ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Tras la firma del acta reglamentaria fueron confirmados en posesión de sus cargos Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: La Voz del Sandinismo

MANAGUA.—El Comandante Daniel Ortega y la vicepresidenta electa Rosario Murillo, juraron este martes servirle a Dios, a la Patria y al pueblo en la juramentación al cargo realizada por el presidente de la Asamblea Nacional, doctor Gustavo Porras, como parte de la ceremonia oficial de Toma de Posesión.

La Voz del Sandinismo reportó que, seguidamente se le colocó al Presidente de la República, la banda presidencial ante el aplauso y los vítores del pueblo reunido en la Plaza de la Revolución en Managua.

Con anterioridad el doctor Gustavo Porras, declaró abierta la sesión solemne tras comprobar la existencia del quórum necesario. También se entonaron las notas del himno nacional.

«Ante la Patria, ante nuestros héroes y mártires, ante el pueblo y la familia de nuestra Nicaragua bendita y siempre libre juran solemnemente respetar la Constitución y las leyes», les preguntó el dirigente parlamentario.

«Sí, lo juro», respondieron el líder sandinista y su compañera de fórmula, quienes reiteraron en sus respectivos discursos de aceptación el compromiso de seguir trabajando por un país libre, tranquilo y seguro que experimente cambios en bienestar de sus ciudadanos, con un proyecto de gobierno socialista, cristiano y solidario.

Entretanto, grupos musicales y danzarios amenizaron la ceremonia en el emblemático espacio de Managua, donde los nicaragüenses conmemoran cada 19 de julio el triunfo de la Revolución Sandinista sobre la dictadura de la dinastía de los Somoza en 1979, detalla PL.

En su discurso, Daniel Ortega realzó la importancia de la paz como elemento esencial para lograr el objetivo de desterrar la pobreza del país.

Tras hacer el juramento como jefe de Estado para un nuevo periodo, reflexionó junto a los asistentes al acto sobre la historia y la realidad nicaragüense, así como las razones por las cuales el país figuraba entre los más empobrecidos de América Latina, pese a contar con cuantiosos recursos naturales y humanos.

De acuerdo con el Presidente, la razón era la ausencia de paz y estabilidad que permitieran dirigir los esfuerzos hacia el desarrollo.

«¿Cómo va a avanzar un país en guerra?», preguntó, para luego hacer énfasis en que en Nicaragua a partir del 2007 se produjo el milagro de alcanzar sueños como la salud y la educación por la gracia de Dios y el logro de la paz.

Cuando llegamos en el 2007, empezamos a construir de nuevo la unidad de la nación, ahora ya no para derrocar una tiranía impuesta por el expansionismo norteamericano. Se trataba de la unidad para erradicar la pobreza, el hambre, para mejorar las condiciones de vida de las familias nicaragüenses, dignificarlas, sostuvo.

Desde entonces, prosiguió, nos reunimos con las diferentes fuerzas productivas, empresarios, trabajadores, en un objetivo que parecía difícil de alcanzar por el grado de polarización e ideologización en que habíamos entrado en la confrontación, casi como fundamentalistas, para analizar cómo avanzar, objetivo que hemos logrado.

Poco a poco hemos sentado bases de confianza y fortalecido el compromiso de levantar Nicaragua, construir Nicaragua, en todos los campos, con la unidad del pueblo, partiendo de las principales fuerzas, determinantes para el desarrollo de la economía: trabajadores, productores, empresarios, campesinos, todos juntos.

Hoy hemos logrado alcanzar la unidad. Independientemente de nuestros pensamientos políticos y religiosos, aquí estamos representados todos los sectores de la sociedad nicaragüense, sentenció el Presidente.

Para avanzar en este proceso ha sido determinante acompañarlo de una política de todas las instituciones del Estado con el pueblo, del Ejército y la Policía junto al pueblo para garantizar la seguridad de los nicaragüenses en medio de las enormes sacudidas que provoca el narcotráfico y el crimen organizado.

«Nuestro país puede dar garantías de seguridad hoy, lo que ha sido básico para el avance de las alianzas», exaltó.

Por sus raíces revolucionarias, el Ejército y la Policía, nacidos de la familia nicaragüense, se han convertido en fortalezas para contener las presiones que nos vienen del Norte, aseguró.

Igualmente, agradeció la cooperación de los países hermanos centroamericanos, que también han estado al lado de Nicaragua fortaleciendo la integración durante la última década.

Asimismo, relató que el camino hacia ese estado no fue breve ni exento de dificultades. En tal sentido, mencionó los esfuerzos por coordinar la unidad centroamericana luego del triunfo de la Revolución Sandinista en 1979.
Daniel Ortega relató cómo en aquellos años iniciales se comprobó la fortaleza de los presidentes de la región, sobre quienes pesaban las presiones del gobierno estadounidense y la ambición de factores dentro de ese país norteño de mantener a Centroamérica fragmentada.

Seguidamente, el Presidente recordó que se produjeron los acuerdos necesarios para la paz regional y luego los nicaragüenses emprendieron un proceso de diálogo a lo interno en el cual prevaleció la cordura.

«Estábamos asegurando la paz, no sembrando odios, confrontaciones ni hogueras de guerra», aseguró ante los presentes para luego afirmar que de esa manera se inició el camino hacia la reconciliación nacional.

Durante su alocución, refirió que aun en medio del dolor, en medio de la tragedia, la humanidad bendita continúa luchando por la paz, la justicia, la libertad de los pueblos y de todas las familias del planeta Tierra.

Entre los invitados internacionales que asistieron a la ceremonia de investidura estuvieron los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Bolivia, Evo Morales; Honduras, Juan Orlando Hernández; y el primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

A su llegada a Managua, el jefe de Estado boliviano afirmó que Nicaragua es un ejemplo como proceso de transformación democrática, al resaltar la continuidad del líder sandinista Daniel Ortega al frente del gobierno del país centroamericano.

La fórmula presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), integrada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, alcanzó una victoria por amplio margen, con 72,5 % de los votos en las pasadas elecciones generales.
Daniel Ortega presidió el primer gobierno democrático establecido en el país, de 1985 a 1990.

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