser tomadas por el criterio de las mayorías.
Por el contrario, Estados Unidos muestra rasgos claros de una oligarquía, el sistema en el que el poder se encuentra en manos de unas pocas personas que generalmente comparten la misma clase social.

LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS: EL ESPECTÁCULO MÁS CARO DEL MUNDO

Sin embargo, el estudio de Gilens y Page no llega tan lejos y apunta que los estadounidenses disfruta de «muchas características centrales de la democracia, como elecciones regulares y libertad de expresión y asociación».

Pero, incluso esos pilares básicos del sistema norteamericano están haciendo aguas y no convencen a nadie.

Las pasadas elecciones presidenciales mostraron una vez más cómo, debido al complicado sistema del colegio electoral norteamericano, puede resultar vencedor un candidato que reciba menos apoyo nacional que su rival. La demócrata Hillary Clinton sacó casi tres millones de votos más que Trump a nivel de país y aun así fue derrotada.

Pero no solo eso, sino que en las últimas décadas se ha llevado adelante de manera organizada un plan para hacer más difícil el voto de los afroamericanos, latinos y sectores pobres.

La reconfiguración de los distritos electores resulta una práctica habitual que restringe la participación ciudadana y garantiza la preminencia de las élites a pesar de su inferioridad numérica.

La financiación de las campañas, que al final redunda en el apoyo de los legisladores, agranda aún más la brecha.

La sentencia de la Corte Suprema en el caso Ciudadanos Unidos vs. Comisión Federal Electoral revocó las limitaciones legales que impedían a las empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y a los sindicatos financiar las campañas electorales.

Esto abrió el camino a los llamados SuperPac, que ahora son los verdaderos protagonistas de los comicios presidenciales y legislativos.

De acuerdo con cifras oficiales, entre las dos últimas campañas se gastaron más de 2 400 millones de dólares y se estima que se invirtió además un monto extra de 600 millones cuyo origen se desconoce.

Esa realidad llegó a preocupar al expresidente Jimmy Carter, quien lamentó que un candidato a la Presidencia de Estados Unidos necesitara por lo menos 200 millones de dólares para iniciar su camino hacia la Casa Blanca.

«Actualmente, no hay forma para que usted pueda obtener una nominación demócrata o republicana, si no es capaz de recaudar 200 o 300 millones de dólares o más», manifestó Carter en una entrevista con la presentadora Oprah Winfrey en septiembre del 2015.

El libro Dark Money (Dinero oscuro) de la periodista Jane Mayer, que se ha convertido en un bestseller, describe también con claridad cómo el sistema político norteamericano está dominado por los dólares, lo cual implica que incluso los más modestos intentos a favor del cambio climático, el control de armas, etc., fracasen ante el poder real de la oligarquía.

Mayer destruye otra de las tesis que sustenta la supuesta democracia norteamericana, respecto a que el pensamiento político de las élites y de la clase media es muy similar.

En su investigación, la periodista describe cómo las grandes fortunas, principalmente de las clases conservadoras, se invierten en intelectuales, tanques pensantes y universidades para elaborar y socializar sus ideas reaccionarias  y que estas se asuman con naturalidad.

Llegan incluso al extremo de contratar «científicos» para contrarrestar hipótesis comprobadas  como el papel de los seres humanos en el cambio climático o el daño a la salud de determinados productos.

DEMOCRACIA MADE IN USA

A pesar de la evidencia abrumadora, Washington aún intenta venderse como referente mundial de un sistema político abierto que garantiza los derechos de sus ciudadanos.

La «democracia» es quizá el producto de exportación más anunciado bajo el sello Made in USA. Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares desde el fin de la II Guerra Mundial para imponer cambios de régimen y destruir cualquier proyecto alternativo al del capitalismo neoliberal, sobre la base de la excepcionalidad y universalidad de su modelo político.

Las instituciones continentales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y las cumbres de las Américas tienen en la organización política de Washington la vara para medir al resto de los países y catalogarlos de democráticos o no de acuerdo con sus reglas.

Sin embargo, las élites estadounidenses ya no pueden engañar a sus académicos ni a sus propios ciudadanos, cuando logran ver más allá de la venda que impone la gran prensa norteamericana. ¿Lograrán continuar engañando al resto del mundo?

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Manu dijo:

16

28 de marzo de 2018

16:09:44


Para mi opinión, no existe democracia, en ningún país en el mundo.Si nos ajustamos a lo que significa DEMOCRACIA.

JERR dijo:

17

29 de marzo de 2018

09:59:52


Sr. FASV, no gusto mucho de la polémica, pero a veces hay comentarios que merecen respuestas. Mira, no solamente vienen a ver a los familiares cercanos, vienen a disfrutar del turismo barato, de la tranquilidad cuidadana, de la seguridad y protección, a comprar medicinas cubanas porque son más autéticas y seguras, a tratarse una enfermedad o hacerse servicios estomatológicos y hasta intervenirse quirúrgicamente por centavos o gratuito. Además a disfrutar de otras cosas que hallá no pueden, tu imaginas cuales. En aquellos lares tienes que tener 2y3 trabajos para sobrevivir, te explotan, porque a los latinos les ofrecen lo más bajo. Además miles de cubanos quisieran retornar, pero por orgullo y por otras razones no lo hacen. Todos los días decenas se repatrian voluntariamente y otros se jubilan y viran o esperan su turno cuando les toque, porque quiren terminar sus días en un lugar donde hay justicia y democracia, donde reciben un tratamiento igual que todos.Eso es así, no debe existir miedo para reconocer la verdad.Que tengas buen día y que el mapa ya esté en las redes.

