ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Los terroristas ejecutan su barbarie valiéndose de objetos cotidianos y aparentemente inocuos. Foto: Reuters

Al volante de un auto rentado, Khalid Masood atropelló a los transeúntes en medio de una zona turística londinense y el mundo se estremeció de pavor. El suceso deleznable en toda regla se verá, sin embargo, condenado y aborrecido por una razón más. Los terroristas ejecutan su barbarie valiéndose de objetos cotidianos y aparentemente inocuos. Entonces se les reprocha dos veces: por la perversidad de sus actos y por la aberración que sus acciones significan a los símbolos del confort y el éxito en las sociedades de consumo contemporáneas.

En Londres esta vez fue un automóvil. Una máquina concebida para el transporte pero que el capitalismo tornó en ícono: por los sistemas fabriles que los ensamblan, por la adjudicada elegancia o hasta por el sonido de sus motores. Poseerlo trascendió del simple deseo de moverse con rapidez o independencia de un sitio a otro, a la categoría de atributo distintivo de estatus social. «Una casa, un carro y una buena mujer», así resumía una vez un emigrante su sueño de progreso en la vida. Pero Masood, cuyo nombre original era Adrian Russell Ajao, no solo cruzó la línea sin retorno del crimen. El británico de 52 años la emprendió contra un ídolo y eso a los ojos de ese sistema de valores implica una doble condena.

A miles de kilómetros de distancia, sentado en un remolque de no más de tres metros de largo por cuatro años, Brandon Bryant observó explosiones de muerte a través de la seguridad de un monitor. Como el resto de los operadores de los drones él era, para la misma cultura que se horroriza por los autos tornados en armas, alguien que simplemente hacía su trabajo.

En el 2013 el expiloto de la Fuerza Aérea de Estados Unidos rompió las reglas y el silencio también. Habló con la prensa alternativa de su país para contar qué se siente ser parte de los equipos que controlan a las mencionadas aeronaves. Él concretamente guiaba la cámara del Predator, pero igual se sentía responsable por la muerte de por lo menos 13 personas en siete misiones diferentes, aunque en su expediente se le acreditaban muchas más. «Apuntas, disparas y matas. Eso es todo», dijo.

Hace relativamente poco tiempo que la opinión pública global ha comenzado efectivamente a cuestionarse el desbalance de su horror con el empleo de objetos cotidianos como herramientas de matar, frente a la creciente impavidez sobre el despliegue de la tecnología, perfeccionada al punto de hacer visualmente atractivo y pretendidamente aséptico el asesinato extrajudicial, simplemente porque lo hace un dispositivo valorado en millones de dólares y fruto del ingenio de las mentes más avanzadas de esta época.

El terrorista y el dron militar tienen una historia común. Son hijos de la misma sociedad industrializada y supuestamente civilizada que pondera a quien es efectivo exterminando a sus enemigos, más si lo logra con precisión milimétrica. Por el camino obvia la pregunta crítica de qué factores culturales o sociales impulsan a estas personas nacidas en Europa o en Estados Unidos a unirse a los yihadistas. O por qué el Estado Islámico encuentra en ellos oídos receptivos a su discurso de radicalidad nihilista que torna a las ejecuciones y los asesinatos en verdaderos shows mediáticos, imprimiéndole a la muerte un sentido liberador ante los ojos de quienes se sienten olvidados o simplemente sin lugar dentro de la hipocresía civilizatoria y posmoderna. Los fundamentalismos y los objetos a través de los cuales se expresan, a menudo de la peor manera, van creciendo en los terrenos fértiles del conservadurismo y de la respuesta violenta desde una supuesta superioridad moral.

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alex dijo:

1

4 de abril de 2017

09:15:07


actos como estos sean cuales fuesen las causas son reprochables por la humanidad,nadie tiene el dercho a matar de estas formas y los que los hacen alentado por lo que fuere son terroristas como el que pone bombas en metros,cineso simplemente se cubren de artefactois explosivos para matar inocentes.no tienen perdon ni de dios ni de su dios ala quien los alienta asi como cualquiera de sus sociedades y su sistema capitalista,no a estos actos que la lucha sea sin cuartel contra estos y los cstigos sean ejemplarizantes.

Nico dijo:

2

4 de abril de 2017

10:22:18


Periodista, dudo que alguien este pensando en el automovil como simbolo cuando piensa en este acto terrorista. No se si lo escogio porque le resulta algo distante a usted. Es normal en esos paises tener un auto. Su forma de pensar esta unas cuantas decadas defasada. Ya es tirar por tirar. Le busco la 4ta pata al gato.

Odalis Rosales dijo:

3

4 de abril de 2017

11:04:34


Tal parece que el terrorismo sólo existe para y en los países del primer mundo desarrollado y rico, en especial los capitalistas, cuando suceden actos como estos donde un conductor suicida se proyecta contra personas e instalaciones europeas u otros de sus países, ponen explosivos o bombas en aviones, instalaciones, y en el otro caso cuando forman, avituayan, acompañan a grupos extremistas para eliminar a gobiernos terroristas, generalmente de izquierda o de vertiente diferente a su establisman. Cómo catalogar entonces al ejercito de EU que masacra pueblos en el planeta, covierte en ruinas países, escuelas, centros religiosos, hospitales, etc en Iraq, Siria, Afganistán, posee bases militares y entrena a ejércitos en todos los continentes, posee armas nucleares y quiere obligar a otros a eliminarlas, somete a vigilancia y control permanentes a ciudadanos de todo el mundo, jefes de Estados, promueve, prepara y financia constantemente la eliminación de gobiernos progresistas, derrocha arsenales de rriquezas y medios en guerras mientras en su propio país hay hambre, desempleo, persecución, violencia y masacre de latinos, negros, personas sin casas, que duermen en las calles, tiroteos y muerte a diario, las masacres extrajudiciales como la de Ayopsinapa qué son etc, etc. ¿Eso no es terrorismo. Eso no es violación masiva y constante de los derechos humanos, de la real democracia, libertad y dignidad humanas¿. Y quieren dictar normas de comportamiento a otros países y gobiernos. El terrorismo hay que verlo sin doble rasero, no a conveniencia. Todos los actos terroristas hay que combatirlos, pero no con nuevos actos terroristas ni guerras impuestas a los pueblos y gobiernos de cualquier parte.

Miguel dijo:

4

4 de abril de 2017

16:58:17


Muy buon articulo. Hay que repetir lo y insistir en repetir lo, hasta que la inercia ideológica escurre como sudor de las cabezas de mucha gente que todavía acredita como trascendencia metafisica ser reformable el Capitalismo. El Capitalismo, en su fase terminal imperialista, es, como dizia Fidel, exterminista. Es un monstruo louco intoxicado que no puede ver mas adelante de su próxima dose de eroina, morfina, cocaina. La devastación, el dolor, las tragedias que ocurren en el suprir y alivio de su adición son inconsecuentes. Pero así como debemos denunciar, apuntar, propagandiar, etc., la enfermedad, i.e., el Capitalismo, tambien debemos desvelar, relembrar, aclarar, apuntar, etc., la cura, y esta no es nada menos y nada mas que el Socialismo-Comunismo! Como dise muy bien el autor del articula, la mano que conduce el carro del terrorista, es la misma mano que manobra el drone, dispara cohetes, mancha bodas con sangre, destruye hospitales, asesina a los que le recusan el besamanos, explota y oprime a los trabajadores a los pueblos del planeta, es la mano del sistema del Capital! A Luta Continua!