ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: AP

EL CAIRO.-La reciente propuesta al parlamento israelí (Knesset) del ministro de Vivienda y Construcción, Yoav Galant, de edificar 67 000 nuevas casas en los ilegales asentamientos erigidos por Tel Aviv en la Cisjordania ocupada no tiene casi nada de nuevo.

De hecho, constituye solo la última expresión de una persistente política israelí de expansión de fronteras sobre tierras palestinas que cobró particular impulso tras la guerra de los Seis Días, de junio de 1967.

Tras aquel conflicto bélico, desatado de inicio por Israel contra Egipto y Siria, el mapa del Oriente Medio cambió, y para mal.

Medio siglo después se mantiene la ilegal ocupación por Tel Aviv de extensos territorios árabes (Cisjordania, Jerusalén oriental y los Altos del Golán), situación muy distante aún de solución principalmente por la intransigencia israelí expresada en su desprecio a las resoluciones de las Naciones Unidas y reclamos de la comunidad internacional al respecto.

Según datos de la ONG israelí Shalom Ajshav (Paz Ahora), actualmente en el Golán sirio residen 23 000 israelíes, aproximadamente 385 000 lo hacen en 228 asentamientos ilegales erigidos en la Cisjordania ocupada –para un 13 % de la población total allí–, así como 200 000 en Jerusalén oriental.

Esa fabricada realidad, según esperan las autoridades israelíes –más allá de declaraciones diplomáticas contrarias–, persigue el objetivo fundamental de hacer impracticable la solución de Dos Estados al diferendo palestino–israelí, por la cual abogan las Naciones Unidas.

Es más, en un intento deliberado por hacer irreversible esa situación, las autoridades de Tel Aviv persisten en incrementar aún más la población de sus nacionales en los territorios ocupados.

Ahora, como estrategia para evitar condenas diplomáticas frontales de su principal aliado, Estados Unidos, las unidades habitacionales–que no cesan de edificarse– se erigen en general dentro de los límites de los actuales asentamientos, sin «necesidad» de irritar a la comunidad internacional con apropiaciones de nuevas tierras palestinas.

La ausencia de novedades en el plan de Galant, salvo el elevado número de construcciones propuestas, encierra peligros ocultos, pues pudiera abrir la puerta a proyectos de colonización mucho más ambiciosos y, por tanto, peligrosos para la paz en todo el Oriente Medio, como los elucubrados por el parlamentario de la extrema derecha israelí Moti Yogev, para quien las fronteras de Israel van desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, con Jerusalén como capital del Estado. (PL)

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leodvilla69@yahoo.com.ar dijo:

1

21 de junio de 2017

22:38:58


El estado de Israel no es mas que otra estrella en la bandera de las barras y las estrellas, y los palestinos son las víctimas injustas de miles de años de antisemitismo europeo.

rebeca Respondió:


22 de junio de 2017

14:15:56

¿Y esa estupidez se le ocurrió a usted solito, o se la han inculcado por el camino?, ¿Ha pensado en los miles de judíos como yo que se han visto a vagar por la tierra durante generaciones y generaciones sin tener un sitio donde vivir en paz?, ¿Ha pensado en que esa tierra fue nuestra hace mas de 2.000 años?, ¿Ha pensado que en un puro desierto de los mas áridos de la tierra nos hemos convertido en una nación exportadora de naranjas, por poner un ejemplo?

Miguel Angel dijo:

2

23 de junio de 2017

12:11:08


Estudios genéticos realizados en la población palestina actual, confirman que la mayoría de los musulmanes de Palestina, incluyendo a los ciudadanos culturalmente árabes de Israel, son descendientes de los cristianos, judíos y otros pueblos indígenas del Levante austral, cuyo núcleo se puede seguir hasta la prehistoria. Un estudio de haplotipos de alta resolución demostró que una parte sustancial de los "cromosomas Y", tanto de los judíos de Israel (70%), así como de los palestinos musulmanes (82%) pertenecían al mismo grupo de cromosomas. La población total palestina, incluidos refugiados y desplazados, se estima en unos 10 millones de individuos, de los cuales aproximadamente la mitad continúa viviendo en la región histórica de Palestina, un área aproximada que abarcaba las actuales Israel, Cisjordania, la Franja de Gaza y el occidente de Jordania. El resto, aproximadamente la otra mitad de todos los palestinos, constituyen lo que se conoce como la diáspora palestina, la mayoría de los cuales son refugiados apátridas que carecen de ciudadanía en algunos países. La mayoría de los palestinos son musulmanes, en particular de la rama suní del islam. La Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) tiene registrados a más de 5 millones de refugiados palestinos repartidos entre la Franja de Gaza, Cisjordania, Siria, Líbano y Jordania. Casi un tercio de ellos, más de 1,4 millones, viven en 58 campamentos de refugiados que fueron creados tras la guerra árabe-israelí de 1948 en la que 700.000 palestinos perdieron sus casas y sus medios de vida. Quiere decir, el origen común de judíos y palestinos está demostrado, pero el sionismo, alentado y apoyado por las potencias occidentales pretenden atomizar al pueblo palestino, ocupar su territorio histórico y mantenerse como punta de lanza del imperio yanqui y de otras potencias occidentales contra los países árabes de la región y la República de Irán. Esa es la estrategia elaborada hace mas de medio siglo.