Orlando Chirino dijo:

18

29 de marzo de 2018

11:36:11


Sr. JERR: Se cometen errores al generalizar. Tanto el Sr. FASV como usted tienen razón, pero generalizan; no todos los casos son iguales. Si uno aprende el idioma, estudia para tener una profesión y la ejercita, no tiene que tener 2 y 3 trabajos para sobrevivir en Estados Unidos. En muchos países se puede tener una mejor vida de esa manera. Muchas veces se toma a Estados Unidos como referencia y se habla de lo negativo, pero no de lo positivo. De igual forma Cuba tiene aspectos positivos y negativos también. Si vamos a hablar de todo, no pasemos por alto a países prósperos como Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Suiza y Canadá entre otros; no todas sus características son similares a los Estados Unidos; sus pueblos disfrutan de una mejor distribución de las riquezas; esa es la dirección en la que van China y Vietnam también, cada uno según sus propias características.

Miguel Angel Respondió:


30 de marzo de 2018

08:11:30

Sr JERR plenamente de acuerdo con Ud, lo que expone es auténtico y absolutamente real. Lo he podido comprobar "in situ" cuando he viajado a usa, no me lo contaron, lo observé y comprobé. Pude convencer a mi hijo mayor a regresar a Cuba, de donde nunca debió emigrar, después de 6 años por allá. Conocí no pocos emigrantes que no regresan por "falso honor". Unos tienen alguna suerte, pero otros no y no la pasan bien. Sobre todo sin futuro para su vejez, que se aproxima. Aprovecho para decirle al Sr Chirino que lo planteado no es así, muchos, pero muchos tienen que tener varios empleos para respirar y estar al nivel de la sociedad de consumo, siempre mas exigente. No basta con poseer una profesión y dominar el inglés, esa no es una fórmula mágica, es falso. La sociedad estadounidense está diseñada para los mas ricos y la clase media superior que fluctúa, está sometida a los vaivenes de la economía, hoy son y mañana no. Los de a pie, el 60 % que plantea el trabajo, en su mayoría, cagan pelos sin comer mango. Ud como siempre con las ambigüedades y la defensa a ultranza del salvaje capitalismo. Abrazos fraternales. Gracias.

Orlando Chirino Respondió:


30 de marzo de 2018

16:42:37

Sr. Miguel Ángel: Ya veo que finalmente se confesó. Usted vino aquí; algo que yo me imaginaba; ese odio a este país viene de alguna parte. No dio la talla y no le quedó más remedio que regresar. En cuanto a mí, lo que he planteado si es así. No se puede generalizar. Conozco el sistema; hace casi cuatro décadas que lo vivo. Si uno sabe inglés, estudia, se hace un profesional, trabaja y se administra bien, vive cómodamente; no tiene que ser rico. Por otra parte, quien no sabe el idioma, no tiene una profesión y se deja deslumbrar por la sociedad de consumo queriendo tener más de lo que puede, tiene problemas con el presupuesto. Creo que su problema en parte es que tanto usted como su hijo vinieron a los Estados Unidos y no pudieron progresar, por tanto regresaron, usted lo ha dicho, hicieron bien; uno debe estar donde se sienta bien. Supongo que en parte dependerán de la familia que aquí les queda.

Felipe de Jesús Ramírez Cardoso dijo:

19

29 de marzo de 2018

15:04:35


Excelente articulo!! Ojala en toda americalatina publicaran materiales como el presente; removiendo y /o fomentando consciencia para reflexionar y actuar en términos praxeológicos...

Rubert Domínguez Respondió:


29 de marzo de 2018

23:35:54

Buena idea!!! Asi Trump no tendrá que construir el muro con el dinero de los contribuyentes, por que México no lo va a pagar..nadie va a emigrar a los EEUU.

Ray dijo:

20

29 de marzo de 2018

15:40:24


El premio al mejor comentario a mi juicio es para Orlando Chirino: es centrado y muy balanceado. del resto..., respeto la opinión de cada cual pero se van a los extremos. Como el que dijo que para sobrevivir en EE.UU. hay que tener dos y tres trabajos; parece que desconoce que el principal país del mundo emisor de turistas es los Estados Unidos. No por gusto luchamos porque levanten restricciones para que puedan (ellos) viajar libremente a Cuba...

Orlando Chirino Respondió:


29 de marzo de 2018

18:08:34

Gracias Ray por sus palabras. Y completamente de acuerdo con su comentario.

Rubert Domínguez Respondió:


29 de marzo de 2018

23:31:21

Muy de acuerdo con usted, y agrego otro dato interesante EEUU es el mayor emisor de remesas del mundo, mientras trabajamos en 2 o 3 trabajos aqui, la gran mayoria esta alla sentado en el wifi esperando por que le llegue el dinero de afuera.