
Nacionalidad: Keniata.
Religión: Católica.
Partido Político: Unión Nacional Africana de Kenia (kanu).
Alma Máter: Amherst College.
La semana pasada varias agencias replicaron el titular que reflejaba la proclamación de Uhuru Kenyatta como ganador de los comicios presidenciales del Ejecutivo nigeriano, con el 98,26 % de los votos.
En realidad, sin embargo, se suponía que tal proclamación ocurriera antes. Solo que Raila Odinga, principal contendiente del mandatario, demandó sin éxito la posposición de la investidura, la elaboración de una nueva Ley Electoral y la deposición y arresto de la directiva en pleno de la Comisión Nacional Electoral (IEBC, por sus siglas en inglés), a la que acusó de fraude a favor de Kenyatta en los comicios del 8 de agosto último.
Finalmente, de acuerdo con el cálculo de la IEBC, el mandatario obtuvo en la segunda vuelta 7 483 000 votos, con una participación del 38,8 % del padrón electoral, baja respecto a la de la primera consulta, cifrada en el 79 %.
Así Kenyatta –perteneciente a la etnia de kikuyu– se convierte en el presidente (reelegido) de Kenia. Medios de prensa internacionales aseguran que este goza de tamaña popularidad entre sus conciudadanos y aventajaba a la coalición rival: la llamada Súper Alianza Nacional.
Kenyatta, inició su carrera política en el año 1997, como secretario general de la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU).
KANU era el partido de Jomo Kenyatta, no solo el padre de Uhuru, sino también el de la independencia de ese país africano, marcado durante más de 50 años por el colonialismo británico. Jomo ocupó la presidencia desde 1964 hasta su muerte en 1978.
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Uhuru Kenyatta no sucedió en el poder a su padre como pudiera pensarse. Desde el 2007, cuando Uhuru tenía una década de experiencia política, la nación africana apostó por un Gobierno de unidad. En ese gobierno él, que compartía etnia con el presidente Mwai Kubaki, despegó en el escenario público. Llegó a ser ministro de Finanzas, entre el 2009 y el 2012, hasta que apenas un año después, el 26 de marzo del 2013, obtuvo la silla presidencial como el cuarto presidente de Kenia.
Tras varios años de gestión, puede leerse en la página del mandatario en Twitter que estaba «orgulloso de que Kenia haya mejorado en el ranking global de Doing Business del Banco Mundial.
«Estuvimos en el puesto 92 el año pasado, 136 en el 2013 y ahora estamos en el 80», puntualizó en el propio tuit.
Pero en este último año de administración que se renueva, quizá lo más destacable sea que, a propuesta de Kenyatta, la Cumbre de la Unión Africana aprobó, el pasado 31 de enero en Etiopía, el diseño de una hoja de ruta para la salida de todos los Estados miembros del Estatuto de Roma, documento constitutivo del Tribunal Penal Internacional.
En el contexto de la cumbre expuso su rechazo a lo que calificó como vehículo que se ha desviado del camino, en detrimento de nuestra soberanía, seguridad y dignidad como africanos.
El presidente, de 56 años, constituye un férreo defensor de la africanidad y la identidad de los pueblos de ese continente que fuera esclavizado y expropiado de su mayor riqueza: la libertad.
El lema que conduce su gobierno es Más trabajo, menos costo de la vida.















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Rusbel Quesada dijo:
1
8 de noviembre de 2017
14:07:13
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