ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de amuyshondt.com

Cada vez es más común ver como los medios de comunicación occidentales se hacen eco de lo sucedido con el referendo independentista catalán del pasado 1ro. de octubre y de la separación, cada vez más cercana, del Reino Unido de la Unión Europea (UE) conocida como Brexit, pero poco se sabe en esta parte del mundo de otro intento de autonomía geográfica y política: El referendo kurdo-iraquí.

Aunque desde 1991 los kurdo-iraquíes poseen cierta «autonomía» política y económica, relacionada principalmente con la producción y venta de petróleo, desde hace un tiempo hasta la fecha han reiterado la necesidad de independencia del resto de Irak a lo que el primer ministro de Irak, Haider Abadi; el presidente de Irán, Hasán Rouhaní; y el de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, respondieron formando un grupo, al que posteriormente se sumó Siria, para rechazar abiertamente cualquier procedimiento que implique la desintegración territorial y solo reconocer a un Irak unido.

Varios analistas coinciden que el pasado referendo, celebrado el 25 de septiembre, está más enfocado en la política interna kurda-iraquí y las relaciones a largo plazo con el gobierno iraquí que con las aspiraciones nacionalistas kurdas.

Recientemente el primer ministro de la región autónoma del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, aseguró que su Gobierno no busca una separación de Bagdad que lleve a una guerra, luego que Bagdad advirtiera que impondría castigos como represalia por el plebiscito separatista y ordenara a las autoridades kurdas la entrega del control de los aeropuertos.

Barzani también condenó las sanciones de Turquía e Irak por el  cierre de fronteras.

A opinión del primer ministro kurdo los resultados del referendo independentista, reflejan la voluntad de ese pueblo con más del 92 % en favor del sí.

Por otro lado, las autoridades iraquíes  reiteraron en innumerables ocasiones que el plebiscito fue unilateral y contrario a la constitución.

El canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, exhortó a las autoridades del Kurdistán iraquí a dialogar con el gobierno central de Bagdad para resolver la polémica suscitada por el referendo separatista.  Zarif declaró que la consulta kurda va contra la constitución de Irak y advirtió de las consecuencias contraproducentes que acarreará hacia el pueblo de la región autónoma.

FUERTE RECHAZO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Durante el 72 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU celebrado recientemente en Nueva York, los ministros de exteriores de Irak, Irán y Turquía aprovecharon la oportunidad para antes de celebrarse el referendo abordar el desafío kurdo y señalar su oposición inequívoca a la consulta mientras que anunciaban posibles contramedidas.

También Arabia Saudita apeló a «la sabiduría y experiencia» de Barzani para que renunciara al plebiscito y evitara «nuevas crisis».

Luego de efectuada la consulta el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, reiteró su rechazo a la desintegración de Irak y su apoyo a la «soberanía, integridad territorial y unidad de Irak» y advirtió de los «efectos desestabilizadores» del referéndum de separación del Kurdistán.

Sobre esta misma línea, el responsable de Asuntos Políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, enfatizó que el organismo apoyaría solo y exclusivamente a un Irak unido e íntegro, firmante de la Carta de las Naciones Unidas y miembro activo de este organismo.

Luego en una conversación telefónica, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su par turco, Recep Tayyip Erdogan, rechazaron el plebiscito secesionista en el norte de Irak, subrayando su compromiso con un solo Irak.

La Liga Árabe también expresó su descontento y rechazo con el plebiscito al tiempo que manifestaba al Gobierno iraquí toda la ayuda necesaria para frenar con la desestabilización del país.

Solo Israel respaldó la decisión kurda. «Israel apoya los esfuerzos legítimos del pueblo kurdo para alcanzar su propio Estado», dijo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, convirtiéndose en el único jefe de Gobierno que abiertamente apoya la causa kurda.

Algunos analistas consideran que el plebiscito es en realidad un complot de Washington y Tel Aviv para agravar la inestabilidad en la zona y extender la inseguridad en Irak, influyendo sobre sus entre siete y ocho millones de kurdos, porque es evidente que el Kurdistán iraquí no va a convertirse en breve en un territorio soberano, primero que todo porque la consulta celebrada no era vinculante y, además, porque la iniciativa carece del suficiente apoyo internacional.

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